Demagogia permanente revisable

Albert Rivera en entrevista a esRadio. / Twitter
Albert Rivera en esRadio. / Twitter

Rectificar es de sabios. Sin duda. Pero pasar de un extremo (“la PPR es demagoga”) al otro (endurecer la PPR) en tan solo cuatro meses es, cuanto menos, sorprendente.

Demagogia permanente revisable

“La prisión permanente revisable es demagoga, se trata de demagogia punitiva”. Quien pronunció tan contundente frase el 10 de octubre de 2017 fue Patricia Reyes, diputada de Ciudadanos. En aquel pleno, ante un proposición de ley del PNV para derogar la Prisión Permanente Revisable (PPR), Ciudadanos se abstuvo. No sin antes despotricar abiertamente contra la medida aprobada por el PP en solitario cuando tenía mayoría absoluta. Hoy, pocos meses después, piden endurecer la PPR. Piden, pues, más demagogia. Patricia Reyes, y Albert Rivera, votaron hace pocos día a favor de la PPR sin ningún tipo de rubor.

Rectificar es de sabios. Sin duda. Pero pasar de un extremo (“la PPR es demagoga”) al otro (endurecer la PPR) en tan solo cuatro meses es, cuanto menos, sorprendente. Cualquiera diría que ese cambio de opinión sólo responde a un movimiento electoralista tras escuchar el clamor en la calle, y los tristes y recientes casos del hallazgo de Diana Quer y el asesinato del pequeño Gabriel.

Sorprende además dicho cambio cuando no va acompañado de razones. Podría haberlas, pero no las han explicado. Y cuando se les interpela a los Ciudadanos sobre esas razones, echan encima tierra demagoga, esta vez sí, pidiendo no sólo la PPR si no que ésta se endurezca. Para que no se vean sus endebles costuras, intentan distraer el foco de atención.

Pero ya es tarde. La PPR va camino de ser derogada. Y es gracias a Ciudadanos. Pues el resto de partidos han estado en el mismo sitio desde el principio. Sólo se movieron los naranjas, permitiendo con su abstención otoñal el trámite necesario para tumbar la ley. Ahora, con la primavera de las movilizaciones, parecen haber despertado. Pero es tarde. Muy tarde.

Tres millones de firmas es legislar en caliente, para algunos. Hacerlo al albur de los estibadores, por ejemplo, no. Y son 6.000 en España

Tres millones de firmas es legislar en caliente, para algunos. Hacerlo al albur de los estibadores, por ejemplo, no. Y son 6.000 en España. En esas contradicciones nadamos, anonadados, los espectadores que asistimos al penoso espectáculo fuera de una trinchera y sin un cuchillo entre los dientes. Nada nuevo bajo el sol, en realidad: o conmigo o contra mí.

El objetivo de la prisión (y motivo para derogar la PPR) dicen los derogadores es reinsertar, no castigar. Explíquenme entonces por qué el carnicero de Mondragón (“yo he ejecutado, no asesinado”) está suelto, si él mismo reconoce que no se arrepiente y justifica y alaba la eliminación selectiva de seres humanos. No es necesario tocar nada, sostienen algunos, porque es absolutamente normal que La Tigresa etarra haya salido a la calle tras 23 años con 23 asesinatos en su haber. Uno por año. Espeluznante. Pero nos dirán del cumplimiento íntegro de penas en España, de los 40 años, y de no confundir venganza con justicia. No, miren, lo que queremos es que no se confunda justicia con burla, que es lo que está pasando.

Pero todo esto, parece, no lo sabía Ciudadanos hace cuatro meses. En aquel tiempo, prehistórico ya para ellos, Albert Rivera no sabía que lo primero que hicieron muchos de los violadores a los que la derogación de la doctrina Parot dejó en la calle fue precisamente reincidir. Volver a violar.

Parece que, como a los niños, hay que explicarles a los Ciudadanos que los actos tienen consecuencias. Lo malo es que no son precisamente niños, pues Albert cumple ya 12 años como diputado. Está talludito en esto del parlamentarismo, con más años pisando moqueta que la mitad de los rostros políticos que vemos a diario en televisión. El querer dañar a Rajoy en otoño con aquellas acusaciones de demagogia (¿para qué habría de hacer demagogia un partido con mayoría absolutísima, como tenía el PP cuando aprobó la PPR, cabría preguntarle a Rivera?) provoca hoy la incredulidad de quienes asistimos al bochornoso espectáculo vivido hace pocos días en el Parlamento.

Pero no será el último bandazo, parece. Ahora Ciudadanos quiere también derogar la Ley de Seguridad Ciudadana. Estamos en marzo. Permítanme una conjetura: en unos meses, con el clamor de los colectivos afectados, como son los cuerpos de seguridad del Estado, el partido naranja volverá a dar un giro de 180 grados. Esperemos que, en esa ocasión, no sea demasiado tarde.

Y es que ya lo dijo Albert Rivera: “Estos son mis principios. Pero si no les gustan tengo otros”. ¿O fue Groucho Marx? @mundiario

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