Crisis interna en ERC: los carteles de los Maragall ahondan la división entre Junqueras y Rovira
La pugna interna en Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ha sumado un nuevo capítulo de confrontación entre sus líderes, Oriol Junqueras y Marta Rovira. Este martes, ha salido a la luz parte de la investigación interna sobre las controvertidas campañas "b", como la que involucró a los hermanos Maragall, reavivando el conflicto en el seno del partido. A pesar de que en julio se había acordado mantener en secreto los detalles de esta investigación hasta la resolución de los expedientes disciplinarios, la filtración ha generado una nueva ola de acusaciones cruzadas entre los bandos junquerista y rovirista.
El informe de la comisión de garantías de ERC, que incluye entrevistas a al menos ocho militantes y cargos del partido, no ha logrado identificar al autor intelectual de la polémica campaña que ironizaba sobre la enfermedad del expresidente Pasqual Maragall. La gestión errática de esta campaña llevó a la renuncia de Ernest Maragall de la militancia de ERC. Sin embargo, el exdirector de Comunicación del partido, Tolo Moya, ha asumido la responsabilidad, alegando que la campaña "se le fue de las manos". Pese a ello, las tensiones continúan, y el informe no exculpa del todo a los líderes del partido, lo que ha generado más divisiones en un momento crucial para la formación republicana.
El escándalo de los carteles de los Maragall ha sido un punto de fricción en ERC durante meses. Moya ha afirmado repetidamente que la investigación interna está sesgada y que altos cargos del partido, incluidos Junqueras y Rovira, tenían conocimiento de la campaña antes de que se hiciera pública en los medios. En un audio filtrado durante el verano, se discutía cómo gestionar la crisis de manera mediática. Aunque Junqueras ha insistido en que desconocía los detalles de la campaña hasta que fueron divulgados por la prensa, el informe de la comisión sugiere lo contrario, complicando aún más su situación dentro del partido.
Este informe fue presentado en julio ante el Consell Nacional de ERC, coincidiendo con el regreso de Marta Rovira a España después de siete años en el exilio. En la reunión, también se compartió con los miembros de la Ejecutiva una versión más extensa del documento. En medio de la crisis generada por los carteles, la interinidad en la dirección del partido y el debate sobre la posible investidura de Salvador Illa, se decidió no hacer público el informe hasta la resolución de los expedientes disciplinarios, algunos de los cuales podrían llevar a la expulsión de militantes.
Un congreso de renovación a la vuelta de la esquina
Entre los implicados en la investigación figuran el exdiputado Sergi Sabrià, quien renunció a su cargo como viceconsejero de la Generalitat tras desvincularse de la campaña, y Marc Colomé, quien abandonó la Ejecutiva por discrepancias con Junqueras. Además, uno de los jóvenes identificados por los Mossos como responsable de pegar los carteles también está bajo investigación. ERC ha evitado revelar los nombres de los afectados, amparándose en la ley de protección de datos.
La publicación del informe ha agudizado las tensiones entre los seguidores de Junqueras y Rovira. La precandidatura Foc Nou, que había propuesto que una empresa externa investigara el caso, advirtió en redes sociales sobre el riesgo de que esta escalada de confrontaciones interna genere desafección entre la militancia y afecte el proceso electoral interno. La división entre los dos líderes se ha hecho más evidente, con Rovira acusando a Junqueras de pactar en secreto con el PSC en las diputaciones provinciales y de buscar influir en el Ayuntamiento de Barcelona.
El conflicto interno en ERC sigue abierto y su desenlace es incierto. A medida que se acerca el Congreso de noviembre, las tensiones entre los dos bandos continúan intensificándose, lo que podría tener un impacto significativo en la cohesión del partido y en su futuro político. @mundiario


