Copiar el modelo electoral alemán podría dinamizar el panorama político en España

Angela Merkel.
Angela Merkel, cada vez más presionada por su socios europeos.
PSOE y PP buscan en Alemania fórmulas de votación y de funcionamiento de los partidos, quizá intentando recuperar la credibilidad perdida ante los electores españoles, explica este columnista de MUNDIARIO.
Copiar el modelo electoral alemán podría dinamizar el panorama político en España

En cuestión de una semana (entre el 21 y el 25 de abril), los dos principales partidos españoles han lanzado propuestas importantes en materia electoral, tanto en cuanto al voto ciudadano como al propio sistema interno de los partidos. Curiosamente, las tres propuestas concretas puestas a debate estos días están inspiradas en la Constitución y en la legislación de la República Federal Alemana. Tiempo hubo para copiar ese modelo –en el propio proceso constituyente español, que sí copió otros aspectos de la Constitución alemana, como la moción de censura constructiva–, pero parece que se ha tenido que llegar a niveles críticos de desafección entre políticos y ciudadanos para que en los partidos se empiecen a estudiar fórmulas que mejoren su relación con la ciudadanía.

Por una parte, el PSOE, dentro del proceso de renovación de su alternativa política, propone una reforma del Senado, posiblemente una de las instituciones (junto con las diputaciones provinciales) que los ciudadanos perciben como más inútiles. Constitucionalmente, está definida como cámara de representación territorial, pero apenas cumple esa función y en la práctica sirve fundamentalmente para retrasar el trabajo legislativo (en caso de diferencias con el Congreso, predomina la decisión de la llamada “cámara baja”).

Los socialistas barajan la incorporación del modelo alemán, que consiste en que los miembros del Senado sean designados por los gobiernos autónomos y que tengan poder de veto en la aprobación de leyes que afecten directamente a las comunidades autónomas, sobre todo en materia de financiación. Supone un cambio profundo, que además necesita una reforma de la Constitución (que contempla la elección de senadores por provincias y por los parlamentos autonómicos), por lo que no tiene muchas probabilidades de salir adelante. Pero deberían considerar que, a fuerza de frustrar cualquier reforma, va cobrando peso entre la opinión pública el criterio de que el Senado supone un gasto innecesario.

También parece inspirarse en Alemania la dirección del PSOE cuando, después de pasarse varios meses oponiéndose a que el Partido Socialista de Galicia-PSOE elija a su secretario general por votación directa de todos sus militantes, de pronto decide proponer que se incorpore a la ley de los partidos políticos la obligación de que todos los candidatos a cargos públicos sean elegidos en elecciones primarias. El PS francés y el Partido Democrático italiano, entre otros, vienen utilizando ese método en los últimos años. En España, también lo contemplan en Izquierda Unida y en Unión Progreso y Democracia. Pero es que en Alemania la ley obliga a todos los partidos a que elijan en primarias a sus candidatos a cargos públicos (igual que les obliga a celebrar congresos cada dos años, con delegados elegidos por los militantes en votaciones secretas, y a someterse a auditorías externas, dos medidas que no estaría mal que también se copiasen).

Pero quizás la propuesta más interesante sea la que acaba de lanzar el PP en la Comunidad de Madrid: que un tercio de los 129 diputados autonómicos sean elegidos en circunscripciones uninominales por voto mayoritario, y el resto con voto a las listas cerradas en la circunscripción autonómica, completándose el reparto con criterios proporcionales. De esta manera se compaginarían las ventajas de una cierta relación directa entre los electores y su diputado de distrito con las ventajas del sistema proporcional de recoger lo más ajustadamente posible la diversidad política. Este sistema mixto es empleado en Alemania en las elecciones generales, combinándose al 50 por ciento el reparto mayoritario y el proporcional.

En España la distorsión del sistema proporcional de votación constituye una de las violaciones más flagrantes y sistemáticas de la Constitución, permitiendo a los dos principales partidos una representación parlamentaria por encima de sus posibilidades de voto, al tiempo que hace prácticamente imposible la renovación de ofertas políticas. Introducir el sistema alemán en una comunidad uniprovincial tendría una incidencia mínima, pero podría tener una repercusión importante en elecciones generales, combinando las elecciones uninominales en distritos provinciales (varios distritos en provincias más pobladas) con el reparto proporcional de restos en el ámbito estatal (o en los ámbitos autonómicos, como hacen en Alemania). De esa manera, por ejemplo, el PP no tendría mayoría absoluta en el actual Congreso y formaciones como IU y UPD tendrían una representación realmente acorde con su nivel de votos. Contaríamos con un parlamento vivo, ante el que el gobierno no podría inhibirse tan fácilmente como hace ahora.

Copiar el modelo electoral alemán podría dinamizar el panorama político en España
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