Cifuentes pidió a la Policía Nacional que registrara sus oficinas en 2015

Cristina Cifuentes.
Cristina Cifuentes.

La obsesión de la presidenta de Madrid por el supuesto seguimiento que le hacía Ignacio González la llevó a pedir dos inspecciones en sus despachos, que no arrojaron ningún resultados.

Cifuentes pidió a la Policía Nacional que registrara sus oficinas en 2015

Este lunes se supo que Ignacio González habría girado la orden de espiar a Cristina Cifuentes y su equipo hace dos años, por lo que ésta acudió al CNI para recibir asesorías contra estas prácticas. Pero la ahora presidenta de Madrid no se limitó al Centro Nacional de Inteligencia, sino también a la Policía Nacional para que registrara la totalidad de su despacho y encontrar algún micrófono o cámara oculta.

Los temores de la por entonces delegada del Gobierno en Madrid se precipitaron cuando se enteró de la existencia de vías de comunicación extraoficiales en las que un antiguo integrante de las fuerzas de seguridad del Estado había recibido la orden de seguirle los pasos a ella y a sus asesores más cercanos en marzo de 2015.

La líder de la capital y los suyos comprobaron que varias personas, cuya identidad se mantiene en secreto, habían estado investigando sus vidas personales e intentando recolectar hasta el más insignificante detalle de sus historiales médicos. Todo ello durante la guerra civil que mantenía el PP de Madrid previo a las elecciones autonómicas de mayo de aquel año a la espera de que Mariano Rajoy eligiera a los candidatos que correrían por el Ayuntamiento y la Comunidad.

González esperaba volver a encabezar al partido para el Gobierno de la región y era Cifuentes su gran rival para el puesto. En el lío también estaba involucrada Esperanza Aguirre, que para entonces esperaba regresar a la gran tarima política pues su participación era vital para hacer frente a Podemos. A la larga, fue Cifuentes la elegida para la candidatura.

Tras enterarse de las actividades de espionaje, Cifuentes entró en pánico ante la idea de una reaparición de la gestapillo, como la que organizó la Administración de Aguirre durante su mandato en Madrid para espiar a sus más cercanos rivales políticos a las puertas del congreso de los populares en 2008. El lío del espionaje fue una estrategia montada por el ala más derechista del partido celeste para bajar a Rajoy del alto mando de la agrupación.

Por ello, durante los meses previos a ser asignada como candidata para la capital en 2015, Cifuentes acudió a la desesperada al CNI. La política se reunió con agentes del centro de inteligencia para ser asesorada sobre cómo protegerse de intercepciones telefónicas y dispositivos electrónicos, cita eldiario.es. En el Ejecutivo se ha desmentido esta información.

Pero los encuentros sí se celebraron, insisten las fuentes del medio mencionado. Tras las asesorías, la presidenta de Madrid pidió ayuda a la Policía Nacional para que peinara su oficina en la Delegación del Gobierno en Madrid para encontrar dispositivos como micrófonos o cámaras. La búsqueda no arrojó ningún resultado.

Meses después, Cifuentes, ahora ya como presidenta de Madrid, pidió nuevamente a la Policía Nacional que registrase su oficina en la sede del Gobierno en la Puerta del Sol, la misma que su archirrival González había ocupado durante años. Nuevamente, esta búsqueda no arrojó ningún resultado.

Cifuentes pidió a la Policía Nacional que registrara sus oficinas en 2015
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