China sale en defensa de Sánchez por las críticas de EE UU: España, en la diana del pulso geopolítico

Pedro Sánchez en su viaje a Pekín, China. / La Moncloa
El Gobierno español defiende su acercamiento estratégico en plena guerra comercial entre las dos grandes potencias globales, Pekín responde con firmeza a Washington y ensalza sus relaciones con Madrid.

En la creciente tensión comercial entre EE UU y China, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha iniciado una visita de alto perfil a Pekín que lo convierte en el primer líder europeo en reunirse con Xi Jinping tras la última escalada arancelaria. La visita ha suscitado reacciones internacionales, especialmente desde Washington, donde el secretario del Tesoro, Scott Bessent, lanzó una advertencia contundente al Ejecutivo español: “acercarse a China sería como cortarse la propia garganta”.

Sin embargo, lejos de suavizar su postura, tanto China como el propio Sánchez han evitado recular y defienden la necesidad de diversificar sus alianzas comerciales y apostar por un orden internacional basado en “reglas multilaterales”.

El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, contestó de manera tajante a las declaraciones de Bessent. “Hablando de cortarse la garganta, es precisamente Estados Unidos quien, al abusar de los aranceles, intenta estrangular el desarrollo de otros países y chantajearlos mediante su política de intimidación”, aseguró Jian en rueda de prensa desde Pekín. La respuesta no solo se limitó a una crítica directa a Washington, sino que fue también una oportunidad para ensalzar los lazos entre China y España, destacando que el comercio bilateral superó los 50.000 millones de dólares en 2024 y que las exportaciones españolas hacia el país asiático crecieron un 4,3 %.

El viaje de Sánchez a China, que se produce tras su parada en Vietnam, no es casual. Marca su tercera visita oficial al gigante asiático en tan solo tres años, una frecuencia que no ha replicado con ningún otro país fuera del entorno europeo. Esta apuesta decidida por reforzar la relación bilateral con Pekín tiene múltiples dimensiones: desde la promoción de inversiones en sectores estratégicos como las energías renovables hasta la defensa de un “multilateralismo inclusivo” frente al creciente proteccionismo del comercio global.

El Ejecutivo español ha querido subrayar que esta visita no supone una ruptura con la línea europea. Al contrario, se enmarca dentro de una estrategia coordinada con la Comisión Europea para diversificar los socios comerciales en un momento en que las tensiones entre Washington y Pekín amenazan con reconfigurar los equilibrios económicos globales. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, expresó en un comunicado reciente que “Europa debe seguir apostando por alianzas comerciales diversas y abiertas”, en clara alusión a la importancia de los vínculos con potencias como China.

El Gobierno español defiende su cruzada a China

La visita llega justo cuando la guerra comercial alcanza nuevos picos. Washingtons ha elevado sus aranceles a productos chinos hasta el 145 %, y Pekín ha respondido con un aumento del 84 %. Pese a ello, Trump ha decretado una tregua parcial de 90 días para el resto del mundo, dejando fuera a China. Esta medida ha sido interpretada en Europa como una oportunidad para abrir vías de diálogo, aunque en Madrid advierten de que es necesario mantener la prudencia ante posibles giros en la política estadounidense.

En este escenario, Sánchez ha defendido que “el comercio no debe ser un juego de suma cero” y ha reiterado la necesidad de reglas justas bajo el paraguas de instituciones como la Organización Mundial del Comercio. “España defiende un mundo de puertas abiertas. Solo hacen falta unas reglas equitativas”, ha señalado el presidente desde Asia, y recordó además que la vocación exterior ha sido uno de los grandes éxitos de la economía española en las últimas décadas.

Las críticas del Partido Popular a este viaje, alegando que genera tensiones dentro de la Unión Europea, han sido replicadas con rotundidad por La Moncloa. “No entendemos las críticas del PP a un viaje que es claramente positivo para España. Está alineado con la hoja de ruta europea y ha sido coordinado con Bruselas”, han asegurado fuentes del entorno del presidente. También el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha defendido la apuesta por Asia y ha afirmado que “España quiere dejar una huella profunda en esta región en los próximos años, y China es un actor clave”.

Pekín mantiene su línea dura contra Trump

Mientras tanto, en China, los medios estatales han aprovechado la visita de Sánchez para reforzar el mensaje de que la cooperación con Europa sigue siendo prioritaria. La agencia Xinhua publicó una nota destacando una reciente reunión entre el ministro de Comercio chino y representantes de la UE, interpretando el encuentro como una “señal positiva” de que Europa busca mantener el diálogo con Pekín pese a las tensiones globales.

El ambiente mediático en China ha oscilado entre la indignación nacionalista contra la Casa Blanca y el respaldo a la política de respuesta del Gobierno de Xi. En plataformas como Weibo, proliferan los comentarios que critican abiertamente la actitud de Trump, mientras se ensalzan las decisiones estratégicas de Pekín. “EE UU ha convertido los aranceles en un arma para obtener beneficios egoístas, violando las normas de la OMC y socavando el orden económico mundial”, dijo el portavoz de Exteriores, en una muestra más de la línea dura que mantiene Pekín frente a las presiones estadounidenses.

La visita de Sánchez a Pekín trasciende lo simbólico: es una declaración de intenciones sobre el papel que España quiere jugar en un mundo multipolar. Y lo hace con una claridad estratégica que, a juicio de Moncloa, no solo beneficia a España, sino también a Europa. @mundiario