Chipre ya era un país líder... en dependencia energética del exterior

La inversión en ciencia y tecnología de calidad es clave.
El uso de recursos propios crea empleo, desarrolla sectores estratégicos como la investigación y formación, tiene una tasa de reinversión mucho mayor que la media y causa un impacto ambiental mucho menor.
Chipre ya era un país líder... en dependencia energética del exterior

Energías Renovables

El top ten de dependencia energética lo completan: Malta, Luxemburgo, Irlanda, Italia, Lituania, Bélgica, España, Portugal y Grecia Jumanji Solar via Compfight

Durante las últimas semanas las noticias económicas se han centrado en un pequeño país, casi desconocido para nosotros hasta ahora: Chipre. Este pequeño Estado ha superado límites imaginables hasta el momento en un país de la todopoderosa Unión Europea, con un nuevo corralito y la quita sobre buena parte de los depósitos existentes en el país difícilmente justificable; hemos visto que esta era la economía más débil de la UE, incluso por debajo de otras que se encaminaban hacia una quiebra inminente, como es el caso de España.

Entre tanta información económica pasa desapercibido un tema importante: Chipre es el país con peores recursos energéticos en toda la Unión Europea. Este pequeño país importa absolutamente toda la energía primaria que utiliza, y esta dependencia del exterior es uno de los principales problemas estructurales de su débil economía.

Cuando se hace un análisis de la situación económica de un país se estudian los capitales disponibles, recursos financieros, empleo o inflación… y en muchos casos pasa desapercibida la estructura económica del mismo. En un momento en el que toda la economía está regulada por reglas financieras de difícil comprensión no podemos obviar que la base de la economía sigue siendo el sistema productivo; para que los ahorradores dispongan de fondos es necesario un equilibrio lógico entre los sectores primario, secundario y terciario, y que estos tengan unos costes de producción asumibles.

Chipre lidera la dependencia energética en la Unión Europea; el top ten lo completan, por este orden, Malta, Luxemburgo, Irlanda, Italia, Lituania, Bélgica, España, Portugal y Grecia. Vemos que los cinco países ya intervenidos están en el grupo y con excepción de Luxemburgo (con una economía financiera más o menos boyante) ninguno de los otros cuatro está libre de intervenciones, quitas y diabólicas ayudas de muy difícil devolución.

Para que un país pueda disponer de una estructura financiera razonable es necesario que el sistema productivo lo sea, y para esto la energía debe ser barata, con precios estables y aprovechando los recursos propios. La dependencia energética de los países antes citados supera el 70%; cuando se debe importar un porcentaje tan alto de energía esta es más cara de lo asumible, y además genera riqueza fuera de las fronteras. Un kWh de origen renovable o invertido en eficiencia energética puede ser a priori más caro que el kWh de importación, pero las sinergias (puestos de trabajo, investigación, maduración tecnológica, mejora de comunicaciones…) recaen en el propio país, fomentando la estabilidad y mejora de la economía nacional.

Con todo esto no nos queda más que recomendar a los ministerios de Economía y de Industria caminar hacia una política económica basada en los recursos propios, aún a coste más elevado a corto plazo. El uso de recursos propios -en particular de las fuentes renovables- crea puestos de trabajo dentro de nuestras fronteras, desarrolla sectores estratégicos como la investigación y formación, tiene una tasa de reinversión mucho mayor que la media y causa un impacto ambiental mucho menor; en el caso de Galicia además se promueve el desarrollo del medio rural, fija población en este entorno y mejora las vías de comunicación.

Chipre ya era un país líder... en dependencia energética del exterior
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