Las reuniones de Cerdán y Leire Díez en Ferraz: ¿qué información sensible hay detrás?
El exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán ha confirmado ante el Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid la existencia de dos reuniones con la entonces militante Leire Díez en la sede del partido de la calle Ferraz, celebradas durante el periodo en el que Pedro Sánchez se retiró por cinco días de la vida pública para reflexionar tras la imputación de su esposa, Begoña Gómez. La clave de su testimonio ha sido la insistencia en marcar una línea clara entre esas citas y el presidente del Gobierno.
Según Cerdán, ni informó a Sánchez de dichos encuentros ni actuó siguiendo instrucciones del Ejecutivo. En la misma línea se ha pronunciado Antonio Hernando, hoy secretario de Estado de Telecomunicaciones y entonces director adjunto del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, quien también ha declarado como testigo y ha desvinculado a La Moncloa de cualquier conocimiento o participación directa.
Los encuentros tuvieron como eje la supuesta entrega de información sobre actuaciones de la llamada “policía patriótica”, incluidos audios y documentos relacionados con investigaciones pasadas y con las conocidas saunas del suegro del presidente del Gobierno. Tanto Cerdán como Hernando han subrayado que Leire Díez no solicitó contraprestación alguna ni planteó intercambios de favores a cambio de esa información.
Desde su perspectiva, se trató de reuniones informativas, en un contexto político especialmente delicado para el PSOE, marcado por el caso Begoña Gómez y por una estrategia de denuncia pública de supuestas campañas de guerra sucia contra el líder socialista por su entorno personal. Sin embargo, la Audiencia Nacional acabó descartando judicializar ese material al no apreciar indicios suficientes.
El contacto posterior: una llamada tras la prisión
Uno de los elementos más llamativos de la declaración de Cerdán ha sido el reconocimiento de un contacto posterior con Leire Díez. El exdirigente socialista ha explicado que, tras salir él mismo de prisión, recibió una llamada de Díez interesándose por su situación personal. Según su relato, se trató de un gesto de apoyo y no de una reactivación de relación política ni de coordinación alguna.
Este detalle, aunque aparentemente menor, ha adquirido relevancia en el contexto de una causa en la que el juez investiga si Díez lideraba una actuación organizada para desacreditar a mandos de la Guardia Civil y fiscales anticorrupción con el fin de perjudicar investigaciones sensibles.
La versión de Cerdán y Hernando choca con algunos elementos incorporados al sumario, especialmente grabaciones en las que Leire Díez se presenta como “la persona que ha puesto el PSOE” y como “mano derecha” del entonces secretario de Organización. Ambos testigos han negado de forma tajante esa caracterización y han insistido en que Díez no tenía ningún encargo oficial ni vínculo orgánico con la dirección del partido.
El juez Arturo Zamarriego trata ahora de esclarecer si las reuniones fueron episodios aislados o parte de una estrategia más amplia para recabar información comprometida sobre investigadores de causas de corrupción que afectan a figuras del entorno socialista.
Las comparecencias acotan responsabilidades
Desde el punto de vista político, la comparecencia de Cerdán parece blindar a Sánchez de cualquier implicación directa y presenta el caso como una suma de actuaciones individuales, sin coordinación con el Gobierno ni con la cúpula del PSOE. De hecho, sobre las dos reuniones que afirmó Díez que sostuvo con Cerdán en Ferraz, a ambas acudió el empresario Javier Pérez-Dolset, también imputado en la misma causa y compañía en otras reuniones con la exmilitante, como la que tuvo con el exfiscal anticorrupción Ignacio Stampa, quien grabó la conversación y la aportó a la causa.
A los contactos en Ferraz también acudieron el entonces director de Comunicación del partido Ion Antolín, el ex número dos de Cerdán en la secretaría de Organización Juan Francisco Serrano, y, según se ha conocido por primera vez este lunes, el abogado del partido Alberto Cachinero. Según El País, que cita fuentes judiciales, durante su declaración Hernando reconoció que puso al tanto de las informaciones que aportó Leire Díez a la abogada del PSOE, con la intención de que fueran presentadas ante la Audiencia Nacional, que finalmente las habría desestimado. Cerdán, por su parte, añadió que el material aportado se trató de los trabajos de espionaje del excomisario José Manuel Villarejo, entregados en un pendrive y un informe.
Esta línea defensiva busca evitar que el foco judicial se traslade del ámbito penal al político-institucional, en un momento en el que el Ejecutivo ya afronta una elevada presión por otros frentes abiertos vinculados entre sí, como el caso Koldo y la otra imputación de Díez por la presunta adjudicación en la Sepi. @mundiario