Brexit: estas son las claves del acuerdo preliminar sobre los términos del divorcio

Las negociaciones avanzan. El pleito por la factura de la separación, los derechos de los expatriados y la frontera de Irlanda parece estar a punto de cerrarse.

Theresa May, primera ministra británica y Jean-Claude Juncker, jefe de la Comisión Europea. / Twitter @theresa_may
Theresa May, primera ministra británica y Jean-Claude Juncker, jefe de la Comisión Europea. / Twitter @theresa_may

El Brexit comienza a avanzar. La Unión Europea y Reino Unido empiezan entenderse y tras varias rondas de negociaciones poco fructíferas, las condiciones del divorcio parecen estar bien encaminadas. Este viernes Bruselas y Londres han firmado un acuerdo preliminar sobre las condiciones de la separación donde los tres puntos en conflicto han sido aclarados: la factura por los compromisos adquiridos, los derechos de los expatriados y la frontera con Irlanda del Norte.

"Hemos hecho grandes esfuerzos en ambos lados y el acuerdo permite empezar a negociar la futura relación", ha dicho la primera ministra británica, Theresa May en una rueda de prensa conjunta con el jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. "Es una negociación difícil, pero hemos conseguido un primer avance decisivo. Estoy satisfecho con el trato equitativo que hemos alcanzado", ha resumido el representante de la comunidad política.

Estas son las claves del documento de 15 páginas y 96 puntos acordados, que aunque no se trata de un acuerdo final, supone un importante progreso en el Brexit:

1. Derechos de los ciudadanos

Ambas partes han acordado que se garantizarán los derechos de los ciudadanos europeos viviendo en Reino Unido y de los británicos en la Unión Europea. "Seguirán siendo los mismos después de que el Reino Unido haya salido de la Unión", asegura la Comisión Europea.

Asimismo, el documento señala que los miembros de una familia que no vivan juntos conservarán el derecho a reunirse en el mismo país. En el caso de los hijos, tendrán esa posibilidad incluso si nacen después de la salida británica. Estas personas no perderán sus derechos a la asistencia sanitaria, a la jubilación y a otras prestaciones de la seguridad social, tal como reseña el portal 20 minutos.

2. Frontera irlandesa

El capítulo más delicado también ha sido resuelto. Al menos de momento. En esa línea, Jucker y May, con el visto bueno del primer ministro irlandés Leo Varadkar, han acordado que habrá una frontera "blanda" con Irlanda. Los involucrados han logrado esquivar uno de los principales temores surgidos a partir del Brexit: que volviera la frontera en una zona golpeada durante años por un conflicto que terminó con los acuerdos del Viernes Santo, en 1998, tras 3.500 muertos.

Sin embargo, el texto aprobado este viernes señala que Reino Unido "reconoce las circunstancias excepcionales de la isla de Irlanda y ha asumido importantes compromisos con el fin de evitar que dicha frontera sea rígida", al tiempo que estipula que las dos jurisdicciones de la isla no tendrán divergencias reguladoras. Además, se ha dejado claro que los ciudadanos norirlandeses seguirán teniendo derecho a la nacionalidad irlandesa y comunitaria, como establece el acuerdo de paz, y que la frontera no implicará que el resto del país se quede en el mercado único.

"No habrá una frontera dura y mantendremos el acuerdo de Belfast", ha celebrado May. Mientras que Varadkar, ha asegurado que el acuerdo entre Londres y Bruselas cumple con "todas" las demandas planteadas por su Gobierno. "Hemos logrado todo lo que nos habíamos planteado en la primera fase de estas negociaciones", señaló.

3. Factura financiera

El punto que nos ha mantenido en vilo. Tras un largo camino recorrido, finalmente, la Unión Europea y Reino Unido han aprobado una factura financiera por los compromisos adquiridos que podría elevarse a entre 40.000 y 45.000 millones de euros.

En ese sentido, la preliminar de este viernes establece que la nación británica continuará abonando sus contribuciones previstas en el presupuesto de la UE hasta 2020, pese a que el divorcio se produzca el 29 de marzo de 2019, como está anunciado.

Pero ahí no queda todo. Luego de la separación, Londres, deberá seguir respondiendo a los compromisos financieros vinculados a presupuestos anteriores pero aún no abonados. Es decir, aquellos que han sido adquiridos para pagar en varios años. Este "resto por liquidar", que constituye la mayor parte de la cuenta a saldar por Reino Unido, se calculará el 31 de diciembre de 2020 y se irá abonando progresivamente a medida que se exija el abono de estos compromisos al resto de países miembros, tal y como si Gran Bretaña siguiera siendo uno de los del bloque. La suma incluye, además, las obligaciones con las pensiones de los funcionarios europeos con pasaporte británico.

Las cartas están echadas y ahora queda en manos los líderes de la Unión Europea aceptar los términos asentados en el texto preliminar para dar luz verde a que Londres y Bruselas inicien las conversaciones sobre las relaciones futuras. @mundiario

Comentarios