Aragonès encara su último año al frente de la Generalitat sin la mayoría en el Parlament
Con el 14 de febrero de 2025 como fecha límite para el fin de la legislatura catalana, el presidente Pere Aragonès enfrenta la complejidad de gestionar un Gobierno con una estrecha mayoría. A pesar de la intención de agotar los 14 meses restantes del mandato, el Ejecutivo de Aragonès se ve desafiado por la falta de apoyo legislativo y la presión temporal.
El Govern, con solo 33 de 135 diputados en el Parlament, trabaja en minoría, lo que limita su capacidad de maniobra. Además, 13 normativas clave, incluidos proyectos como el impuesto a los cruceros y la regulación de pisos turísticos, están pendientes de aprobación y podrían perderse si se convocan elecciones.
En el último año de legislatura, el Parlament se propone aprobar 55 normativas entre proyectos y proposiciones de ley, duplicando la cifra de los tres años anteriores. Sin contar los Presupuestos de la Generalitat y la posibilidad de convalidar decretos ley para abordar emergencias como la sequía.
El proyecto de ley de Acción Exterior y relaciones con la UE, que refleja la situación aritmética del Govern, busca crear un cuerpo de funcionarios para las delegaciones en el extranjero. Con la disolución del pacto ERC-Junts, los republicanos navegan entre la oposición del PSC y la incertidumbre sobre el apoyo de Junts o los socialistas.
A pesar de las dificultades, el Govern mantiene su agenda legislativa, priorizando propuestas como el impuesto a los grandes barcos y la regulación de pisos turísticos. La presión temporal y la falta de apoyos estables plantean desafíos significativos para el Ejecutivo catalán en la recta final de la legislatura. @mundiario

