Los socios no plantean dejar caer a Sánchez, pero presionan al Gobierno por el caso Cerdán
En un momento de creciente tensión política, los partidos que respaldaron la investidura de Pedro Sánchez han cerrado filas, al menos por ahora, en torno a la continuidad del Gobierno, aunque con duras exigencias y un tono cada vez más crítico. Tras conocerse el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que vincula al ya dimitido secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, con una presunta trama de comisiones irregulares, las fuerzas aliadas del Ejecutivo han descartado respaldar una moción de censura impulsada por la derecha, pero han elevado la presión sobre La Moncloa.
La dimisión de Cerdán, formalizada este lunes, no ha bastado para frenar la incomodidad creciente de socios como Sumar, Junts, ERC, PNV, EH Bildu y Podemos. Todos ellos han expresado su malestar por lo que consideran una respuesta insuficiente del presidente del Gobierno. La vicepresidenta segunda y líder de Sumar, Yolanda Díaz, ha sido especialmente contundente al reclamar un “nuevo marco de relaciones” con el PSOE y un “giro de 180 grados” en la legislatura. En una comparecencia solemne desde el Ministerio de Trabajo, Díaz ha lamentado que “no basta con pedir perdón” y ha recordado que la corrupción “es una traición a la ciudadanía”.
El impacto del caso Cerdán trasciende a las relaciones internas del Gobierno. Junts per Catalunya, clave en la actual aritmética parlamentaria, ha convocado de urgencia a su dirección ejecutiva y ha exigido una reunión inmediata con Sánchez. Su secretario general, Jordi Turull, ha advertido de que esta crisis podría afectar al cumplimiento del acuerdo de Bruselas, firmado con los socialistas para garantizar la investidura del presidente. Aunque descarta sumarse a una hipotética moción liderada por el PP —a la que califica de “fantasía”—, Junts no esconde su escepticismo ante la viabilidad de la legislatura y teme un frenazo en compromisos clave como la delegación de competencias en inmigración o la oficialidad del catalán en la UE.
Esquerra Republicana, por su parte, ha reclamado que la auditoría anunciada por Sánchez se extienda al Ministerio de Transportes, epicentro del conocido como “caso Koldo”. En un comunicado, los republicanos afirman que “la solución a la corrupción no puede ser más corrupción” y recuerdan que ni PP ni Vox son una alternativa válida, al representar, a su juicio, “una corrupción sistémica”. Esta línea roja marca un límite claro a cualquier entendimiento con la oposición conservadora, que ha aprovechado la crisis para redoblar su ofensiva contra el Gobierno.
Los socios son reacios a apoyar una moción del PP
Desde Euskadi, el PNV también ha mostrado cautela. Su portavoz, Aitor Esteban, ha señalado que su partido se guiará, como en ocasiones anteriores, por la existencia o no de una sentencia firme. “Todo el mundo es consciente de que una mayoría en sentido constructivo para un apoyo a un nuevo Gobierno no se produce”, ha afirmado, subrayando al mismo tiempo que “el PSOE debe ofrecer más explicaciones”. EH Bildu ha emitido un comunicado en el que reclama transparencia absoluta y se compromete a ser “exigente” con los socialistas.
Podemos ha sido la formación que ha adoptado el tono más duro. La líder del partido, Ione Belarra, ha acusado directamente a Cerdán, Ábalos y Koldo García de haber usado sus cargos para tejer una red corrupta y ha exigido “depuración de responsabilidades” tanto políticas como económicas. En su comunicado, Podemos afirma que “unas disculpas no tapan la realidad, que todo apunta a que Cerdán, Ábalos y Koldo utilizaron sus puestos en el PSOE para construir una trama de corrupción que podría implicar a gobiernos y otros responsables políticos. El daño a la democracia y a la mayoría es indecible”, ha apuntado a su vez Belarra.
En este contexto, la respuesta de Sánchez ha sido la de resistir. Desde la sede del PSOE en Ferraz, el presidente ha pedido perdón, ha anunciado una auditoría externa de las cuentas del partido y ha descartado tanto un adelanto electoral como una remodelación de su gabinete. Sin embargo, su mensaje no ha logrado aplacar del todo el descontento entre sus aliados, que ahora reclaman un cambio de rumbo para preservar la estabilidad parlamentaria.
Unas disculpas no tapan la realidad, que todo apunta a que Cerdán, Ábalos y Koldo utilizaron sus puestos en el PSOE para construir una trama de corrupción que podría implicar a gobiernos y otros responsables políticos. El daño a la democracia y a la mayoría es indecible.
— Ione Belarra (@ionebelarra) June 12, 2025
El equilibrio de la legislatura, por tanto, pende de un hilo. La moción de censura, por ahora, se descarta por la falta de una alternativa viable y por la negativa de los socios del Gobierno a alinearse con las fuerzas conservadoras. Pero la erosión política del Ejecutivo es evidente, y el caso Cerdán ha encendido todas las alarmas en la mayoría progresista. La clave estará en la capacidad del presidente para reconducir la situación, recuperar la confianza de sus aliados y evitar que esta crisis devenga en una parálisis legislativa o una ruptura irreversible. @mundiario



