Si algo es verdad es que la posverdad no es la verdad

Donald Trump. / rawstory.com
Donald Trump. / rawstory.com

Cuando los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales puede triunfar la posverdad, una manera como otra cualquiera de manipular a la gente.

Si algo es verdad es que la posverdad no es la verdad

La verdad es la realidad, la cualidad de veraz. Si se prefiere, como dice la Academia, la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente o la conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa. Puede ser también un juicio o proposición que no se puede negar racionalmente o incluso la propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna. En definitiva, la verdad es la expresión clara, sin rebozo ni lisonja, con que a alguien se le corrige o reprende.

La posverdad –un término acuñado hace unos años por Ralph Keyes que otros atribuyen al bloguero David Roberts– es otra cosa. Cuando los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales puede triunfar la posverdad, una manera como otra cualquiera de manipular a la gente. El hecho de que triunfe no le da veracidad. Ni siquiera cuando se trata del presidente electo de EE UU.

"No creo que lo que yo llamo postverdad –dice Ralph Keyes – sea más frecuente hoy de lo que lo era cuando escribí el libro (The post-truth era: dishonesty and deception in contemporary life) pero sí cambió nuestra conciencia al respecto, sobre todo en la era de Donald Trump, que es un ejemplo muy brutal de alguien que apenas distingue entre la verdad y la mentira."

La posverdad es sencillamente mentira, estafa o falsedad encubiertas con el término políticamente correcto de posverdad, que oculta la tradicional propaganda política

Si algo es evidente es que la posverdad no es la verdad. En la actual cultura política, se denomina política de la posverdad –o política posfactual– a aquella en la que el debate se enmarca en apelaciones a las emociones, desconectándose de los detalles de la política pública. Suele ir de la mano de la reiterada afirmación de puntos de discusión en los cuales los hechos son ignorados o menospreciados. La Wikipedia deduce también que la posverdad difiere de la tradicional disputa y falsificación de la verdad, dándole una importancia secundaria.  Algo que aparente ser verdad sería más importante que la propia verdad. Para algunos autores la posverdad es sencillamente mentira, estafa o falsedad encubiertas con el término políticamente correcto de posverdad, que oculta la tradicional propaganda política.

Vivimos en un mundo en el que a veces cuesta llamarle a las cosas por su nombre, pero aún así la posverdad sigue sin ser la verdad; incluso cuando se le parece o parece que es lo mismo que la verdad.

La posverdad es un concepto que viene a significar que hay mentiras mucho más creíbles que la verdad. Donald Trump demuestra ser un maestro en este nuevo oficio. Una pena que no se limite a decir la verdad.

Si algo es verdad es que la posverdad no es la verdad
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