La abstención marca la recta final de las elecciones extremeñas

La participación alcanza el 50,6% a las seis de la tarde, casi siete puntos menos que en 2023, en una jornada fría y sin pulso electoral claro mientras los candidatos apuran los llamamientos a acudir a las urnas.
Votaciones. / RR SS.
Votaciones. / RR SS.

Las elecciones autonómicas en Extremadura avanzan hacia su desenlace con un dato que inquieta a partidos y analistas: la movilización ciudadana sigue claramente por debajo de la registrada en la anterior cita con las urnas. A las seis de la tarde, cuando apenas restan dos horas para el cierre de los colegios, la participación se sitúa en el 50,6%, lo que supone una caída de más de seis puntos respecto a 2023, cuando a esa misma hora ya había votado el 57,1% del electorado.

En términos absolutos, algo más de 690.000 personas han ejercido su derecho al voto en una comunidad en la que están llamados a las urnas cerca de 900.000 ciudadanos, incluidos unos 27.000 votantes primerizos. El dato confirma una tendencia que se venía apuntando desde el inicio de la jornada: la dificultad para activar al electorado en unas elecciones inéditas en la región, celebradas por primera vez sin coincidir con municipales ni generales y convocadas de forma anticipada tras el bloqueo de los Presupuestos autonómicos.

La falta de ambiente electoral ha sido visible a lo largo del día en numerosos puntos de la comunidad. En colegios céntricos de Mérida o Cáceres, las mesas han pasado largas franjas horarias sin apenas votantes, con miembros de los colegios esperando un último empujón en la recta final de la jornada. El contraste con otros procesos electorales, tradicionalmente muy participativos en Extremadura, ha sido evidente.

A esta desmovilización se ha sumado el factor meteorológico. La ola de frío que afecta a buena parte del país ha dejado temperaturas bajas e incluso las primeras nieves en zonas elevadas del norte de Cáceres, como Piornal o la sierra de El Torno. En una región envejecida demográficamente, el mal tiempo ha actuado como un elemento disuasorio añadido para muchos electores.

Los candidatos llaman a reaccionar

Conscientes del riesgo que entraña una alta abstención, los principales aspirantes a la presidencia de la Junta han acudido a votar a lo largo del día acompañando el gesto con mensajes dirigidos a movilizar a los indecisos. La presidenta y candidata del PP, María Guardiola, ha defendido su gestión al frente del Ejecutivo regional y ha insistido en que Extremadura “necesitaba un impulso y ganas de trabajar”, al tiempo que animaba a llenar las urnas en las últimas horas.

Desde Unidas por Extremadura, Irene de Miguel ha apelado a una participación que garantice “votos de esperanza, de memoria y de futuro”, advirtiendo contra cualquier retroceso político. El candidato socialista, Miguel Ángel Gallardo, ha subrayado que acudir a votar “refuerza la democracia”, mientras que Óscar Fernández, de Vox, se ha mostrado convencido de que la jornada puede marcar “el inicio del cambio que necesita Extremadura y España”.

En las filas socialistas, algunos dirigentes reconocen en privado una menor movilización de su electorado tradicional, especialmente en las ciudades, donde se concentra buena parte de la población. La percepción es que el votante progresista ha respondido con más apatía que el conservador, un dato que puede resultar determinante en un escenario en el que el PP parte como favorito y aspira a gobernar en solitario o, en su defecto, reeditar una alianza con Vox.

Jornada tranquila, sin incidentes relevantes

Más allá de la baja participación, el desarrollo de las elecciones ha transcurrido con normalidad. Las cerca de 1.400 mesas se constituyeron a primera hora y no se han registrado incidencias significativas. La portavoz del Gobierno extremeño, Elena Manzano, ha confirmado que los intentos de robo detectados de madrugada en dos oficinas de Correos no han afectado en ningún caso al voto por correo ni al proceso electoral.

Con las urnas aún abiertas y la mirada puesta en el último tramo de la jornada, la gran incógnita es si se producirá un repunte de participación que suavice la caída registrada hasta ahora o si Extremadura cerrará estas elecciones con uno de los niveles de abstención más altos de su historia autonómica reciente. @mundiario

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