La estrategia de Ábalos ante el Supremo: la sombra de la cárcel planea sobre el caso Koldo
La comparecencia del exministro José Luis Ábalos ante el juez Leopoldo Puente se convirtió este martes en uno de los episodios más tensos del caso Koldo, el entramado que investiga una presunta red de corrupción vinculada a contratos públicos en la cúpula del Ministerio de Transportes. El exministro socialista, actual diputado del Grupo Mixto, optó por acogerse a su derecho a no declarar tras romper con su abogado de confianza apenas 48 horas antes de la cita. La decisión del exdirigente del PSOE, que alegó “indefensión”, marcó una jornada de vértigo en el Tribunal Supremo, donde se mantenía la expectativa de si acabaría o no en prisión preventiva.
El magistrado instructor del caso había citado a Ábalos tras analizar un nuevo informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. En él se detallan “desembolsos” de 95.437 euros en metálico atribuidos al exministro y presuntamente procedentes de “ingresos no declarados”. Parte de ese dinero habría sido entregado en sobres con membrete del PSOE, según fuentes jurídicas, lo que refuerza los indicios de una presunta “caja B” vinculada a su etapa como secretario de Organización del partido, según señala The Objective.
El fiscal descarta pedir prisión preventiva
Durante los 40 minutos que duró la comparecencia, Ábalos mantuvo una postura desafiante ante el tribunal. Interrumpido por el juez cuando afirmaba sentirse “indefenso”, Puente le recordó que “esto no es el Congreso”, exigiéndole que aclarara si declararía o no. El exministro insistió en su negativa y, en un tono de defensa política, replicó que “fraude de ley sería dejar ahora mi acta de diputado”, en alusión a las críticas por no haber renunciado a su escaño.
La sesión se desarrolló en paralelo a una vista de medidas cautelares recogida en el artículo 505 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. En ella, el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, reconoció que los indicios de criminalidad contra Ábalos “se han reforzado” a raíz de los nuevos hallazgos, pero descartó endurecer las medidas existentes. Luzón justificó su posición en que el exministro mantiene arraigo en España, cumple con sus obligaciones judiciales y comparece periódicamente ante los tribunales.
Actualmente, Ábalos tiene prohibido salir del país, se le retiró el pasaporte y debe acudir quincenalmente a un juzgado cercano a su domicilio. A pesar de ello, el Partido Popular —que ejerce como acusación popular junto a otras ocho entidades— solicitó su ingreso inmediato en prisión o, en su defecto, una fianza de 650.000 euros. Argumentan que el riesgo de destrucción de pruebas y la gravedad de los hechos exigen medidas más contundentes.
EL informe de la UCO
El trasfondo de esta comparecencia es especialmente delicado. Según el último informe de la Guardia Civil, Ábalos habría manejado fondos opacos durante años, utilizando un lenguaje codificado con su antiguo asesor Koldo García para referirse al dinero en metálico. En las conversaciones intervenidas, los billetes de 500 euros eran “chistorras”, los de 200 “soles” y los de 100 “lechugas”. Una jerga que, según los investigadores, pretendía ocultar la procedencia y el uso de los fondos presuntamente irregulares.
El episodio de este martes recuerda al vivido el 23 de junio, cuando Ábalos compareció por tercera vez ante el juez Puente. En aquella ocasión, las acusaciones también pidieron prisión preventiva, pero la Fiscalía logró mantenerlo en libertad con las mismas medidas cautelares. Siete días después, su sucesor como secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, no corrió la misma suerte y fue encarcelado. Ahora, con los nuevos informes de la UCO y los movimientos recientes del exministro —como la ruptura con su abogado y su negativa a declarar—, su posición ante el Supremo se complica visiblemente.
La decisión final queda ahora en manos del magistrado Puente, quien deberá determinar si mantiene las medidas actuales o accede a las peticiones de las acusaciones. Mientras tanto, Ábalos, que llegó solo en taxi al Supremo y sin el acompañamiento de su abogado habitual, enfrenta el momento más crítico de su carrera política y judicial. Una jornada que, más allá de su desenlace inmediato, deja al descubierto la magnitud del desgaste del exministro y el creciente peso del caso Koldo en el tablero político español. @mundiario





