El presidente del Gobierno español arriesga mucho al rechazar el pacto de Estado

Viñeta de Pablo Leis en su sección  'Desde mi azotea de Brooklyn', en Facebook.
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Los remedios que requiere España, inmersa en una profunda crisis, dependen tanto de lo que se decida en Bruselas –léase en este caso Alemania- como de lo haga el Gobierno de Mariano Rajoy.
El presidente del Gobierno español arriesga mucho al rechazar el pacto de Estado

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, rechazó el pacto de Estado para afrontar la crisis que le propuso la Oposición, salvo que partidos como el PSOE, CiU o PNV apoyen sus reformas, ya sea de manera total -impensable- o parcial. Como subrayó un editorial del diario El País, un pacto a cambio de un apoyo acrítico es sencillamente un pacto imposible. Pero a Rajoy parece darle todo igual. “No va a haber cambio de rumbo”, sentenció el líder conservador.

Algo va mal. Y algo (distinto) habrá que hacer. Al menos si se quiere que el país reduzca su tasa de paro del 27% y no haya 6,2 millones de personas sin trabajo. ¿Alguna solución? Por desgracia, España requiere más de una solución. Sus remedios dependen tanto de lo que se decida en Bruselas –léase en este caso Alemania- como de lo haga el Gobierno de Rajoy. Y los males son tan graves que exigen soluciones compartidas, empezando por un gran pacto político y social que incluya una reforma fiscal e incentivos a la inversión, porque para salir de esta hace falta producir más y mejor. Pero si Rajoy se empeña en hacerlo todo solo, asumiendo un alto riesgo, cualquiera sabe lo que puede pasar en España.

Previsiones desastrosas

Más de uno había visto en las últimas previsiones del Gobierno un escenario tan adverso que pensó que Mariano Rajoy las había exagerado un poco, de modo que la realidad fuese mejorando la previsión y el Ejecutivo no tuviera algo de lo que presumir. Pero va a ser que no.

O en Bruselas falta intérpretes de los mensajes en clave de Rajoy o en España tenemos un problema todavía más grave de lo que pensábamos. Resulta que la Comisión Europea –eso que llamamos Bruselas- no sólo no mejora, sino que empeora las nefastas previsiones económicas del Gobierno para 2013, hasta el punto de que pasa del -1,3% de crecimiento previsto por Rajoy al -1,5%, al tiempo que prevé un déficit público superior este año (6,5%) y el que viene 2014 (7%). Y, por si algo faltaba, para resolver semejante panorama no habrá un pacto de Estado, según se desprende de las palabras del jefe del Gobierno en el Congreso.

Cuesta entender lo que está pasando

 Estamos llegando a un punto en el que cuesta entender lo que está pasando, salvo que aceptemos que el cinismo se ha apoderado de la política hasta extremos inimaginables. Visto desde otra punta del punto, podría parecer humor negro el sarcasmo de Bruselas cuando urge a España a actuar contra “los insoportables niveles de desempleo”, como si el paro en España no fuese el resultado de las políticas impuestas desde Bruselas. ¿De qué se extrañan ahora? ¿Por qué eso que llamamos Bruselas, en vez de exhortar a Rajoy a hacer “todo lo que sea necesario” para aliviar las cifras del paro no empieza por dar ejemplo? ¿O acaso piensan en Bruselas que con darle dos años más de plazo a España para cumplir con el déficit ya se crean puestos de trabajo? El empleo, aquí y en todas partes del mundo, se crea cuando la economía crece y/o es competitiva. Jamás cuando hay recesión y falta competitividad.

En España no hay actividad suficiente porque no hay demanda ni hay inversión. Y no hay ninguna de esas dos cosas porque no hay ni dinero ni crédito. El dinero se nos va en pagar intereses y en amortizar deuda, porque el país debe mucho. Y mientras no se resuelva el problema de fondo, todo lo demás –empezando por el desempleo- será solo una consecuencia. La clave está en si Bruselas y el Gobierno harán algo para que haya un cambio de tendencia en la economía española.

Los recortes no han servido para nada importante

No nos engañemos más: los recortes no han servido para nada importante. A pesar del brutal ajuste que se ha hecho, España no cumple el objetivo de déficit, hasta el punto de que si sumamos las ayudas a los bancos supera el 10% del PIB. Traducido a euros: más de cien mil millones. Rajoy no ha controlado el déficit ni ha contenido la deuda pública, que sube como la espuma. Nada menos que 15 puntos de PIB en un año. Los grandes problemas de España –paro, deuda y déficit- son los mismos de la etapa final de Zapatero.

Con recortar ya no basta. Ya lo dijo Olli Rhen, el vicepresidente de la Comisión Europea encargado de Asuntos Económicos: hay que hacer “todo lo que sea necesario”. ¿Sin pacto político y social? @J_L_Gomez

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