La sorpresa de la entrevista de Pepa Bueno y el cinismo orgánico de Pedro Sánchez
Ya dijo Quintiliano “Mendacem memorem essse oportet”, o sea, “Al mentiroso le es forzoso tener buena memoria”. Debe acordarse de sus propias mentiras llegada la ocasión. Y Cicerón advirtió “Mendaci neque cum vera dicit creditur”, o sea, “al mentiroso no se le cree ni cuando dice la verdad”.
Francamente, éramos muchos los que no esperábamos que la periodista Pepa Bueno pusiera en apuros a Pedro Sánchez con las preguntas incómodas que tantos quisiéramos hacerle. Pero las hizo y las documentó con vídeos donde quedaba en evidencia el cinismo orgánico de Pedro Sánchez. No lo esperábamos porque durante su etapa al frente de El País estuvo amparando al inquilino de la Moncloa y sus enredos para ello en momentos claves de su trayectoria. Pero sin duda, esta vez, como debería ser, puso a Sánchez contra las cuerdas y éste se libró del modo que acostumbra, ora mintiendo, ya eludiendo responder a la pregunta y salirse por peteneras. El momento clave fue cuando Pepa le pasó aquel vídeo donde dijera que cuando el presidente del Gobierno no puede aprobar los presupuestos debe ser sometido a una cuestión de confianza y, de no superarla, convocar elecciones. Y con ese rostro de cemento, adecuadamente maquillado, tuvo la desvergüenza de no responder a sus propias palabras y que, en estos momentos no cabe entretener a los ciudadanos devolviéndoles el derecho a resolver la situación en que nos hallamos porque eso sería entretenerlos durante un par de meses, y que sin presupuestos él va a administrar lo que llegue de Europa.
En este punto ha configurado una nueva doctrina, ya que para él tener los presupuestos no son un fin necesario, sino un medio, un elemento auxiliar secundario de la acción de Gobierno que puede desenvolverse tranquilamente con la prórroga de los anteriores y con decretos leyes. El rostro de Sánchez cuando escapaba a esta pregunta sin responderla vuelve a situarnos en la cara de siempre de este hombre de principios, que tiene la desvergüenza de citar como base de su vida. Una vez más ha quedado en evidencia que por su importancia e historia en España, el país precisa un partido socialdemócrata, colegiado y dirigido por un verdadero socialista de nivel y este sujeto en declive que está al frente de esa organización personal que sigue usando las siglas PSOE, tan alejada de los propios principios morales que lo inspiraban cuando Fernando de los Ríos dijera que un socialista no aspira a alcanzar el gobierno de cualquier modo. Sánchez se desdice de lo que afirmaba porque no quiere correr el riesgo de que le haga bajar el falco. ¿Es que tan poco confía en el respaldo de los ciudadanos como reconocimiento de lo bien que lo hace?
Fue realmente sorprendente y una excepción en la programación de RTVE esta entrevista. Lo bien preparado que Sánchez iba para ella hace sospechar, como los periodistas veteranos sabemos por experiencia, que es más que posible que la Moncloa requiriera el guion previo. De todos modos, fue un aire fresco en medio de la programación habitual del medio que, al margen de contar con los cientos de buenos profesionales con que cuenta, ha enrolado de la mañana a la noche a una serie de bien pagados servidores que emiten el mensaje gubernamental en todos los formatos conocidos que no responden precisamente al pluralismo que pregona el director del medio. Y por cierto, entre los enrolados hay sujetos y sujetas curiosos, que ni son periodistas o, como en el caso del hijo de Pilar Miró, que no es nada de nada de nada. RTVE miente al decirlo licenciado en Políticas.
La necesaria memoria que precisa el mentiroso
Pero volviendo a la entrevista con Sánchez, ha habido ese momento sublime del Sánchez de todas las ocasiones de los principios, del no es no y si quiere se lo repito mil veces. Ese momento o secuencia inmejorable. Cuando vuelve a ver cómo afirmaba que sin presupuestos no se puede gobernar y hay devolver la voz a los ciudadanos hace una mueca, amparada por el maquillaje con se presenta y no explica por qué lo que él reclamaba para otros en su caso no rige para él. Más que nunca, al final de esa entrevista y el rostro de Sánchez, hay que volver a lo que dijo Quintiliano “Mendacem memorem essse oportet”, o sea, “Al mentiroso le es forzoso tener buena memoria”. Es decir, debe acordarse de sus propias mentiras para no meter la pata y quedar en evidencia llegada la ocasión. Claro que ya Cicerón nos previno de que seamos cautos, pues nos dijo “Mendaci neque cum vera dicit creditur”, o sea, “al mentiroso no se le cree ni cuando dice la verdad”. El generalizado ataque a los jueces, aunque se cuidó mucho de precisar, a los que acusó de hacer política, resultó simplemente pintoresco en quien tiene de mano al Tribunal Constitucional como instancia superior y correctora de las decisiones del Supremo. Sus turiferarios habituales ya han alabado puesta en escena. Era lo menos que cabía esperar. Y algunos lo expresan con entusiasmo: "¡Quédate, le dicen!". @mundiario