El silencio culpable y cómplice de Zapatero
En medio de la controversia y las serias dudas sobre la legitimidad de las recientes elecciones presidenciales en Venezuela, resulta alarmante el silencio culpable y cómplice del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Mientras España, la Unión Europea, Estados Unidos y la mayoría de los líderes latinoamericanos expresan sus inquietudes sobre la transparencia del proceso, Zapatero, conocido por su cercanía al régimen chavista, guarda un silencio que lo inculpa.
El Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por el chavismo, proclamó la victoria provisional de Nicolás Maduro con el 51% de los votos. Este anuncio ha suscitado una ola de críticas y llamados a la transparencia. El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, ha sido claro en su demanda: "Queremos total transparencia en el proceso y pedimos la publicación verificable de las actas mesa por mesa". Albares insistió en la importancia de que organismos internacionales como Naciones Unidas y el Centro Carter puedan certificar y verificar los datos, algo esencial para que el mundo tenga confianza en los resultados.
Sin embargo, Zapatero, que ha realizado más de cuarenta viajes a Venezuela como supuesto mediador y observador, no ha emitido ninguna declaración. Este mutismo es especialmente desconcertante dado que se encuentra en Venezuela como jefe del Grupo de Puebla, un colectivo que ha mostrado en repetidas ocasiones su apoyo al régimen chavista. Su presencia en el país, sin ningún pronunciamiento público, contrasta fuertemente con su habitual protagonismo mediático en anteriores visitas.
Ángel Expósito, director del programa de radio La Linterna, expresó en la cadena Cope su vergüenza ante la actitud del expresidente: "Siento vergüenza al ver a Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno, rindiendo pleitesía ante el régimen de Maduro. Siento un bochorno...". Esta sensación de incomodidad no es aislada. Muchos españoles y miembros de la comunidad internacional comparten la indignación por la falta de una postura clara de alguien que, en teoría, debería estar comprometido con la democracia y la justicia.
Una traición de ZP a los principios democráticos
El silencio de Zapatero no solo es un desaire a la transparencia electoral, sino también una traición a los principios democráticos. Su pasividad en este momento crítico da la impresión de un apoyo tácito a un proceso electoral viciado. Al no exigir claridad ni un conteo verificable de los votos, Zapatero parece alinearse más con los intereses del chavismo que con los de la democracia y la justicia.
Zapatero ha sido un mediador en la crisis venezolana desde la época de Hugo Chávez, pero sus esfuerzos han sido ampliamente criticados por su aparente sesgo hacia el régimen. Ahora, su silencio en un momento tan crucial no solo socava su credibilidad, sino que también pone en tela de juicio su integridad como observador y mediador internacional.
Si todavía fuera el reportero que fui, dedicaría una temporada a investigar a fondo el papel que el omnipresente Rodríguez Zapatero hace y lleva haciendo desde hace mucho tiempo en Venezuela. Pero sólo soy uno que escribe novelas. Que de eso se ocupen otros. pic.twitter.com/q5fuayRlIR
— Arturo Pérez-Reverte (@perezreverte) July 29, 2024
Es hora de que José Luis Rodríguez Zapatero tome una postura clara y exija, como lo han hecho otros líderes internacionales, una total transparencia en el proceso electoral venezolano. Su silencio es una afrenta a los principios democráticos y una traición a los millones de venezolanos que claman por justicia y transparencia. La comunidad internacional merece una respuesta y los venezolanos merecen elecciones limpias y verificables. El silencio no es una opción. @mundiario


