Sánchez y Feijóo, llamados a brindar alternativas realistas a un país endeudado

La economía ha desempeñado casi siempre un papel central en las elecciones de EE UU y la frase “Es la economía, estúpido” ha marcado la forma en la que se conciben las campañas electorales. ¿Y en España?
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y Alberto Núñez Feijóo, líder del PP. / RR SS
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y Alberto Núñez Feijóo, líder del PP. / RR SS

En las elecciones de EE UU –un país con una democracia que jamás tuvo interrupciones–, la economía ha desempeñado un papel fundamental a lo largo de la historia. La famosa frase “Es la economía, estúpido” se ha convertido en un recordatorio perenne de la importancia que los temas económicos tienen en la toma de decisiones de los votantes. Popularizada durante la campaña presidencial de Bill Clinton en 1992, esa frase encapsula, sin suda, el impacto duradero que la economía ha tenido en los procesos electorales posteriores.

Durante aquella campaña, Clinton, candidato demócrata, y su equipo de campaña centraron su mensaje en los problemas económicos que afrontaba su país. La recesión, el desempleo y la desigualdad eran cuestiones apremiantes que preocupaban a los votantes. Con el objetivo de destacar su enfoque en la economía, el estratega James Carville acuñó la frase “Es la economía, estúpido” como un lema de campaña.

Esta simple pero poderosa frase resonó en todo el país y se convirtió en un recordatorio constante de que los asuntos económicos eran de máxima importancia. La estrategia de Clinton fue exitosa, ya que logró ganar las elecciones. Desde entonces, “Es la economía, estúpido” ha influido en la forma en que los candidatos y sus equipos abordan las campañas electorales.

La frase destaca la necesidad de los candidatos de comprender y abordar los problemas económicos que afectan a los ciudadanos y, a la vez, ha demostrado en sucesivos procesos electorales que los votantes están atentos a las promesas y políticas relacionadas con el crecimiento, la creación de empleo, el acceso a la atención sanitaria y otros asuntos socioeconómicos clave, sin necesidad de entrar en tecnicismos.

¿Pero, en medio de tantos mensajes populistas, tiene ahora la economía la misma relevancia o menos que cuando las democracias estaban basadas en discursos razonados y programas realistas? La importancia de la economía puede variar en diferentes contextos políticos y sociales. En tiempos de mensajes populistas, donde los discursos se centran en emociones, identidad y promesas simplificadas, es posible que la economía no sea el único factor determinante en la toma de decisiones de los votantes.

Otros temas, como la justicia social, la seguridad o la inmigración pueden tener un mayor peso significativo, pero la economía sigue siendo un asunto relevante para los votantes, ya que influye en su calidad de vida, empleo, ingresos y bienestar general. Los candidatos populistas a menudo prometen soluciones simplificadas o incluso utópicas, lo que puede atraer a sectores de la población descontentos o preocupados por su situación, pero así no se arregla un país. Alberto Núñez Feijóo (PP) y Pedro Sánchez (PSOE) parece que lo saben.

Recientemente, Pedro Sánchez se enorgulleció tanto de la situación económica que afirmó que España va "más que bien”: “va como una moto". Y no solo destacó que tiene un balance excepcional, un plan y avances económicos y sociales que permitirán mejorar aún más en los próximos años, sino que criticó al PP y Vox, reprochándoles que carecen de un plan económico. Incluso hizo un juego de palabras diciendo: "Ellos no tienen nada y nosotros, a Nadia [Calviño]". Pero tanto Feijóo como Sánchez, si quieren abrirse paso frente al populismo, están llamados a ofrecer alternativas realistas a un país endeudado. @J_L_Gomez


Industria 4.0. / Mundiario
Industria 4.0. / Mundiario

AL ALZA

La economía

Si bien la importancia de la economía en las elecciones puede variar según el contexto político y social, sigue siendo un factor relevante en la toma de decisiones de los votantes. Tanto en momentos de mensajes populistas como en periodos de discursos más razonados, la situación económica de un país y las propuestas de los candidatos en materia económica pueden influir en gran medida en las decisiones de los votantes; especialmente, en elecciones generales como las del 23-J.

A LA BAJA

El populismo

La relación entre el populismo y la economía en las campañas electorales es cada vez más compleja. Los líderes populistas recurren a menudo a estrategias demagógicas y simplifican los desafíos económicos, mediante tácticas dirigidas a quienes se sienten excluidos o perjudicados por las políticas económicas existentes. Pero no por ello las promesas económicas simplificadas dejan de tener consecuencias negativas a medio plazo, al no abordar con rigor los problemas subyacentes.  @mundiario


Nadia Calviño. / Mundiario
Nadia Calviño. / Mundiario

PROTAGONISTAS

Nadia Calviño

Vicepresidenta del Gobierno

Se compartan o no sus posiciones, es una política seria, capaz de haber mantenido la solvencia de un Gobierno errático en sus difíciles relaciones con Bruselas. No es una casualidad que Sánchez apelase a ella en su discurso ante el comité federal.

Luis Garicano

Asesor de Feijóo

Este profesor de economía que dejó Ciudadanos para situarse en el entorno del PP es de los políticos que suelen fomentar un debate informado sobre las políticas económicas, con soluciones realistas. Feijóo ha fichado bien: no anda sobrado de expertos así.  

Manuel Lago

Asesor de Yolanda Díaz

Diseñó gran parte de la estrategia económica de la vicepresidenta Yolanda Díaz, tanto en el Gobierno, como en el proyecto de Sumar. Curtido como economista-asesor de CC OO, sabe aportar pragmatismo sin renunciar a sus posiciones de izquierdas.

Santiago Abascal

Líder de Vox

Los populistas suelen atacar a las instituciones económicas internacionales y a los acuerdos comerciales, presentándolos como enemigos de los intereses nacionales. La retórica anti-globalización se aprovecha de los temores de la población. @mundiario

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