Una reforma fiscal integral: una necesidad que España tiene pendiente
La reciente subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha abierto un debate necesario sobre la tributación de las rentas bajas. Sin embargo, esta discusión no debe limitarse a ajustes puntuales, sino que debe servir como catalizador para una reforma fiscal integral que España lleva décadas posponiendo. Como señala Santiago Lago Peñas, catedrático de Hacienda Pública de la Universidade de Santiago de Compostela, es momento de abordar al menos tres cuestiones fundamentales para modernizar el sistema tributario y hacerlo más justo y eficiente.
El primer punto clave es la generalización de la presentación del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), incluso para aquellos que no estén obligados a pagar. Esta medida permitiría una radiografía precisa de la situación económica de todos los hogares, facilitando la aplicación de políticas redistributivas más efectivas. Durante la pandemia y la crisis inflacionaria, la falta de información detallada dificultó la canalización adecuada de ayudas. En la era digital, donde la tecnología permite una gestión tributaria más eficiente, este cambio es imprescindible para mejorar la equidad y la eficacia del sistema.
En segundo lugar, es fundamental revisar el umbral de tributación del IRPF y analizar la carga fiscal total que soportan los ciudadanos. Aunque las rentas más bajas puedan estar exentas del IRPF, siguen contribuyendo a través del IVA, impuestos especiales y tributos municipales. Por ello, determinar qué nivel de tributación es justo requiere un enfoque más amplio que contemple el conjunto de impuestos que recaen sobre los ciudadanos. Además, la política de subidas del SMI ha alterado significativamente el panorama económico, incrementando la capacidad adquisitiva de los trabajadores de menores ingresos. Paralelamente, es necesario examinar las diferencias en los umbrales de tributación entre autónomos y asalariados, asegurando que el sistema no penalice injustamente a determinados colectivos.
Por último, un problema técnico con graves consecuencias: la fórmula utilizada para ajustar el IRPF a las subidas del SMI ha generado distorsiones en la tributación de los trabajadores con ingresos ligeramente superiores al salario mínimo. Quienes ganan apenas por encima del SMI pueden enfrentarse a tipos marginales similares a los de quienes perciben 100.000 euros anuales, lo que desincentiva el esfuerzo y fomenta la economía sumergida. Esta anomalía, señalada en el libro blanco de la reforma tributaria, debe corregirse con urgencia.
Del análisis de Santiago Lago en El País se desprende que España ha venido aplicando "parches" fiscales durante décadas, posponiendo una reforma estructural que ya no puede esperar. Si bien ajustes urgentes pueden ser necesarios, no deben servir como excusa para seguir evitando el verdadero problema de fondo.
Es el momento de diseñar un sistema tributario más equitativo, eficiente y adaptado a la realidad económica actual, garantizando que la carga impositiva se distribuya de manera justa y que los incentivos fiscales no generen efectos indeseados. En definitiva, más que un simple remiendo, España necesita una reforma fiscal a fondo. @mundiario



