¿Qué significa una ocupación total de Gaza para Israel? Los desafíos y costos de un conflicto sin fin
La Franja de Gaza, un pequeño territorio de 365 kilómetros cuadrados donde viven más de 2.3 millones de personas, ha sido escenario de uno de los conflictos más prolongados y complejos del mundo. Desde el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, que dejó 1,200 muertos y 250 rehenes en Israel, la región ha vivido una escalada de violencia sin precedentes. En agosto de 2025, la posibilidad de una ocupación total de Gaza por parte del ejército israelí plantea preguntas cruciales: ¿qué desafíos enfrentaría Israel? ¿Cuál sería el costo en vidas y recursos? Este análisis explora las dificultades militares, tácticas, estratégicas y logísticas de una operación de esta magnitud, así como sus posibles consecuencias, en un lenguaje claro para quienes buscan entender este conflicto.
UN CAMPO DE BATALLA IMPLACABLE: LOS DESAFÍOS MILITARES
Gaza no es un terreno fácil. Sus calles estrechas, edificios apiñados y una población densa convierten cualquier operación militar en una pesadilla. Para las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), controlar este territorio significa enfrentarse a un entorno urbano donde Hamás, el grupo que gobierna Gaza, ha perfeccionado tácticas de guerrilla. “Es como pelear en una ciudad que no duerme, donde cada esquina puede esconder una trampa”, describió un exsoldado israelí que participó en operaciones previas. Los combatientes de Hamás aprovechan su conocimiento del terreno, moviéndose entre edificios y utilizando una red de túneles subterráneos que les permite atacar y desaparecer rápidamente.
Estos túneles, a menudo comparados con un “metro de la resistencia”, son un desafío colosal. Construidos a lo largo de años, sirven para almacenar armas, esconder combatientes y lanzar ataques sorpresa. Destruirlos requiere tecnología avanzada, como robots y sensores, pero también expone a las tropas a riesgos mortales. En 2023, las FDI estimaron que habían destruido cientos de túneles, pero nuevos informes sugieren que Hamás ha reconstruido parte de esta red para agosto de 2025. Además, las FDI dependen de reservistas, hasta 200,000 según estimaciones, para una operación de esta escala. Movilizar a tantas personas afecta la vida cotidiana en Israel, desde la economía hasta las familias, y pone a prueba la capacidad del ejército para sostener un esfuerzo prolongado.
ESTRATEGIAS EN UN TERRENO HOSTIL: LOS RETOS TÁCTICOS
Controlar Gaza implica dividir el territorio en zonas para aislar a los combatientes de Hamás. Las FDI han usado tácticas como el corredor Netzarim, que separa el norte del sur, para limitar los movimientos de los grupos armados. Sin embargo, mantener el control de áreas como Khan Yunis o Rafah, donde Hamás tiene bastiones, es una tarea agotadora. Cada barrio puede convertirse en un campo de batalla, con emboscadas y explosivos improvisados que complican el avance. “Entrar a Gaza es como caminar sobre un campo minado invisible”, comentó un analista militar en Tel Aviv.
Otro desafío es la población civil. Más de 2 millones de personas viven hacinadas, muchas desplazadas por los bombardeos que han destruido gran parte de la infraestructura. En octubre de 2023, Israel ordenó la evacuación del norte de Gaza en 24 horas, una medida que la ONU calificó de imposible y que dejó a miles atrapados en zonas de combate. Una ocupación total requeriría desplazar a aún más personas, lo que podría ser considerado un crimen de guerra y generaría críticas internacionales. Además, distinguir entre civiles y combatientes es casi imposible en un entorno donde Hamás opera entre la población, lo que aumenta el riesgo de bajas civiles y complica las operaciones.
Eliminar a Hamás es el objetivo declarado, pero no es sencillo. Aunque Israel ha eliminado a líderes clave, como Yahya Sinwar en 2024, la organización sigue funcionando gracias a su estructura descentralizada. “Hamás no es solo un grupo, es una idea arraigada en Gaza”, afirmó un académico palestino en una entrevista reciente. Esto sugiere que la resistencia podría continuar incluso bajo una ocupación prolongada.
UN EQUILIBRIO IMPOSIBLE: LOS DILEMAS ESTRATÉGICOS
La idea de ocupar Gaza no solo es un desafío militar, sino también un rompecabezas político. En el escenario internacional, Israel enfrenta una creciente condena. La ONU ha advertido que una ocupación total sería “catastrófica” para la población de Gaza, donde más de 52,000 personas han muerto desde 2023, según el Ministerio de Salud local. Países europeos y organizaciones humanitarias han pedido corredores seguros para la ayuda, mientras que Estados Unidos, principal aliado de Israel, ha instado a minimizar las víctimas civiles. “No podemos apoyar una operación que cause más sufrimiento sin un plan claro”, dijo un portavoz del Departamento de Estado en julio de 2025.
Dentro de Israel, la decisión también es controvertida. El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, ha expresado preocupaciones sobre los riesgos de una ocupación prolongada, mientras que figuras ultraderechistas, como el ministro Bezalel Smotrich, la defienden como la única solución. Esta división amenaza la unidad nacional en un momento crítico. Además, los 24 rehenes que aún están en manos de Hamás, son un factor clave. Una ofensiva total podría poner en peligro sus vidas, como advirtió Zamir en una declaración reciente: “Cada decisión militar debe considerar a nuestros ciudadanos cautivos”.
Otro riesgo es la escalada regional. Una ocupación podría provocar reacciones de Hezbolá en Líbano o de milicias respaldadas por Irán, abriendo nuevos frentes. En 2024, escaramuzas en la frontera con Líbano ya pusieron a prueba la capacidad de Israel para manejar múltiples conflictos. Una guerra prolongada en Gaza podría desestabilizar aún más la región.
LA LOGÍSTICA DE UN CONFLICTO SIN FIN
Mantener una ocupación total requiere una logística titánica. Las FDI necesitarían desplegar decenas de miles de tropas, tanques, drones y aviones durante meses o incluso años. Esto implica un suministro constante de combustible, municiones y equipo especializado, con un costo económico que podría superar los 50 mil millones de dólares, según estimaciones basadas en la guerra de 2023. “Israel no puede sostener este esfuerzo indefinidamente sin dañar su economía”, señaló un economista en Jerusalén.
La gestión de la ayuda humanitaria es otro obstáculo. La presión internacional ha obligado a Israel a permitir la entrada de alimentos y medicinas, pero la infraestructura destruida de Gaza dificulta la distribución. Hospitales y escuelas están en ruinas, y la falta de agua y electricidad agrava la crisis. En 2025, la ONU reportó que el 80% de la población de Gaza depende de ayuda externa, pero los controles israelíes han ralentizado su entrega, generando críticas. Administrar un territorio devastado mientras se combate a Hamás sería como “reconstruir una casa en llamas”, según un trabajador humanitario.
EL COSTO HUMANO Y MATERIAL
El precio de una ocupación total sería devastador. En Gaza, las víctimas podrían contarse en decenas de miles, sumándose a las 52,000 reportadas hasta 2023. Los civiles, atrapados en zonas de combate, sufrirían las peores consecuencias. Para las FDI, las bajas podrían llegar a cientos o miles de soldados, dependiendo de la duración del conflicto. Los rehenes restantes enfrentan un riesgo aún mayor, con pocas esperanzas de liberación en un escenario de guerra total.
En términos económicos, el impacto sería profundo. Además del costo militar, Israel podría verse obligado a financiar la reconstrucción de Gaza o la gestión de campos de desplazados, lo que generaría tensiones internas. La movilización de reservistas también afectaría la vida cotidiana, desde el cierre de negocios hasta la interrupción de servicios públicos. “Es una carga que Israel no puede llevar sola”, advirtió un analista político en 2025.
¿HACIA DÓNDE VA EL CONFLICTO?
Una ocupación total de Gaza parece una apuesta arriesgada. Los desafíos militares, tácticos, estratégicos y logísticos son enormes, y el costo en vidas y recursos podría ser insostenible. Aunque Israel tiene la capacidad militar para controlar el territorio, derrotar completamente a Hamás y estabilizar Gaza es una meta esquiva. La comunidad internacional, la oposición interna y el riesgo de escalada regional complican aún más el panorama. Para muchos, la pregunta no es solo si Israel puede ocupar Gaza, sino si puede permitirse las consecuencias de hacerlo. En un conflicto donde no hay victorias fáciles, el futuro de Gaza sigue siendo una incógnita dolorosa. @mundiario