¿Qué pasaría si Sánchez no cumpliera sus compromisos con Junts, PNV y ERC?
Vista la reacción de diversos colectivos afectados, desde la Judicatura al funcionariado de otras instituciones y servicios del Estado, aparte de la oposición y miles de ciudadanos, cabe preguntarse si Pedro Sánchez y su partido van a ser capaces de cumplir, y en los plazos que les han marcado sus socios, todos los delicados compromisos adquiridos. ¿Y qué podría pasar si eso da lugar a nuevas decepciones y frustraciones, especialmente con las metas que se ha marcado y le ha marcado el independentismo? Porque la apuesta es arriesgada y los riesgos de que se repitan conductas y hechos ahora, teóricamente superados (y perdonados en sus efectos penales) siguen vigentes. Y si no, vean lo que sigue diciendo Puigdemont, que advierte de que estará vigilante toda la legislatura sobre Sánchez.
Todavía estábamos reponiéndonos de la sorpresa del texto del pacto entre el PSOE y Junts, analizando el significado final de lo escrito y rubricado (aunque en algunos extremos, el partido se Sánchez, como en lo del “Lawfare” metiera la marcha atrás), cuando nos sobreviene otro sobresalto algo más amortiguado del firmado con la derecha vasca, y que nos hace plantearnos qué va a quedar del concepto mismo de España, descrito en la Constitución, cuando los pactos se ejecuten, como le exigen al por ahora candidato en funciones.
¿Cuál será el resultado final? ¿Un Estado federal, confederal, asimétrico, mediopensionista, de estilo balcánico, etc., o se inventarán una nueva fórmula, y si así fuese, cómo la van meter dentro de esa Constitución que de tan impúdico modo se invoca? Porque ya resignados a la amnistía expansiva, lo que más sorprende no es ya el alivio penal, que es como ahora se dice, sino que, de modo harto expresivo, el PSOE asume el lenguaje descriptivo de una historia tergiversada, al gusto de Puigdemont que remonta la agresión histórica de España a Cataluña nada menos que a los Decretos de Nueva Planta y las derrotas que siguieron a la de 1714. ¡Y el PSOE lo asume y firma tan pancho!
En su “Breve historia de Cataluña”, página 91, Pierre Vilar escribe que, con los Decretos de Nueva Planta lo que se suprimió fue lo que quedaba de un mundo medieval. Pero es más preciso Jaime Vicens Vives, que resulta que era de Girona, en las páginas 131-132, de su “Aproximación a la Historia de España”, apunta, con respecto a lo que Puigdemont viene vengar y corregir, con la ayuda del PSOE, dice que “el desescombro de privilegios y fueros benefició insospechadamente a Cataluña, no sólo porque obligó a los catalanes a mirar hacia el porvenir, sino porque les brindó las mismas posibilidades que a Castilla en el seno de la común monarquía”. O sea, que ahí empezó, sobre todo con la apertura de mercados americanos, la fortuna de Cataluña que llega a nuestros días. Y era tal el patriotismo de esta región que hasta su burguesía armaba batallones de voluntarios para defender los territorios ultramarinos.
En ese paquete de ventajas el mismo historiador gerundés anota los propios beneficios que alcanzarían a las ferrerías vascas, gracias a la pujanza de capitales repatriados. Y en uno y otro caso, que debería anotar el PSOE, que es la vanguardia de la clase trabajadora, como dicen Vicens Vives, a lo que se sumó la más cruda explotación “de las clases trabajadoras (del resto de España) que buscaban allí su supervivencia”.
¿Con quién está pendiente de liquidar la deuda histórica luego, especialmente con respecto a los aranceles que perjudicaban las exportaciones de otras regiones de España, a apetecibles mercados como el británico, a fin de proteger los textiles catalanes frente a los del Reino Unido de mejor calidad y precio?
¿Cómo se entiende que el PSOE haya firmado que el acuerdo a negociar con Cataluña incluya atender las demandas de las instituciones catalanas de “superación de los déficits y limitaciones al autogobierno relativas al reconocimiento nacional de Catalunya? El lenguaje de ERC es menos sutil, pero igualmente claro, al señalar que el PSOE acepta “el debate sobre el reconocimiento nacional de Catalunya y la forma de vehicular dicho reconocimiento a través de la política, del ordenamiento jurídico y de las instituciones, respetando tanto el principio de legalidad como el principio democrático”.
Nótese que esa ambigua fórmula no cita expresamente la Constitución. Y ya el remate, luego de las expresas cesiones a Junts y ERC, el remate lo pone el acuerdo firmado por Pedro Sánchez y el representante del partido de Sabino Arana, donde se establece que se acepta negociar "de buena fe y sacar adelante en los parlamentos vascos y español un acuerdo, que deberá ser ratificado en consulta al pueblo vasco, sobre el reconocimiento nacional de Euskadi, la salvaguarda de las competencias vascas y un sistema de garantías basado en la bilateralidad Euskadi-España y el respeto a los derechos forales de los territorios vascos”.
Pero aparte de las palabras hay que ver los efectos reales de lo que supone el desmembramiento del Estado, ya sea la ruptura de la caja única de la Seguridad Social, o la de los impuestos que se recaudan en Cataluña, dotándole de facto de su propia Agencia tributaria.
El PSOE recula en lo del lawfare, pero Puigdemont no
Y aparte de todo esto, tan concreto, hay hechos de mayor gravedad, especialmente con respecto a las cesiones a Junts, como la parte relativa al juicio a que, unas comisiones parlamentarias someterían a los propios órganos judiciales ordinarios en aquellos casos de delitos comunes, ante la acusación de pudieran inscribirse en una forma “lawfare”, o sea, del uso del apartado de la Justicia para perseguir injustamente a catalanes con cierta relevancia, aunque no directamente implicados en el procés.
El PSOE ha reculado, pero no Juns, ante la reacción unívoca de todas las asociaciones profesionales de magistrados, incluidos los considerados más progresistas, a lo que, con respecto a otro plano de las cesiones se han unido la Asociación Profesional del Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) expresando su rechazo "frontal y absoluto a los acuerdos para la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno ya que, entre esos acuerdos, se vislumbra de manera clara y evidente la ruptura del régimen constitucional actual, en varias materias, entre las cuales se encuentra la materia financiera". Y curiosamente, al no seguir adelante, tal y como se desprende de su acuerdo con Junts, el PSOE incurre en su primer incumplimiento del pacto. A ver cómo se lo toman los de Puigdemont.
Y con todo este panorama, surge una sencilla pregunta “¿Va a poder cumplir Pedro Sánchez todos sus compromisos y débitos con quienes lo harán presidente de nuevo? ¿Y si no lo hace, cuán será la reacción y los efectos del disgusto de sus consocios? Y además, aparte de que nos digan, en el caso de lo concertado con Junts, ¿Qué competencias, autoridad, sistema, medios y capacidades será o serán los verificadores internacionales que supervisarán la negociación, y qué pasará si concluye que el PSOE no cumple lo que se espera de él, o sea, de la parte contratante de la primera parte del contrato?
Puigdemont, que está dirigiendo todo esto, ha dicho que ellos ya tienen a los árbitros que se nombrarán y que las negociaciones no podrán celebrarse en España (porque por lo visto, es un conflicto internacional, entre dos Estados). ¿Qué tal en Venezuela? Por cierto, que Zapatero ha añadido a su repertorio de frases memorables. Quizá recuerden cuando dijo que España estaba en la "Champion League de la Economía" desde la tribuna del Congreso, y a los pocos días tuvo que decretar severas medidas de recorte y rebajó un 5 por ciento el sueldo de todos los funcionarios para evitar el rescate. Ahora ha dicho que el acuerdo del PSOE con Junts es un gran "Pacto de Estado". Insuperable. @mundiario