El Partido Socialista de Galicia en el candelero
Los dos últimos procesos electorales han contribuido a remover las aguas -sospechosamente calmas- del partido de los socialistas gallegos. Sus exiguos resultados, contrastando sobre todo el 23 de julio con los conseguidos por el PSOE a nivel general (bien es cierto que con desiguales rendimientos), exigen algún comentario que trate de aportar alguna propuesta complementaria a las que se han venido haciendo desde el mismo 24 de julio.
A primera vista podría parecer que el PSdeG-PSOE ha realizado sus deberes dentro del contexto general: ha aportado 14.601 votos más de los que obtuvo en las elecciones generales de 2019, sumando así su grano de arena al millón de votos con lo que el PSOE ha incrementado su acervo electoral. Y a partir de ahí, su dirección ha decidido convocar la celebración de un proceso de primarias para cubrir con tiempo el siguiente reto de tener un candidato para las futuras elecciones a presidir la Xunta de Galicia. Pero esa apreciación podría tal vez corresponder a la que podría sacar un corresponsal llegado del planeta Marte a cubrir sus primeras informaciones sobre Galicia.
En efecto: conviene afinar bien el foco del microscopio para obtener a la vez un campo de visión más amplio y un aumento de los micrómetros de la imagen que se capta.
En las elecciones de julio en Galicia ha habido una participación del 73,14% del censo, que supone un incremento de 17,28 puntos sobre el 55,86% de participantes que concurrieron a votar en 2019. Si la distribución de ese incremento de participación hubiera sido homogénea para todos los partidos políticos, el PSdeG, en lugar de sacar 14.601 votos más tendría que haber obtenido un aumento de votos de al menos 80.000. Probablemente obteniendo entre 40 y 50.000 votos más, en lugar de 80.000, y alejado de los 14.601 obtenidos, podría haber igualado los 10 diputados que sacó en 2019; y en ese caso se podría haber dicho que, en efecto, había hecho los deberes. Por el contrario, mantuvo el tipo en Pontevedra, con un incremento de votos del 6,2%, y perdió un diputado en cada una de las tres restantes provincias, incrementando su voto en 2,2% en A Coruña, 2,6% en Lugo, y descendiendo un 3,53% en Ourense.
No es para tirar cohetes, sino para que los dirigentes del PSdeG hubieran ofrecido a sus afiliados una reflexión con un análisis de lo ocurrido, buscando las causas de lo sucedido y proponiendo alternativas para poner al partido a la altura de ese millón de votos obtenido por los socialistas en el conjunto de España. Una reflexión o análisis, y unas propuestas, que no se han producido hasta ahora.
La única reacción que ha habido por parte de la dirección del PSdeG ha sido la de convocar un proceso de primarias para elegir un candidato a presidir la Xunta, como si fuera un trámite completamente normal, y como si no hubiera nada que reflexionar. El mismo comportamiento seguido por las diferentes direcciones del PSdeG desde la forzada, y creo que innecesaria, dimisión de Emilio Pérez Turiño, que perdió la Xunta de Galicia sacando el número de diputados que le hicieron ganarla, porque su socio de gobierno (el BNG) había perdido un diputado. Desde entonces, las sucesivas direcciones no han ofrecido a los militantes socialistas una sola reflexión política, una propuesta de país y un programa de trabajo para dinamizar la acción del partido en Galicia. Solamente ha habido propuesta de nombres, de listas, y de designar dirigentes. Como si no pasara nada.
El medio millón de personas que ha votado al Partido Socialista en Galicia necesita una explicación política. Necesita tener la garantía de que es capaz de plantear un proyecto para Galicia de acuerdo con los principios de la socialdemocracia, en el que la propia Galicia y sus diferentes sectores, económicos, sociales, culturales, técnicos, científicos, sanitarios y educativos encuentren alternativas; que sea capaz de abordar los problemas de la despoblación y el envejecimiento, los problemas de la mujer, del cambio climático, así como el aprovechamiento con un criterio social y eficiente de todos sus recursos.
Para eso tendría más sentido la celebración de una conferencia política en la que aborde de forma concreta y realista todas esas alternativas, y donde reanime las estructuras del propio partido, revitalizando las agrupaciones, como un instrumento de diálogo con la población, para escuchar y recoger sus aspiraciones y reivindicaciones, y para proponer las alternativas adecuadas. Todo ello de forma transparente y eficiente.
Como consecuencia de esa conferencia y de sus alternativas políticas y de su proyecto de país puede venir la celebración de unas primarias, vinculadas a un proceso de inserción en la sociedad y al proyecto que se defina en ese proceso de debate político y de dinamización del propio partido.
Ya sé que suena a utópico. Tan utópico como los principios mismos de la socialdemocracia que han transformado Europa y han creado el Estado del Bienestar. Lo contrario suena a acuerdos a puerta cerrada y a seguir manteniendo al partido sin una vida activa e interactiva con la sociedad gallega.
Y, por cierto: en un momento como el que vivimos, en la incertidumbre de si va a haber un Gobierno de progreso para el país o hay que repetir elecciones, un proceso como el que modestamente propongo tiene más utilidad y se inserta en el debate fundamental de toda España Lo contrario tiene el peligro de convertirnos en una aldea que, en medio de la incertidumbre general se queda mirando al propio ombligo y enredándose en luchas puramente dinásticas que -realizadas al margen del acuerdo de un proyecto común de país- sirven más para dividir y desconcertar que para unir y estimular. @mundiario



