El Partido Popular está obcecado con disparar a todo lo que se mueve
Estos chicos y chicas del Partido Popular, en los que la España del lado derecho del MURO deposita la esperanza de desalojar a la España que ocupa el lado izquierdo, han encomendado su futuro a esa táctica tan popular de aprovechar que el Pisuerga (cualquier Pisuerga) pasa por Valladolid (cualquier Valladolid) Mismamente, fue pasar el otro día Pedro Sánchez por China y montaron inmediatamente una partida de caza oral, digital, parlamentaria contra el infiel, aprovechando el comodín de eso que llamamos Unión Europea y su mala digestión del apretón de manos de Sánchez y Xi Jinping en plena erupción volcánica de aranceles.
Hombre, que en pleno concilio panaeuropeo para afrontar un cisma en occidente, el Sr. Sánchez se haya hecho un Marco Polo, está feo, incluso es posible que haya podido herir la sensibilidad de muchos espectadores, pero tampoco es la panacea, el proverbial atajo por el que suspiran en la sede de Génova, 13 para reducir ese largo y sinuoso camino que les aguarda para llegar a La Moncloa prometida. Si Feijóo aspira a erigirse en el Moisés elegido para liberar al centro-derecha español de los caprichos faraónicos del Sanchismo, no le queda mas remedio que empezar a separar la paja oratoria e ir al grano: ¿cómo sería su España?; ¿qué cambiaría en lo que se refiere al Poder Ejecutivo?; ¿hasta qué punto soltaría amarras y profundizaría en la libertad de conciencia de sus señorías en el poder legislativo?, ¿cómo cortaría de una maldita vez el cordón umbilical que mantiene atado y bien atado al Poder Judicial? En definitiva: ¿qué plan tiene para recuperar a la democracia española de la galopante anemia de derechos, de deberes, de igualdad, de honradez, de higiene, de libertad extremadamente contagiosa para la ciudadanía?
Hace solo unos días, el partido virtualmente aspirante a suceder al partido matemáticamente asentado en el poder, se rasgaba las vestiduras tras un viaje del Falcon a Pekín, por un quítame ahí un salvoconducto de mamá Europa y, tan solo dos días después, se puso de los nervios tras un viaje del ministro de economía y la cosa comercial a Washington, ¡culo, nene!, probablemente en vuelo regular, tal vez en otro Falcon, no sé, como si cualquier cosa, una o la contraria, valiese para asomarse a los medios de comunicación para hacer ruido, ¡tanto ruido ensordecedor que no permite a las españolas y españoles escuchar a la vida!
Al respecto de este último berrinche en Génova, 13, al despegar el vuelo del titular de la cartera de economía a Disneytrump, solo me queda añadir una reflexión personal e intransferible: los aficionados al vino alaban a esos caldos a los que se les atribuye cuerpo y, francamente, señoras y señores, servidor ha escuchado a todo tipo de expertos en cuentas y alérgicos a los cuentos que, el Ministerio con más Cuerpo de los 22 que nos mantienen en ascuas, es precisamente ese cuyo titular, casualmente, comparte esa cualidad con su apellido. Lo mejor que se puede decir del Sanchismo, utilizando la jerga de un enólogo, es que parece ser que tiene cuerpo, o sea, que tiene a Cuerpo, como excepción a la regla en un Consejo de Ministras y Ministros que, a mis escasas luces, presentan toda la amalgama de imperfecciones que dan al traste con un buen vino: o están corchados, reducidos, oxidados o avinagrados. Y en esos casos, ya se sabe, especialmente en el avinagramiento, la responsabilidad recae siempre en el sommelier, o sea, en Pedro Sánchez.
A mí, porque no me han consultado, sino le recomendaría al primer partido de la oposición que colocasen en Génova,13 el cómico cartel de los salones del oeste: por favor, no disparen al pianista. @mundiario