De Panamá a Venezuela: el precedente Noriega y el nuevo desafío al derecho internacional
El ataque de Estados Unidos a Venezuela recuerda inevitablemente a una acción similar protagonizada por el país norteamericano en diciembre de 1989. Entonces, en la denominada Operación Causa Justa, Washington invadió Panamá, derrocó al general Manuel Noriega y lo detuvo acusado de narcotráfico. Casualmente, fue el 3 de enero de 1990 cuando Noriega se rindió a las fuerzas estadounidenses.
Tras su captura, el dirigente panameño fue trasladado a Estados Unidos, juzgado y condenado a 60 años de prisión. Posteriormente, fue extraditado a Francia y más tarde a Panamá, país en el que cumplió condenas por crímenes cometidos durante su dictadura, hasta su fallecimiento en 2017.
La operación desarrollada ahora en Venezuela guarda notables similitudes con lo ocurrido hace 36 años. Sin embargo, la gran pregunta que se plantea es si una acción de este tipo –atacar un país soberano y detener a su jefe de Estado en suelo extranjero– respeta el derecho internacional.
Qué dice el derecho internacional
La respuesta, en este caso, no parece especialmente compleja: no. La operación llevada a cabo este sábado por Estados Unidos no se ajusta al derecho internacional, tal y como se recoge en la Carta de principios fundamentales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Basta con remitirse al artículo 2, apartados 1 y 4, de la Carta de la ONU:
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La Organización está basada en el principio de la igualdad soberana de todos sus Miembros.
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Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o de cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas.
En este contexto, Ezequiel Jiménez, doctor en Derecho Internacional por la Universidad de Middlesex (Reino Unido), ha publicado una reflexión en la red social X en la que advierte de que el ataque de EE UU sienta un precedente “peligroso”. “Sin duda, la situación política en Venezuela debe ser diferente”, señala, antes de añadir: “Pero una intervención militar armada extranjera ilegal, con una larga historia, no producirá el resultado político deseado y vuelve a sentar un precedente peligroso para una región pacífica del mundo”.
En un segundo mensaje, Jiménez subraya que ahora la prueba será comprobar si la OEA y el Consejo de Seguridad reaccionan en consecuencia, junto con el Mercosur y la Celac. “Hay mejores maneras de salir de una dictadura que las bombas. Recordatorio: la Corte Penal Internacional mantiene jurisdicción sobre Venezuela”, apunta.
El jurista sostiene además que Venezuela es “solo el último caso de erosión del orden jurídico internacional por parte de Estados Unidos”. “Un caso con problemas, pero con un sistema estable. Desde Irak (2003) hasta Yemen, Nigeria, Irán, Siria, Somalia e incluso Groenlandia, por nombrar algunos”, añade.
Con el telón de fondo del petróleo –Venezuela posee las mayores reservas del mundo, aunque su industria esté profundamente deteriorada–, el paralelismo con el caso Noriega vuelve a cobrar fuerza. En definitiva, aquel precedente marca ahora el posible futuro judicial de Nicolás Maduro, mientras que el ataque de la pasada madrugada culmina la escalada entre Venezuela y Estados Unidos, una dinámica que, una vez más, deja en papel mojado los principios del derecho internacional. @mundiario



