Operación Resolución Absoluta: la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores
El 3 de enero de 2026, un operativo militar de gran envergadura llevó a cabo la captura de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, y su esposa Cilia Flores, por parte de las fuerzas de Estados Unidos. La operación, denominada Operación Resolución Absoluta, ha sido una de las más complejas y meticulosamente planificadas en la historia de las intervenciones estadounidenses en América Latina. Con el respaldo de tecnologías de vanguardia, inteligencia humana y una ejecución rápida y precisa, esta misión se presenta como un hito en la lucha contra el narcoterrorismo y el autoritarismo en la región.
LA FIGURA CLAVE: EL INFORMANTE DENTRO DEL GOBIERNO VENEZOLANO
Un elemento central para el éxito de la operación fue la colaboración de un informante clave, cuya identidad sigue siendo clasificada. Fuentes confiables han revelado que se trataba de una figura de alto rango dentro del gobierno venezolano con acceso directo a los movimientos y rutinas de Nicolás Maduro. Esta fuente, según reportes de medios como The New York Times, Reuters y CBS, proporcionó información crítica que permitió a la CIA y a las fuerzas de Delta Force realizar la operación con precisión quirúrgica.
Se sabe que el informante monitoreó la ubicación de Maduro en tiempo real, ofreciendo detalles sobre su residencia en Caracas, su cuarto seguro, las rutas diarias y las rutinas de seguridad. Gracias a esta información, las fuerzas estadounidenses pudieron ingresar al lugar sin encontrar resistencia significativa. El informante probablemente estuvo motivado por la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por el Departamento de Justicia de EE UU, una cifra que jugó un papel clave en su decisión de colaborar.
Aunque el informante sigue sin ser identificado públicamente, se especula que podría ser un alto oficial del gobierno o incluso alguien cercano a la familia Maduro. Si bien algunos rumores apuntan a figuras como generales o ministros, estos aún carecen de respaldo sólido. Lo que está claro es que la fuente fue decisiva para la rapidez y efectividad de la operación.
LA PLANIFICACIÓN DETRÁS DE LA OPERACIÓN RESOLUCIÓN ABSOLUTA
La planificación de esta operación se extendió por varios meses y estuvo a cargo de una colaboración estrecha entre la CIA, el Pentágono, y la Casa Blanca. Según fuentes cercanas a la operación, el director de la CIA, John Ratcliffe, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, encabezaron las reuniones clave. También estuvieron involucrados el presidente Donald Trump, el secretario de Estado Marco Rubio, y el asesor clave Stephen Miller. Este equipo trabajó incansablemente para coordinar todos los aspectos de la operación, desde la recolección de inteligencia hasta la ejecución en terreno.
La inteligencia humana (HUMINT) fue el pilar fundamental de la operación. Desde agosto de 2025, agentes de la CIA comenzaron a infiltrar información en Venezuela, rastreando meticulosamente las rutinas de Maduro. Las imágenes satelitales, los drones stealth (sigilosos) y la inteligencia de señales (SIGINT) complementaron estos esfuerzos. Sin embargo, fue la fuente humana interna la que proporcionó los detalles críticos que permitieron a las fuerzas especiales estadounidenses localizar a Maduro de forma precisa y rápida.
EJECUCIÓN DE LA OPERACIÓN: PRECISIÓN Y RAPIDEZ
La operación se ejecutó con una eficiencia sorprendente. En la madrugada del 3 de enero de 2026, un pequeño ejército de 150 aeronaves provenientes de 20 bases militares diferentes inició la misión. Fueron desplegados F-22, F-35, F-18, y aviones EA-18G Growler para realizar una supresión de las defensas aéreas venezolanas. Este ataque aéreo fue clave para desorientar a las fuerzas de Maduro y garantizar una entrada sin mayores obstáculos para el equipo terrestre.
El asalto fue liderado por la élite de las fuerzas especiales de EE UU, la Fuerza Delta (Delta Force), quienes se entrenaron durante meses con réplicas exactas de la residencia de Maduro. Durante los ensayos, los comandos de Delta Force practicaron la entrada rápida, utilizando tecnologías de punta para forzar puertas blindadas en segundos sin necesidad de explosivos pesados. Según el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto de EE UU, la operación duró aproximadamente 2 horas y 20 minutos en total, desde la supresión aérea hasta la extracción final de los prisioneros.
Una vez en el lugar, los comandos de Delta Force irrumpieron en la residencia de Maduro a través de las puertas de acero. El presidente venezolano y su esposa, según versiones oficiales, se rindieron sin ofrecer resistencia. Fueron extraídos rápidamente y trasladados al USS Iwo Jima, un buque anfibio que actuó como plataforma móvil para su posterior traslado a los EE UU.
REACCIONES Y CONSECUENCIAS INTERNACIONALES
El impacto de la operación fue inmediato y las reacciones internacionales no se hicieron esperar. Desde el lado estadounidense, Donald Trump calificó la captura como "una de las operaciones más brillantes de la historia de EE UU". Durante una conferencia de prensa en Mar-a-Lago, Trump afirmó que "Maduro y su esposa se rindieron rápidamente", y señaló que "EE UU tomará el control de Venezuela hasta que se logre una transición pacífica y democrática".
Por otro lado, el gobierno venezolano condenó la operación, calificándola de agresión militar. La vicepresidenta Delcy Rodríguez exigió pruebas de vida de los prisioneros y acusó a EE UU de actuar como "imperialista". Además, se reportaron explosiones y cortes de luz en varias zonas de Caracas, mientras fuerzas leales a Maduro buscaban restablecer el control.
La comunidad internacional se dividió entre los que celebraron la operación, como los gobiernos de Argentina, Perú y Ecuador, y los que la condenaron, como Rusia, Irán, y Cuba. Los gobiernos de estos países denunciaron la intervención como una violación de la soberanía venezolana y un peligroso precedente para futuras intervenciones extranjeras en América Latina.
EL FUTURO DE VENEZUELA Y EL RÉGIMEN CHAVISTA
Con la captura de Maduro y su esposa, se abre un nuevo capítulo para Venezuela. Según el general Caine, esta operación no solo fue una acción directa contra el narcoterrorismo, sino también una señal clara de que EE UU está dispuesto a intervenir directamente para garantizar una transición democrática en el país. A lo largo de la madrugada del 3 de enero, miles de venezolanos en el exilio celebraron la noticia, con banderas y gritos de esperanza, mientras que en Venezuela, el pueblo sigue esperando saber qué pasará a continuación.
A medida que la situación política en Venezuela se agita, muchos se preguntan si el virtual presidente electo Edmundo González o algún otro líder opositor tomará el control del país en el futuro cercano. En este contexto, la presión internacional y la necesidad de una transición política parecen ser inevitables.
INCÓGNITA SOBRE EL FUTURO
La Operación Resolución Absoluta es un claro ejemplo de cómo las intervenciones militares modernas, apoyadas en inteligencia avanzada, pueden cambiar el curso de la historia. No solo marca la caída de un régimen autoritario, sino que también refleja el nivel de compromiso estratégico de EE UU en América Latina. Si bien aún quedan muchas preguntas por responder sobre el futuro de Venezuela, lo que está claro es que la captura de Nicolás Maduro ha alterado de forma irreversible el panorama político de la región. @mundiario


