Plato del día

La Ley Seca de democracia genera “padrinos”

Si es que no escarmentamos, hombre. Entre todas y todos estamos escribiendo un guión de Érase una vez en España, similar al de “Érase una vez en América”, y ni siquiera tenemos la posibilidad de recurrir a unos “Intocables” como aquellos de Eliot Ness. ¡Allá nosotros…!
padrinos
El Padrino. / RR SS.

En el nombre de las ciudadanas y ciudadanos que vamos tirando, que alargamos el chicle de los salarios, de las pensiones, de alguna rentilla que nos ayuda a llegar a fin de mes al límite de las cuentas corrientes y con los bolsillos conservados al vacío, protesto ante la indiferencia que nos procesan los que gobiernan y los que aspiran a gobernar. Por el mero hecho de poder vivir austeramente, ajenos a los zigzags del Ibex 35, a los repartos de beneficios empresariales, a los pelotazos mixtos entre los más listos de la clase en los colectivos oficiales y civiles, ¡manda carallo!, somos millones y millones de mujeres y hombres de trajes grises los que nacemos, vivimos y morimos tras una larga, discreta e intachable travesía del desierto por la vida.

Llegamos a casa, algunas y algunos tras intensas jornadas laborales, otras y otros tras largos paseos añorando tal como éramos antes de jubilarnos, o correspondiendo a los montantes de las pensiones ejerciendo de polis de guardería de las hijas e hijos de nuestros hijos, y oye, de verdad, enciendes la tele y se le cae o debería caérsele a una o uno el alma a los pies: novios de políticas defraudando a Hacienda; mujeres de Presidentes tomando atajos universitarios; hermanísimos interpretando sinfonías desafinadas; Ministros de esos, con cartera, vacía de proyectos y rellena de comisiones; presidentes autonómicos que, ya ves, no han estado ni se les ha podido esperar, mientras su pueblo era engullido por las aguas; delincuentes indultados; tribunales de justicia con jueces denunciados por presunto lawfare; Presidentes, nada más y nada menos que del Constitucional, sospechosos de padecer, en la justicia, el síndrome de Negreira que hizo sonar la alarma en los campos de fútbol; emergentes gurús del feminismo, ¡nosotros te creemos, hermana!, sospechosos de haber ido metiendo mano, dicho sea en lenguaje coloquial, y en ese plan.

Y, encima, éramos pocos, olía poco a podrido en los tres poderes propiamente dichos, y se ha llenado el llamado cuarto poder, la España mediática, vamos, de mercenarios a los que se les ve la pluma y el plumero en ambos lados del muro que nos vuelve a dividir en dos. Pero, ¡qué coño es esto! ¡Qué estamos haciendo, dejando hacer la ciudadanía silenciosa en el país que vamos a legarle a nuestros descendientes. En el nombre de las ideologías patológicas, estamos permitiendo, a unos y a otros, esos que se disfrazan de progresistas y conservadores, campar por sus respetos, como organizaciones mafiosas en torno a respetados Padrinos, que me río yo de los Corleone, los Al Capone (aquellos individuos que se lo montaron con la Ley Seca del alcohol) ), al lado de estos otros, los Sánchez, los Feijóo, con sus unos y sus otros de los nuestros, sus correspondientes omertás, montándoselo con esta Ley seca de democracia que ni siquiera tiene el antídoto de Los Intocables en los poderes ejecutivos, legislativos, judiciales, mediáticos y, por desgracia, ciudadanos. @mundiario

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