La justicia puede ser objeto de instrumentación política
Miguel Ángel Rodríguez concluye el día 29 de julio con un tuit que sirve de cierre a lo que él comenzó: “un español, González Amador, debe enfrentarse a todo el aparato de Estado y sus medios de comunicación, y ganarles. Un ciudadano enfrentado a la tiranía. La libertad aún es posible, a pesar de los comunistas que nos gobiernan”. Y así, el hombre se queda tan a gusto, señalando tres falsedades con muy mala entraña.
Se trata de la negación de un bulo que pretendía desmentir, pero terminó siendo imputado por revelación de secretos. El bulo fue difundido por el jefe de Gabinete de la Presidencia de la Comunidad de Madrid para defender al novio de esta. La Fiscalía ofreció un pacto a González Amador, no al contrario, según confirmó su abogado. Pronto, la información fue explotada por el diario El Mundo.
Resultó que dicho correo ya no era secreto porque lo conocían, al menos, media docena de periodistas de El País, Cadena SER y El Diario. El desmentido “no revela dato alguno que no fuera conocido públicamente”, como indica el voto particular de 40 páginas del juez discrepante Palomo de Arco. Dicho juez también sostiene que con los indicios no es posible atribuir, de manera mínimamente justificada, la filtración del correo investigado, como explica en unos términos de exposición claros e irrefutables.
No se atiende a los periodistas, pero sí a los indicios acumulados. Por tanto, según Palomo, no son válidas todas las razones consideradas. Además, se confunde a Pilar Rodríguez, jefa provincial de Madrid, con Pilar Sánchez Acera, secretaria de Madrid. Qué malas son las prisas. Se trata de un error de mucho peso. Él siempre negó la filtración por su parte y reiteró su inocencia.
Da igual, porque se trata de dejar muy tocada a la institución. El ataque no tiene precedentes, y solo queda por ver la resistencia del fiscal, cuyo deber es defender la institución y no dejarla expuesta en manos de quienes no parecen tener buenas intenciones.
La realidad es que, tras ocho meses de instrucción, no se ha conseguido ninguna prueba concluyente. ¿Pero de qué se acusa a García Ortiz? No hay indicios sólidos y claros. Sin embargo, el rumor ha causado consecuencias. La filtración del correo no cuenta con unanimidad: dos magistrados conservadores están a favor, y un progresista en contra. También se ha roto la costumbre de unanimidad en el Alto Tribunal.
¿Por qué se procesa a uno y no a otra? Pilar Rodríguez es cuestionada por una justificación endeble. En un caso hay suficientes indicios, pero en el otro no los hay. Ninguno de los dos tiene una prueba definitiva ni intención delictiva acreditada. Parece que la presión política flota en el aire. Sin pruebas contundentes del filtrador del correo, se carece de peso argumental. Ahora bien, el borrado de correos y mensajes se interpreta como indicio de ocultación.
Falta una prueba directa de la filtración. La existencia de múltiples personas con acceso al correo genera dudas sobre la identidad del autor. El borrado de datos, por sí solo, no constituye una prueba de culpabilidad. ¿Es esta una maniobra política? Veremos en qué termina esta grave situación. De cualquier modo, no puede negarse que es un ataque descomunal a la democracia. Esta es la razón de todo.
“No soy presidente porque no quiero”. Nos falta mucha cultura democrática. Los jueces muestran un sesgo claramente perceptible. ¿Será que favorecen al partido que los propuso? Son seleccionados porque militan en su partido. Entonces se enfrentan a la incómoda situación de juzgar a su propio partido en nombre de la justicia. Se necesita mucho valor y honradez para hacerlo, porque después su propio partido se lo reprochará.
Siempre pueden encontrar una interpretación que oculte su sesgo y les permita quedar bien con el partido y sus seguidores, aunque comprometan un poco la concepción de la justicia. ¿Quién podrá solucionar esto? Es casi imposible, aunque sepan que todo se origina en un bulo que alguien lanzó para servir a su señor o señora.
Los compromisos son un verdadero problema. Pero, ¿quién no cumple con quien lo nombró en su momento? En cuanto a la dimisión, que el interesado haga lo que considere adecuado. Nadie mejor para hacerlo que él. @mundiario


