Galicia continúa siendo objetivo del narcotráfico

El Novo Furuno, un palangrero con base en el puerto camariñán de Camelle, ha pasado a engrosar la ya larga lista de pesqueros gallegos dedicados al narcotráfico. 

El barco Nuevo Furuno en Camariñas. / Mundiario
El barco Nuevo Furuno en Camariñas. / Mundiario

Se dice que los viejos perdemos las fuerzas, pero no las mañas. Y algo de esto debe haber cuando, con tanta facilidad se produce el trasiego de cocaína.

Ya no son los tiempos de los transbordos de droga en alta mar o en puntos próximos a la costa gallega desde un buque mercante a un pesquero, ni del uso de embarcaciones menores o  lanzaderas que desde el pesquero en cuestión se utilizaban para el traslado a pequeñas calas de cargamentos más o menos importantes de, por ejemplo, hachís.

La aparición de las embarcaciones deportivas fletadas sobre todo en países centro y sudamericanos con destino a puertos españoles, alertaron -por si no lo estaban ya- a los servicios de Aduanas, Guardia Civil y Policía Nacional, que entraron en máxima atención con la localición de los ya famosos narcosubmarinos, dos de los cuales fueron aprehendidos y conducidos a puertos gallegos (el de Vigo) para una inspección intensiva tras proceder a la descarga de la droga que transportaban desde América.

Se consideró que el uso de los narcosubmarinos y las avionetas, complementadas en el Estrecho de Gibraltar por las motos acuáticas, además de las potentísimas narcolanchas de cuatro y cinco motores fueraborda de hasta 250 caballos de potencia cada uno, permitían levantar la vigilancia sobre los pesqueros gallegos. Pero Galicia continúa siendo un punto de reclamo dentro y fuera de España para la distribución y, en el caso del  Novo Furuno, se evidencia que ni Aduanas ni la Policía Nacional han pisado el freno de la investigación ni la desconfianza en los descendientes de los "veteranos" narcotraficantes que, directa o indirectamente, mantienen sus tradicionales buenas conexiones con los cárteles americanos que tienen puestos sus ojos en puertos de Galicia a los que trasladar sus cargamentos a bordo de teóricamente inocentes barcos de pesca como el Novo Furuno, detenido en Camariñas el miércoles de esta semana con una carga de 1.340 kilos de cocaína. 

Consecuencia de esta operación, se sabe que hay una persona detenida acusada de un  delito contra la salud pública que, desde el juzgado de Corcubión ha pasado a prisión provisional y sin fianza. No ha trascendido si se trata del propietario o armador del palangrero. @mundiario

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