Un ‘fracaso abyecto’ en Texas
Un vídeo reveló que una veintena de policías esperaron más de una hora para detener una matanza en una escuela de Uvalde.
La divulgación de un video en la escuela de Uvalde, en Texas, donde ocurrió un tiroteo masivo el pasado 24 de mayo, ha causado indignación entre familiares de las víctimas y una polémica en toda la nación.
El video de las cámaras de seguridad en la escuela, con una duración de 82 minutos, muestra la entrada del atacante al plantel y a los policías que llegaron poco después y que esperaron 77 minutos (¡más de una hora!) para confrontar al asesino.
El propósito inicial era mostrar el video primero a los familiares de las víctimas, pero un medio informativo local, el Austin American-Statesman, obtuvo el video y lo divulgó. Defendió su decisión diciendo que “la transparencia y los informes implacables son una forma de generar cambios”.
Lo que el vídeo reveló
El video comienza cuando el atacante, Salvador Ramos, de 18 años, choca su vehículo cerca del plantel, dispara contra varios transeúntes, entra en la escuela y avanza por los pasillos, portando un fusil de asalto AR-15 que había adquirido legalmente hacía unos días.
Luego se ve a un estudiante que salía de un baño y, al ver a Ramos, da la vuelta y huye rápidamente.
Los primeros policías llegaron a la escuela solo tres minutos después que el atacante, pero no intentaron entrar en el aula llena de estudiantes donde Ramos se había encerrado. Después llegaron más policías con equipo táctico, pero tampoco se decidieron a entrar, mientras se escuchan en el video las ráfagas del fusil AR-15 con el que Ramos ultimó a 19 niños y dos maestras. Los gritos de las víctimas se eliminaron en el video.
Varios policías se acercaron a la puerta del aula, pero se alejaron al escucharse detonaciones. Al cabo de 77 minutos, por fin irrumpieron en el aula y abatieron a Ramos a balazos.
El jefe de Seguridad Pública de Texas, Steven McCraw, dijo que la respuesta de la policía había sido un “fracaso abyecto” y que los agentes perdieron un tiempo esencial buscando una llave del aula que en realidad no necesitaban para entrar.
Algunos padres y madres se mostraron indignados por la difusión del video, ya que, como dijo una madre, les destrozó el corazón de nuevo. Pero otros manifestaron su aprobación a la publicación del video.
El alcalde de Uvalde, Don McLaughlin, expresó en una reunión del ayuntamiento que la filtración era “una de las cosas más cobardes” que había visto.
“No necesitaban ver al atacante entrar y escuchar los disparos –subrayó–. No necesitan revivir eso”.
Pero el alcalde McLaughlin se equivoca. Lo cobarde no fue la divulgación del video, sino la inacción de la policía mientras Ramos asesinaba a los niños y a las dos maestras que murieron heroicamente al tratar de defender a sus alumnos.
¿Servir y proteger?
Más de veinte policías armados hasta los dientes no se atrevieron durante más de una hora a entrar en el aula y detener la matanza. ¿Cómo pudieron esperar tanto tiempo mientras oían los disparos y los gritos de dolor y terror de las víctimas? Los policías detuvieron a los padres y madres que, desdeñando el peligro, intentaron entrar en la escuela durante el tiroteo para salvar a sus niños. Pero fueron incapaces de forzar inmediatamente la puerta del aula y detener a un asesino de 18 años.
Evidentemente, estos policías tienen muy poco que ver con los héroes de uniforme que aparecen en las series de televisión. Olvidaron por completo el lema que ostentan en sus autos patrulleros: “servir y proteger”. Ni sirvieron ni protegieron. Más que un fracaso abyecto, la tragedia de Uvalde fue un caso insólito e inexplicable de cobardía abyecta.
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