Falsa identidad, malversación de fondos y hasta pornografía: la caída de George Santos

La Cámara de Representantes ha votado a favor de remover de su escaño al diputado por Nueva York a raíz de serias acusaciones que rozan lo caligulesco. 
George Santos, congresista republicano de EE UU. / RR.SS.
George Santos, congresista republicano de EE UU. / RR.SS.

La Cámara Baja del Organismo Legislativo de Estados Unidos ha votado este viernes 1 de diciembre para remover de su escaño al representante por Nueva York George Santos, todo un personaje al que habrá que ir describiendo paso a paso. El primero, el que compete este artículo, fue precisamente que perdió su asiento en el semicírculo en una votación que unió tanto a la oposición demócrata como a sus propios camaradas republicanos. 311 representantes votaron por echarlo, 114 a que permaneciera y dos se abstuvieron. En la historia, Santos, de raíces brasileñas es apenas el sexto legislador que abandona la cámara por esta humillante vía. Vale recordar que la Constitución estadounidense otorga el poder a los legisladores de "castigar a sus miembros por conducta desordenada y, con la concurrencia de dos tercios, expulsar a un miembro”, explica El País.

La razón borda lo inverosímil, lo bizarro. El congresista está imputado nada menos que de hasta 23 delitos graves, según recuerda el periódico ya citado anteriormente y dentro del amplio menú de opciones que tenían en el Capitolio para despedirlo estaban fraudes, robo de identidad y hasta compra de pornografía en la red social Only Fans. 

El lío empezó en el mismo mes de noviembre. Según explica Der Spiegel, la cámara recibió un informe del Comité de Ética en el que se explicaba que Santos "ha intentado de manera fraudulenta explotar todos los aspectos de su candidatura a la Cámara de Representantes para su propio beneficio financiero personal". Quien por cierto es el primer miembro confeso del colectivo LGBT en ser elegido como representante habría metido mano sin inhibición en la caja fuerte de su campaña electoral para comprarse ropa de lujos, dinero para gastar en casinos, viajes de fin de semana, tratamientos de botos e incluso suscripciones y compra de contenido en Only Fans, una plataforma que es básicamente un Facebook pero para pornografía.

Por si su estilo de vida que se asemeja no por poco al de alguna de las Kardashian, Santos también habría inventado incluso su vida. El legislador llegó a inventarse que tenía antepasados judíos, puntualmente de algunos que fueron víctimas del Holocausto, o que su mamá es toda una sobreviviente de los ataques terroristas del 11 de septiembre algo que, como explica El País es imposible porque su progenitora ni tan siquiera estaba en la Gran Manzana aquel fatídico día. El distrito al que representa es de población mayormente judía, por lo que aquel "prócer" se disparó solo en el pie al exponer semejante mentira a sus votantes.

Lucha, pasión y resignación

Luchó con todos los medios que tenía a su alcance, aunque semejante dosier le dejaba realmente desprotegido ante los cañonazos que le llegaban de ambos partidos. En un intento desesperado por salvar su cabeza, Santos encaró a sus colegas el jueves 30 de noviembre, asegurando que si lo enviaban a la guillotina, la decisión "les perseguirá en el futuro, donde las meras alegaciones son suficientes para que los miembros sean destituidos de sus cargos cuando han sido debidamente elegidos por su pueblo en sus respectivos Estados y distritos”, lo cita El País. La afrenta sonaba más a disparar al aire a ver si alguna bala encontraba algún blanco. Nada. Para cuando termino el debate sobre su destitución su semblante cambió y sabía que su suerte estaba echada. "Si mañana, cuando esta votación llegue al hemiciclo, está en la conciencia de todos mis colegas que creen que esto es lo correcto, entonces que se vote. Estoy en paz. He aceptado que tanto si me expulsan como si no, no puedo controlar ese destino", explicó.

Eso sí, no quiso ser el mismo el que diera el salto al vacío, apelando al viejo mantra del acoso. "Si me voy, ellos ganan. Si me voy, ganan los matones. Esto es acoso”, se justificó ante los medios. Su situación era ya moribunda. Había salido vivo de dos batallas previas en sendas votaciones de expulsión, pero el informe del comité ya mencionado fue la flecha que le dio directo en el talón. 

Cuando menos Santos no es el primer diputado que tiene que hacer el camino de la vergüenza por Kings Landing. Como explica la revista alemana Der Spiegel, había habido ya cinco antecedentes: tres expulsados por deslealtad durante la Guerra Civil de Estados Unidos y otros dos después de que los agentes fueran declarados culpables de delitos en tribunales federales. @mundiario

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