Europa, el último reducto de defensa democrática frente a los bárbaros goliats
Faltan 11 días hasta las elecciones generales en Alemania. Pero ya se van vislumbrando tanto los resultados del voto como la coalición más probable que gobernará el país en los próximos cuatro años.
Todo como resultado del cara a cara que tuvo lugar en los dos canales de televisión estatales ARD y ZDF el pasado domingo entre el actual canciller socialdemócrata Olaf Scholz y el candidato democristiano Friedrich Merz, al que todas las encuestas dan como ganador de la contienda electoral. Un duelo duro en el fondo, pero muy civilizado en las formas. Con el tema migración como estrella.
Scholz le reprochó a su rival de haber “roto un tabú” y “faltado a su palabra” a aceptar el apoyo del partido de la extrema derecha AfD en dos iniciativas parlamentarias sobre inmigración. Añadiendo que las propuestas de Merz de rechazar en las fronteras a los demandantes de asilo van “en contra del derecho europeo”. Y rematando que “desgraciadamente, no puedo estar seguro que Usted no vaya a repetir más adelante el voto junto a la AfD”.
Merz se defendió que, después del atentado en Aschaffenburg, Baviera, protagonizado por un afgano con problemas mentales que tenía una orden judicial para abandonar el país y que se saldó con 2 muertos y varios heridos, era necesario presentar propuestas para controles más estrictos en las fronteras que impidan la entrada en Alemania de asilados sin documentos válidos. Y que nunca renunciaría a lo que consideraba correcto, solo por el riesgo de que la AfD también votara a favor de sus propuestas políticas, que nunca pediría. Merz ganó una primera votación, pero perdió una segunda, por una reacción muy contundente en contra de la ciudadanía, que se echó a la calle, porque algunos parlamentarios suyos (y liberales) le negaron su voto – y porque Angela Merkel salió de su retiro político para criticar duramente a su compañero de partido, con el cual ya en el pasado tuvo sus rifirrafes.
Asilo e inmigración, claves
Todas las encuestas señalan que los temas que más preocupan a los alemanes son asilo e inmigración. Por lo tanto, la derrota parlamentaria de Merz no le ha perjudicado demasiado en la proyección de votos. También porque va repitiendo todos los días que con él como canciller nunca habrá un pacto con la AfD.
Según la última encuesta encargada por la segunda cadena de televisión estatal ZDF, los democristianos de la CDU/CSU lograrían 30% de los votos, la AfD 20%, los socialdemócratas de la SPD y los Verdes 15% y el partido de extrema izquierda Die Linke 6%. Por debajo del 5% se quedarían los Liberales del FDP y el BSW, partido de la ex líder de Die Linke Sarha Wagenknecht, que por lo tanto no entrarían en el Parlamento.
Mucha expectativa había por ver qué propuestas harían los dos contrincantes para salir de la recesión económica en la que se encuentra Alemania. No hubo sorpresas: Scholz puso sobre la mesa una reducción de los costes energéticos y de la burocracia, un reforzamiento del Estado de bienestar y una flexibilización del límite constitucional al endeudamiento. Merz le echó en cara al canciller haber desconectado tres centrales nucleares, prometió menos impuestos y por lo demás no se mojó demasiado con propuestas concretas, aparte de seguir apostando por el límite al endeudamiento.
En política exterior, tampoco hubo sorpresas: ambos rechazaron el plan de Donald Trump para Gaza, ambos prometieron aumentar el presupuesto de defensa, ambos declararon continuar apoyando por todos los medios a Ucrania. En cuanto al futuro de la Unión Europea, ni una palabra. Ni sobre el plan Draghi, ni sobre la financiación del mismo, ni sobre las ambiciones de liderar los procesos de más integración y más defensa común, ni sobre la necesaria reacción de Europa a las amenazas del presidente norteamericano Trump en el capítulo de aranceles.
Asuntos alemanes
Desafortunadamente, elecciones generales en Alemania siguen siendo un asunto en el cual solo temas domésticos tienen cabida. De problemas europeos no se habla ni se discute. La exigencia de España de duplicar el Presupuesto europeo ante los retos de Trump o la iniciativa del presidente francés Emmanuel Macron para que Europa logre hacerse un hueco en la carrera de la Inteligencia Artificial (IA) son temas que no tocan los partidos políticos.
Una pena, porque como advertía Paolo Gentiloni, ex primer ministro italiano y ex comisario de Economía, en una entrevista en “El País”, los europeos “debemos estar preparados para (el) peor escenario y ser conscientes que una guerra comercial no solo tiene consecuencias económicas, sino también para las relaciones transatlánticas”. Otras perlas de la entrevista: “Europa necesita financiación común a través de emisiones de deuda para la defensa”; o lo que le “falta a Europa es la inversión necesaria para su competitividad. Tenemos problemas comunes: cómo completamos nuestro mercado único, especialmente el financiero, porque no podemos perder cada año 300.000 millones de euros de ahorro que se van de Europa porque el mercado financiero es demasiado pequeño y fragmentado”; o el “riesgo de un nuevo poder feudal tecnológico es mayúsculo”.
¿Qué pasará después de las elecciones del 23 de febrero? Habrá negociaciones entre los democristianos con los socialdemócratas y con los Verdes para formar una coalición de Gobierno. Viendo cómo Scholz y Merz cuidaron las formas en el debate, evitando todo ataque personal para no romper puentes entre ambas formaciones, sabiendo que pueden estar condenadas a gobernar juntos, mi apuesta sería una nueva edición de la Gran Coalición. Con Boris Pistorius como vice canciller, porque Scholz ya ha declarado que no seguirá en la política si los socialdemócratas pierden las elecciones y porque el actual ministro de Defensa es el político alemán mejor valorado, por su buena gestión y su capacidad de comunicación.
Hacia un Gobierno estable
Alemania necesita un Gobierno estable y fuerte que no tenga miedo a poner en marcha reformas. Para enfrentarse a los múltiples problemas que les ha dejado la coalición tripartita de socialdemócratas, liberales y Verdes: desde promulgar medidas para relanzar una economía en recesión hasta tirar del carro del Consejo Europeo, hoy con más necesidad de liderazgo que nunca. Al mismo tiempo, Ursula von der Leyen y su Comisión van a necesitar el apoyo de una Alemania europea para poner en marcha la hoja de ruta muy ambiciosa que han trasado para impulsar la unidad y la competitividad de la Unión Europea.
En su última columna titulada “Europa”, la escritora Rosa Montero afirma que los europeos “nunca hemos desistido de la esforzada y conmovedora ambición de ser mejores de lo que somos. Lo demuestra la idea misma de la UE, que parecía un ensueño impracticable y, sin embargo, es hoy una realidad, pese a todas sus limitaciones. Sumamos el 0,82% del territorio mundial y el 5,6% de la población de este planeta. Una menudencia y, sin embargo, creo que somos el David del siglo XXI, el último reducto de defensa democrática frente a los bárbaros goliats, una pequeña y titilante luz en las tinieblas. Ojalá nos lo creamos. Ojalá nos unamos. Ojalá sepamos defendernos y ser de verdad mejores de lo que somos”. @mundiario


