Los espejismos de la Argentina: siempre a la espera del redentor

El problema primero de un país, en términos de ética pública, es la corrupción. Pero el más grave es el de la impunidad.
Una imagen evocadora de la corrupción. / RR SS
Corrupción. / RR SS.

El mito de la corrupción hiere vivamente la imaginación popular, ilusionada siempre con los cirujanos de hierro, los políticos aficionados a la escoba y demás redentores sociales

Alejandro Nieto, La organización del desgobierno (1984)

El problema primero de un país, en términos de ética pública, es la corrupción. Pero el más grave es el de la impunidad.

Desde que tengo "uso de razón política" (década del 70) hubo en el país corrupción de nuestros gobernantes. No hay gobierno que se salve. Más o menos. Más o menos disimulada. Pero la hubo en todos.

Los partidarios del gobierno en el poder que se corrompe "no la ven", o, lo que es peor, consideran que es inherente al ejercicio del poder. Los opositores la ven, pero no llegan a tener, aún en conjunto, la fuerza necesaria para evitarla o combatirla.

Cuando la prensa, los fiscales y los jueces (y la oposición política) confluyen en un momento histórico para terminar con el mal, comienza el espejismo. Parece que habrá castigo, pero no. Pasamos semanas y meses con ilusión cívica...pero no...no (ya nos pasó con las "coimas del Senado", un caso que clamaba en el que el repartidor de las coimas se autoinculpó…y nada).

Y si los gobernantes cuestionados llegan al poder, no les queda otra que dominar la justicia en búsqueda de impunidad blandiendo banderas de mejora. "De la confesión no se vuelve", decía uno.

¿Y qué dicen los militantes de ese partido que no robaron ni se enriquecieron?

Callan. Justifican. Un espectáculo lamentable. Hasta llegan a descreer que sea cierto. No ven la traición.

¿Y qué dicen los intelectuales honestos de ese partido que tampoco robaron ni se enriquecieron?

Las desigualdades sociales que llevaron en su día a la violencia política se han multiplicado. Por eso hoy la corrupción, cuando se comete bajo ciertas banderas, es tan obscena. ¿Y qué dicen los que hacen negocios en el país?


Están muy preocupados. ¿No va más? 

Triste es el destino de un país en el que triunfa la impunidad. No tiene futuro.

La ciudadanía se moviliza...pero los resultados de ese esfuerzo cívico son siempre inciertos y efímeros.

Esperamos al redentor. Ya vimos a alguno disfrazado de redentor que fue peor...; "...será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía" (Mariano Moreno, protagonista de la Revolución de Mayo).

El mal argentino "no es un hecho histórico sino un estado del alma: es la falta de fe, el vacío del descreimiento" (Víctor Massuh, La Argentina como sentimiento (1982).

Ahora parece que algo va a pasar. Pero no es seguro. @mundiario

Comentarios