España deja de converger con Europa

En 2007, España tenía un 103% de la renta media europea en paridad de poder de compra. En 2022, tras perder 18 puntos, se quedó en el 85%.
Banderas de Europa y de España. / Mundiario
Banderas de Europa y de España. / Mundiario

En medio de los discursos oficiales que presumen del progreso de la economía española, una voz ha surgido para recordar una realidad incómoda. Javier Elorza, ex embajador de España ante la UE, ha desenterrado datos preocupantes que pintan un panorama económico desalentador para España en relación con sus vecinos europeos. Su análisis incisivo, respaldado por cifras concretas de Eurostat, revela un descenso significativo en la renta per cápita española en comparación con la media comunitaria en los últimos años.

En 2022, España se encontraba solo al nivel del 85% de la renta media comunitaria medida en paridad de poder adquisitivo (PPA), lo que representa una disminución drástica desde el 103% en 2007. Un declive tan marcado no solo indica un estancamiento económico, sino también una alarmante tendencia de divergencia con el resto de Europa. En un lapso relativamente corto, naciones como Malta, República Checa, Chipre, Eslovaquia, Lituania y Estonia han superado a España en términos de renta per cápita, subrayando así la urgencia de la situación.

El Informe Anual de 2022 del Banco de España ya había alertado sobre este preocupante patrón de falta de convergencia económica con la zona del euro. Es evidente que el crecimiento económico del país no ha sido suficiente para mantener el ritmo y cerrar la brecha con la media europea. Tanto es así que la caída por debajo del umbral del 90% de la renta media comunitaria abre la posibilidad de acceder al Fondo de Cohesión de la Unión Europea, un recurso crucial para impulsar el desarrollo y la cohesión social en España. Sin embargo, sorprende que el Gobierno no haya tomado medidas concretas para solicitar los fondos correspondientes a pesar de la clara elegibilidad.

El impacto devastador de la pandemia, que resultó en una contracción significativa del PIB en 2020, exacerbó aún más la brecha económica. La dependencia desproporcionada de sectores como el turismo y la hostelería, sumado al subdesarrollo de infraestructuras y servicios en algunas comunidades autónomas, ha creado un círculo vicioso que amenaza el bienestar de la población y la productividad en general. El problema del despoblamiento y el envejecimiento demográfico solo agrava la urgencia de la situación.

Pequeños países han superado a España en términos de renta per cápita: Malta lo hizo en 2014, seguida de la República Checa en 2018, Chipre en 2019, Eslovaquia y Lituania en 2020, y Estonia en 2021

Resulta imperativo que las autoridades españolas y europeas tomen medidas inmediatas para abordar esta crisis de convergencia y proporcionar un camino claro hacia un futuro más próspero y equitativo. El acceso al Fondo de Cohesión no solo es un derecho derivado de los tratados europeos, sino también una oportunidad para impulsar la recuperación económica y cerrar la brecha entre España y el resto de Europa. La responsabilidad recae en el Gobierno y en el Consejo de la Unión Europea, presidido actualmente por España, para actuar con celeridad y decisión.

Si no se toman medidas enérgicas y efectivas, el futuro de España podría seguir viéndose empañado por una creciente distancia económica con el resto de Europa. Urge, pues, un esfuerzo conjunto y una acción decidida para cambiar el curso y garantizar un futuro próspero para todos los españoles. La convergencia con Europa no es solo una cuestión económica, sino una piedra angular para el desarrollo sostenible y la estabilidad a largo plazo. La hora de actuar es ahora. @J_L_Gomez

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