Es una buena iniciativa la herramienta para detectar y combatir el odio en la red
El presidente del Gobierno presentó la herramienta “HODIO” para detectar y combatir el odio en las redes sociales e impedir el impacto social que, según el Ejecutivo, genera en nuestro país. La iniciativa pretende medir el grado de polarización en las plataformas digitales y perseguir a las empresas tecnológicas y a sus directivos cuando permitan la difusión de mensajes de odio y no adopten medidas para frenarlos.
Es cierto que en las redes sociales abunda el odio en muchos comentarios en los que se encuentran insultos, descalificaciones o ataques personales. Ahora bien, conviene recordar que las redes son, en buena medida, un reflejo de la sociedad que las utiliza. Si en ellas se vierte tanta agresividad verbal es porque esa misma crispación ya existe en la vida pública.
En este sentido, no puede ignorarse el papel que desempeñan muchos responsables políticos de todos los espacios ideológicos, que marcan el tono del debate público y alimentan la polarización. El propio presidente afirmó en sede parlamentaria que levantaría un “muro” para aislar a la derecha y a la extrema derecha -y gobernar contra la mitad de los españoles-, una expresión que reforzó la política de bloques. Al mismo tiempo mantiene alianzas parlamentarias con formaciones nacionalistas e independentistas y con herederos del terrorismo que quieren destruir el secular proyecto común de España, a la que dicen “odiar cordialmente”.
En un clima así, no resulta extraño que la discusión pública se contagie y se degrade también en internet. Si los dirigentes políticos practicaran un lenguaje más moderado y respetuoso con el adversario, probablemente ese tono terminaría trasladándose a los ciudadanos que participan en el debate digital en las redes.
Por otra parte, regular el espacio digital plantea interrogantes sobre la libertad ideológica y la libertad de expresión. ¿Dónde termina la crítica legítima y dónde comienza el discurso de odio? ¿Quién establece qué es odio y con qué criterios? Son preguntas pertinentes. A mayores, la herramienta “HODIO” parece un instrumento más para desviar la atención de asuntos incómodos, como la corrupción, para el Gobierno que califica los insultos de adversario como y cuando surgen en su propio campo ideológico son una descripción veraz de la realidad.
Tomás de Iriarte nos dejó el epigrama: “El señor don Juan de Robres con caridad sin igual, hizo este santo hospital… pero antes hizo a los pobres”. La metáfora resulta oportuna: primero los “juan de robres” de la política crean la polarización y después presentan esta iniciativa para frenar la toxicidad en las redes.
Seguro que no sería necesaria si antes se produjera un cambio en el comportamiento de los protagonistas de la vida política. Porque las redes no inventan el clima social, simplemente lo reproducen y lo amplifican. @mundiario


