Efectos en el turismo de los aranceles de Trump

Mientras el turismo, por naturaleza, fomenta la apertura global, el nacionalismo económico de Trump se alinea con un modelo más cerrado y proteccionista.
Chica de viaje. / Pexels.com.
Chica de viaje. / Pexels.com.

Las políticas erráticas suelen producir efectos mariposa. Una decisión sobre imposición de aranceles a la importación de aluminio puede provocar una caída del número de turistas americanos a Europa, pongamos, por ejemplo.

El conjunto de medidas agresivas contra el resto del mundo conlleva consecuencias de todo tipo, unas previstas y otras no y amenazan a un sector tan importante a nivel mundial y especialmente en España, como el del turismo internacional.

Ni los billetes aéreos ni el alojamiento se ven directamente afectados por aranceles, pero será más caro construir nuevos hoteles cuyos costes extraordinarios los propietarios repercutirán inmediatamente.

Hemos tenido un año sobresaliente a nivel mundial en el que se han superado las dificultades derivadas de la pandemia. El turismo emisor procedente de Estados Unidos ha crecido hacia todo el mundo, pero especialmente hacia Europa por motivos diversos entre los que hay que destacar la favorable paridad del dólar frente al euro y otras monedas europeas y la puesta en funcionamiento de los nuevos aviones de pasillo único de largo radio que permiten vuelos entre ciudades de tamaño medio americanas y europeas, no con asiáticas, mucho más baratos de operar y más fáciles de llenar por sus reducidas dimensiones respecto a  los de doble pasillo. En el caso de España han permitido abrir nuevas rutas entre ciudades de tipo medio.

El año pasado los residentes en Estados Unidos realizaron más de 4 millones de viajes a España y gastaron aquí unos 6.000 millones de euros, un 6% del total del gasto de los turistas internacionales, según la balanza de pagos del Banco de España. Se alojaron en hoteles de categoría superior y gastaron por encima de la media. Una parte importante de esa cifra fueron cruceristas que embarcaron o desembarcaron en Barcelona. El resto se concentró en Madrid y Sevilla fundamentalmente.

Los datos de los primeros meses de este año muestran un crecimiento robusto del turismo internacional a España, pero los aranceles impuestos por Trump provocarán inflación en Estados Unidos y una bajada del dólar respecto al euro. Algunos asesores del presidente creen que un dólar alto impide un comercio internacional equilibrado y son partidarios de un dólar bajo con las previsibles consecuencias para las corrientes turísticas hacia Europa, que se verían reducidas al incrementarse los precios en nuestra moneda.

Las principales compañías aéreas como American Airlines, Delta, Sothwest y United ya están sintiendo una disminución en la demanda interior y están sufriendo en la bolsa, al igual que IAG, tras la fuerte subida del año pasado. También están perdiendo valor distintas empresas turísticas como centrales de reservas, Expedia o Disney que perciben una potencial mengua del gasto en turismo. La debilidad en el mercado interior se debe a varios factores entre ellos la lógica disminución de viajes de los empleados gubernamentales, inseguros respecto a su futuro y la incertidumbre de los consumidores en general. Sin embargo, una consecuencia indirecta será que los norteamericanos reducirán sus viajes a Europa y se mantendrán los domésticos, aunque con un gasto inferior. Una reducción de la demanda provocara inmediatamente la contracción de los asientos ofrecidos en esas rutas. Los americanos que viajan a Europa tienen un bajo índice de repetición. Una vez visitado un lugar piensan en otros destinos. A la menor dificultad optan por no viajar en ese momento.

Pero quizás el factor más importante sea el psicológico. Los norteamericanos empezaran  a sentir que no son bien recibidos en Europa, aunque de momento sea solo una percepción y los europeos están ya  temerosos de viajar a Estados Unidos como consecuencia de las informaciones publicadas sobre maltrato a algunos turistas por parte de los funcionarios de inmigración.

El único aspecto positivo es que una parte de los viajeros procedentes de Canadá y de México que tuvieran planeado viajar a los Estados Unidos decidan cambiar el destino y opten por España.

El turismo, por definición, es globalista mientras que el Trumpismo es localista como su propio slogan: Make America Great Again nos indica. El resto del mundo no les interesa. Durante los años que dure esta situación tenemos que estar preparados para sufrir una disminución del turismo americano. @mundiario

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