Los desafíos de la UE no tienen nada que ver con el discurso de la extrema derecha

Parlamento Europeo. / RR SS.
Parlamento Europeo. / RR SS.
Las encuestas vaticinan un aumento del voto ultraderechista en las elecciones al Parlamento Europeo, mientras que periodistas e iniciativas de la sociedad civil tratan de parar esta tendencia, con argumentos pro europeos.
Los desafíos de la UE no tienen nada que ver con el discurso de la extrema derecha

Mientras más se acercan las elecciones europeas del 6 al 9 de junio, más se va calentando el ambiente político preelectoral. 

Con políticos de la extrema derecha que arrasan en las encuestas. Por ejemplo, en Francia, donde Jordan Bardella, a sus 28 años cabeza de lista de Rassemblement National (RN), podría ganar las elecciones al Parlamento Europeo con más del 30% de los votos, el doble de lo que cosecharía Valérie Hayer, la candidata del presidente Macron. El protegido de Marine Le Pen es festejado en sus mítines como una estrella del pop.   

Con ataques físicos inadmisibles a siempre más candidatos. Por ejemplo, en Eslovaquia, donde el primer ministro Robert Fico, fue herido gravemente en un atentado. El líder populista, más cercano a Moscú que a Bruselas, Kiev y Washington, volvió al poder en 2023 para poner en marcha medidas contra la libertad de prensa y el Estado de derecho, siguiendo el ejemplo de Victor Orban en Hungría. Lo que le ha valido un toque de atención por parte de la Comisión. No obstante, su presidenta Ursula von der Leyen condenó rotundamente el intento de asesinato: “Estos actos de violencia no tienen lugar en nuestra sociedad y minan nuestra democracia, que es nuestro bien común más preciado”.

O, por ejemplo, en Alemania, donde el socialdemócrata Matthias Ecke sufrió serias lesiones, cuando estaba pegando carteles electorales en la ciudad de Desde. Los atacantes: cuatro menores de edad, supuestamente vinculados a círculos de la extrema derecha. Este y otros casos parecidos llevaron al semanario Der Spiegel a publicar con fecha 11 de mayo una portada titulada “El nuevo odio a políticos – por qué aumentan los ataques y la difamación”.

Campaña de las empresas

Pero también con sorpresas por parte de la sociedad civil y que, siendo optimistas, podrían tener una influencia positiva en el resultado electoral final. Una de esas sorpresas es la campaña de 30 empresas multinacionales alemanas bajo el lema “Defendamos nuestros valores”.

Marcas tan emblemáticas como Siemens, Deutsche Bank, Deutsche Bahn, Allianz, VW, BMW Mercedes Benz, Bayer o BASF, así como la Confederación Alemana de Sindicatos DGB y la Federación de Industrias Alemanas BDI, se han unido para denunciar el peligro del “extremismo, el populismo y el racismo”.

La corresponsal de El País en Berlín citaba a varios consejeros delegados que se han adherido a esta campaña. A Christian Sewing, del banco alemán número uno Deutsche Bank: “Queremos más diversidad, más apertura y más tolerancia para una sociedad en la que merezca la pena vivir y haya prosperidad”. A Richard Lutz, de Deutsche Bahn: “Vivimos con una responsabilidad histórica. Ahora es el momento de defender los valores universales y no subordinarlo todo al éxito económico”; el responsable de los ferrocarriles alemanes añadía una cita del filósofo irlandés Edmund Burke: “Lo único necesario para que triunfe el mal es que la gente buena no haga nada”. Y a Roland Busch, de Siemens, llamando la atención a que “extremistas y racistas están dividiendo a nuestra sociedad” y a que la escasez de mano de obra cualificada es un problema muy serio. Según varios estudios, el mercado laboral Alemania necesita cada año 400.000 trabajadores procedentes del extranjero.

Una noticia esperanzadora

Otra sorpresa es que, según el Eurobarómetro, el 64% de los jóvenes hasta 30 años declaran su intención de acudir a las urnas en junio para elegir a los nuevos eurodiputados. En opinión del comisario griego Margaritis Schinas, una muy buena noticia, porque da esperanza: “La implicación de los europeos jóvenes en las elecciones es esencial para el futuro de nuestra Unión”. Para impulsar su participación, Alemania, Austria, Bélgica y Malta permiten votar a mayores de 16 años, Grecia de los 17 años en adelante. 

Según este Eurobarómetro, los temas que más interesan a los jóvenes son: derechos humanos (34%), cambio climático y medio ambiente (33%), salud y bienestar (29%) e igualdad de derechos independiente del género, etnia o sexualidad (29%).

La encuesta europea llega a la conclusión que, en general, la ciudadanía europea está más preocupada por el deterioro de los sistemas públicos de salud, por los puestos de trabajo y por la seguridad que por una inmigración excesiva. Por el otro lado, varios sondeos siguen anunciando un aumento significativo de voto hacia partidos de la extrema derecha. Para la ex directora de El País Soledad Gallego-Díaz, esta gran paradoja solo se explica con la “incapacidad para impedir que el programa ultra ocupe el espacio del debate político y mediático”. 

El optimismo va por barrios

Mientras que Francia es el país con menos confianza en el futuro de la Unión (52%), los italianos con un 66% y los españoles con un 63% son mucho más optimistas. Los temas que más preocupan en España son los mismos que en el resto de la UE. Lo que lleva a Soledad Gallego-Díaz a formular la pregunta del millón: ¿qué soluciones mágicas ofrece la extrema derecha en capítulos como salud, empleo y seguridad para que siempre más europeos estén pensando en darle su voto? Su respuesta: ninguna – pero “ni los políticos de otras tendencias ni los medios de comunicación son capaces de exponerlo. No encuentran la manera de salir de esta trampa, y se discute su discurso, en lugar de cambiar el debate”.

Para el experto en temas geopolíticos Andrea Rizzi, hay varios retos muy importantes a los que se debe enfrentar Europa en los próximos cinco años. En un artículo en El País titulado: “Urge valentía europea para no ser vasallos”, escribe: “La Unión Europea necesita emprender un salto de integración sin parangón desde su fundación … El salto integrador es la única opción disponible para evitar que los países europeos queden a la merced de los designios de un EE UU imprevisible, de una China que avanza hacia el control de elementos esenciales de la vida moderna, de una Rusia desatada en un delirio de violencia. Para no quedarnos atrás y dependientes de los punteros, no quedarnos inertes y rendidos ante los violentos. Para no ser vasallos de nadie”.

A continuación, anuncia cinco desafíos importantes a los que se enfrenta la UE. Primero, la construcción de una nueva autonomía estratégica. Segundo, la preservación de la transición verde y digital. Tercero, una nueva ampliación, necesaria para millones de europeos que no quieren quedarse a la intemperie. Cuarto, la reforma de la arquitectura institucional, reduciendo las áreas de voto sometidas a veto y rediseñando los presupuestos. Y quinto, la cesión de importantes competencias del ámbito nacional al comunitario.

El periodista italiano Andrea Rizzi admite que sacar adelante estos temas va a ser muy difícil: “Cada uno de estos puntos afronta más que plausibles objeciones. Habrá mil problemas. Pero ese es el camino, no hay alternativa. No servirán los Estados nación ni pequeños avances incrementales. Hace falta un salto valiente … (porque) el futuro de Europa se decide hoy en el comunitario más que en ninguno”.

Veremos pues si el 10 de junio, un día después de las elecciones al Parlamento Europeo, los que creemos en una Europa unida y fuerte nos despertamos con la sensación de haber perdido una batalla, por el auge de la extrema derecha, o de haberla ganado, porque los partidos “tradicionales” – independientemente de sus señas – han salido airosos de esta contienda. @mundiario

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