Como dijera Montanelli, “lo peor que puede pasarle a un partido es dar pena”

La frase se refería a la suerte del Partido Socialista de Craxi, desaparecido en 1994, pero recuerda mucho la suerte del PSdeG-PSOE de Besteiro, tras un irrelevante congreso.
Formoso, Besteiro y Caballero
Formoso, Besteiro y Caballero. / RR SS de F.R.

Al comentar la suerte del que fuera Partido Socialista Italiano, que fue disuelto en 1994, tras una penosa trayectoria, con Craxi en su secretaría general, Indro Montanelli escribió que lo peor que le puede pasar a un partido era “da pena”. A propósito del reciente congreso de la organización territorial del PSOE en Galicia, PSdeG, su venida a menos, en lo que es el acto central de su propia organización, pensaba yo que su pobre imagen, bajo la dirección de Besteiro también “da pena”. Es como si vivieran una irrealidad que se adoba con grandes declaraciones de que se está en no sé qué camino de recuperación. Ha sido un congreso irrelevante, de puro trámite, sin otro horizonte a la vista que seguir como se está. Y nadie lo ha expresado mejor que su propio ex secretario general el profesor Gonzalo Caballero, con valiente sinceridad. Caballero auguraba un XV Congreso "fallido", teledirigido por Ferraz y que no relanzará el partido”. Fueron duras palabras de quien dirigiera el socialismo gallego entre 2017 y 2021.

Que un hombre prudente, de sólida formación y profesor universitario reconocido y respetado diga lo que diga, luego, no obstante, del modo artero en que lo apartaron de la dirección del partido, que ha ido a menos electoralmente tras marginarlo, contiene una severa advertencia que deberían tener en cuenta Besteiro y los suyos y su fantástica ilusión de volver a ser la fuerza mayoritaria de la izquierda en Galicia. Gonzalo Caballero, ha deseado "aciertos" al Partido Socialista, pero ha considerado que el XV Congreso "falló" al apostar por la "continuidad del rumbo y de los diferentes referentes" que llevaron "a las mayores derrotas electorales" sin incluir "ni debate, ni autocrítica, ni renovación". Ello, según ha indicado, impidió "generar ilusión" y "revitalización". Al contrario, Besteiro da pena.

Y en esa reducción de la propia representación de la militancia es todo un símbolo de venida a menos, ya que pasaron de 210 a 150 el número de delegados del Comité Nacional elegidos directamente por la militancia en las asambleas locales, de modo que muchas agrupaciones de pueblos quedaron sin representante directo en el máximo órgano del partido entre congresos, algo que es contrario a la tradición socialista. Pues el PSOE ha querido ser un partido de masas, y no de cuadros, como viene a ser ahora. El PSdeG de Basteiro no tiene modelo. Sí lo tenía la etapa de Caballero, moderadamente galleguista, lo que le deparó en 2019 los mejores resultados de la historia en unas elecciones locales. Frente a esta realidad, el discurso de Besteiro resultó patético al proponer unas metas que sabe que son inalcanzables, como lo denota la evidencia de su pobre representación en el Parlamento de Galicia. ¿Con qué va a ilusionar a nadie?

La alusión directa a Ferraz.

La alusión directa a Ferraz y a la construcción de un partido dirigido por cuatro individuos frente a la representación que se corresponda con la de las propias bases, recuerda en Caballero lo que dijera no hace tanto, al abandonar su acta de diputado el ex alcalde de San Sebastián Edón Elorza, quien llegó a decir que el aparato de su partido era un modelo de cartón, sin que realmente contara la opinión de las bases ni el carácter representativo de sus representantes frente al aparato montado por su Ferraz. Lo mismo que ha dicho ahora Caballero. Formoso y Besteiro no tienen otro proyecto que lo que les dicte Madrid. Por cierto, que uno de los aspectos más sorprendentes es la propia historia oficial del PSdeG, que ignora su propio origen, que si conocemos quienes la contamos. Nunca entenderé por qué se ignora que el primer secretario de la organización territorial del PSOE en Galicia, el que creó el partido aquí, fue el catedrático de Derecho Internacional Modesto Seara. No se entiende. Tras el Congreso de Suresnes, Felipe González trata de articular el partido renovado en todo el país. En Galicia había socialistas, pero no estaban organizados (aparte obviamente de los del PSG de Beiras en el que se integró el Movimento Socialista Galego, de Álvarez Gándara, de Vigo). Pero en la línea del PSOE estaba Constantino Cacheiro, Salvador Fernández Moreda, Francisco López Peña, Francisco Osorno, Ramón Couto, Manuel Martín, José Manuel Posse Mesura, Luis Miguel Fernández, Piri, Gustavo Gómez y García Sinde.

En noviembre de 1977, Modesto Seara fue primer secretario general del PSOE gallego, en un congreso extraordinario que supuso también el cambio de nombre del partido. La Federación Socialista Galega-PSOE pasó a llamarse Partido Socialista de Galicia-PSOE, pero no pudo usar PSG, sino que tuvo que interponer el “de”, porque esas siglas estaban ocupadas. Se explicó no obstante que aquel congreso quería reafirmar la línea federal del partido, su autonomía respecto del PSOE.  Felipe González había venido a Galicia en 1974 para crear aquí el partido. En Vigo, nos convoca a los periodistas de confianza en una taberna de la travesía de Vigo. Vestía entonces su atuendo característico, chaqueta de pana y camisa de leñados canadiense. El profesor Seara estaba en la línea del socialismo histórico de Llopis, pero aceptó organizar el partido aquí. Era catedrático en México, pero se encontraba de año sabático. Un colaborador especial de González en aquellos años era el periodista ourensano Alfonso Sobrado Palomares, natural de Calvos de Randín y entonces director de la revista Posible.  Al final, Seara rompe con el clan sevillano de González y Guerra y en las elecciones de octubre de 1982, funda el Pasoc (Partido de Acción Socialista), junto a Alonso Puerta, Julián Lara y Ángel Albarracín. Pero desencantado finalmente regresa a México. Fue Seara, quien siendo secretario general del PSOE en Galicia, preside la inauguración de la primera sede del partido desde 1936 en Ourense.

Ahora, oficialmente, el PSdeG ha borrado este periodo de su historia. Una historia agitada. Como lo fue en su momento la airada salida del que fuera uno de su secretario generales, Pachi Vázquez, con una doble rociada de críticas, tanto a la dirección federal como  a la de la organización del partido en Galicia, coincidiendo con las críticas que otro ex dirigente de máximo nivel del partido, el ex alcalde de A Coruña Paco Vázquez, lanzó a Pedro Sánchez y a su gobierno en el mismo sentido, sobre todo, el acuerdo con los independentistas que lo llevaron a la Moncloa y en su tolerancia con éstos y los acuerdos con Podemos. Y eso que nadie podía sospechar lo que quedaba por venir. No deja de ser curioso recordar que, en su día, el que realmente organizó el PSOE en Galicia, al inicio de la transición, un prestigioso profesor de Derecho Internacional Público Modesto Seara, tampoco acabó bien con la dirección federal, entonces capitaneada por Felipe González. Y ahora, Gonzalo Caballero dice lo que dice de Ferraz. Pero aparte de ello, Besteiro y Formoso dan pena. Y no digamos nada de la renovada relevancia de otro personaje del partido, su presidenta Carmela Silva, y el caso de la colocación de una cuñada de la misma, al sueldo derivado del ayuntamiento de Vigo, sin trabajar. Y como si nada. El funcionario cómplice del tinglado fue condenado a cinco años de cárcel y se benefició de la rebaja que el PSOE realizó en el delito de malversación. @mundiario

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