Aragonès dice que Sánchez cederá en el referéndum como cedió a todo lo demás

Con toda seguridad, Aragonés plantea claramente la bilateralidad en sus relaciones con Sánchez, como han denunciado alguno de los barones del PSOE.
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Pére Aragonès augura que Sánchez cederá

Con la seguridad de quien cree en lo que afirma y sabe lo que dice, sin el menor titubeo y crecido en el modo de expresarlo, hace unos días, en declaraciones a un medio catalán, el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, dijo literalmente que gracias los esfuerzos y acertadas acciones del independentismo, en estos momentos, tras haber conseguido el indulto de los condenados por sedición y la reforma del Código Penal conforme sus exigencias (eliminación del delito de sedición y rebaja del de malversación) estaban en la mejor posición para obtener el resto de sus demandas, o sea, amnistía de alcance sobre todos los procesos derivados del “procès”, y referéndum por la independencia. Ya con cierta sorna añadió que, si se había logrado arrancar al presidente Sánchez en la primera fase a lo que éste se negaba y cedió, es cuestión de tiempo lograr el resto. Y en ese sentido, apuntó que la política de internacionalización del conflicto está dando frutos, sigue con éxito el programa de apertura de nuevas embajadas de Cataluña, a lo que se une el espaldarazo del Sinn Féin (Nosotros mismos) el partido republicano irlandés, cuyos dirigentes le han asegurado que de ganar las próximas elecciones en su país apoyarán la independencia de Cataluña. Y mientras Sánchez insiste en afirmar lo que los hechos desmienten, cabe recordar las palabras de Junqueras: “El independentismo está vivo. Aquí no se ha acabado nada”. Es evidente.

Los datos y la estadística son favorables a Aragonés. Desde que Borrell dejó la cartera de Exteriores, el crecimiento de las embajadas de Cataluña en el mundo ha crecido de modo exponencial. Sólo el pasado año, en siete meses la Generalitat creó seis nuevas delegaciones catalanas, alguna especialmente importantes, como las de Brasil, Washington y Ciudad de México. Ya son 63 países donde Cataluña dispone de representación institucional propia, entre la red de embajadas y las oficinas comerciales. En los últimos meses del pasado año, la Generalitat ha ampliado su red con la delegación en Andorra y oficinas en Irlanda y Eslovenia, además de los “enviados especiales” en Escocia y Polonia. Todos ellos se suman a las delegaciones en Bruselas, Londres, París, Berlín y Roma. En los próximos meses, la Generalitat planea desembarcar en Asia con delegaciones en Japón y Corea del Sur. En este sentido, la red catalana crece ante la tolerancia del Gobierno de Pedro Sánchez. Están lejos los tiempos en que el Gobierno de Mariano Rajoy cerró todas las delegaciones de la Generalitat, así como el Diplocat. Tras el relevo de Borrell la Generalitat ha avanzado paulatinamente en la recuperación de su acción exterior, que ha conseguido el impulso definitivo durante el mandato de Pere Aragonès, con ERC como socio preferente del Gobierno.

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El procès sigue igual de vivo

ERC camina seguro de su capacidad de imponer su agenda de obtener todas sus demandas en la negociación con el Gobierno español, que ha ido consiguiendo poco a poco en la primera fase, como ellos mismos destacan. Hay que fijarse en ese sentido en la estrategia marcada en el 29 Congrés Nacional d'Esquerra Republicana centrada en la ponencia política bautizada como La vía democrática del referéndum. El documento confirma la apuesta por una República Catalana independiente "como la mejor herramienta para servir a la ciudadanía y garantizar derechos y libertad para todos". Para llegar a conseguirlo, Esquerra Republicana defiende que es necesario "reimpulsar la mayoría social del 1 y el 3 de octubre" del 2017. Y proponen hacerlo alrededor "del mayor consenso social en nuestro país: la celebración de un referéndum de independencia". Por su parte, la secretaria general, Marta Rovira, ha fijado el referéndum como estratégico instando a la militancia a poner la demanda de esta consulta en el eje central de toda la acción política del partido. Y Pere Aragonès insiste en reclamar un "gran acuerdo" para "volver a votar" la independencia, a partir de una propuesta donde todo el mundo pueda sentirse representado.

El procès no está desactivado

Y frente a esta realidad tangible, el Gobierno insiste en que el “procès” ha sido desactivado y concluso y que se ha logrado un nuevo clima de relación entre Cataluña y el Estado y el resto de la retahíla que tan poco coincide con la realidad. Existen varias opciones para conseguir el mismo resultado, disfrazando el referéndum como una especie de consulta o test de alcance como mera “consulta popular” sobre los propios resultados de las conversaciones que mantiene el Gobierno del Estado con el de la Generalitat. Insisten en que la consulta sería un ejercicio democrático de toma de la temperatura de la sociedad catalana sobre el país que quiere, al que tienen derecho, como dice Junqueras.

Con toda seguridad, Aragonés plantea claramente la bilateralidad en sus relaciones con Sánchez, como han denunciado alguno de los barones del PSOE. Las motivaciones que han llevado al independentismo a imponer la consulta a los electores establece que la legitimidad de sus representantes se refuerza con el respaldo, expresado de modo evidente por el sector de la ciudadanía que los sigue, o como una evidencia de que ese pueblo ejerce ya una competencia de su propia soberanía. Y mira que se lo repiten a Sánchez, quien parece que no se entera o no quiere enterarse.  Y como una evidencia más de lo normales que son las cosas en Cataluña, el presidente de la Generalitat y la alcaldesa de Barcelona han evitado participar en la recepción con motivo de la llegada de Felipe VI al Mobile World Congress (MWC), aunque en este caso sea un problema de mera buena educación. @mundiario

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