Rueda planta cara a las eléctricas: Galicia lidera una nueva era en la energía eólica
Galicia, una de las comunidades más ricas en recursos eólicos de España, está escribiendo un capítulo disruptivo en la transición energética. Bajo el liderazgo de Alfonso Rueda, el Gobierno gallego ha impulsado una batería de reformas que no solo priorizan el desarrollo sostenible del sector eólico, sino que también defienden los intereses de la ciudadanía y las empresas locales frente al dominio histórico de las grandes eléctricas.
Con decisiones firmes y una visión estratégica, el presidente Rueda ha marcado un punto de inflexión en la relación entre la Xunta y las multinacionales energéticas, dejando claro que las reglas del juego han cambiado en favor de Galicia.
El corazón de la reforma promovida por la Xunta reside en su compromiso con la comunidad gallega. Rueda ha dejado claro que los nuevos parques eólicos no pueden ser simplemente una fuente de beneficios para grandes grupos empresariales. Por ello, su Gobierno ha impulsado una sociedad energética mixta que, desde su creación, ha atraído a casi una veintena de empresas. En este proyecto, los inversores locales tienen prioridad, lo que no solo democratiza la participación en el sector, sino que también garantiza que los beneficios económicos permanezcan en Galicia.
Además, la nueva normativa obligará a que al menos el 50% de la energía generada por los nuevos parques se canalice a través de acuerdos de suministro a largo plazo (Power Purchase Agreements, PPAs) destinados a la industria gallega. Esta medida, aunque criticada por las patronales eólicas, tiene un objetivo claro, según Economía Digital: convertir la energía eólica en un motor de competitividad para las empresas locales y asegurar que la riqueza generada por el viento beneficie directamente a la economía gallega.
Repotenciación: menos impacto, más eficiencia
Otra de las apuestas clave de la Xunta es la repotenciación de parques eólicos, una estrategia que combina la modernización tecnológica con la reducción del impacto ambiental. En lugar de seguir expandiendo la huella de los aerogeneradores, el plan de la Xunta contempla reducir su número desde los 3.000 actuales hasta 600, gracias al uso de turbinas más avanzadas y potentes.
Iberdrola, uno de los gigantes del sector, ya ha comenzado a adaptarse a su manera a esta nueva realidad. La compañía tramita la renovación de los parques de Muras y Serra da Panda, donde se desmantelarán 74 aerogeneradores antiguos para instalar solo 11 nuevos, con una capacidad significativamente mayor. Este enfoque no solo mejora la eficiencia energética, sino que también responde a las demandas sociales de minimizar el impacto paisajístico y medioambiental.
La resistencia de las eléctricas: un choque inevitable
Como era previsible, estas reformas han generado tensiones con las grandes eléctricas, que ven amenazado su tradicional control sobre el sector. Las patronales eólicas, tanto gallegas como europeas, han calificado las medidas de “expropiatorias” y contrarias a la libertad de empresa. Iberdrola, Acciona y Endesa, líderes en el sector, han mostrado su oposición a través de declaraciones públicas y procesos judiciales, aunque, al mismo tiempo, buscan adaptarse a las nuevas reglas.
En este contexto, Alfonso Rueda ha mostrado una firmeza poco común. “Hay que hacerlo guste o no a las eléctricas”, ha declarado tras el último Consello, dejando claro que su prioridad es el beneficio de Galicia y no los intereses de las grandes corporaciones.
Una hoja de ruta con proyección de futuro
El camino trazado por la Xunta no está exento de desafíos, pero ofrece una visión coherente y ambiciosa para el desarrollo del sector eólico en Galicia. Además de priorizar los beneficios locales, la estrategia busca equilibrar las necesidades de sostenibilidad, competitividad económica y preservación del paisaje.
Las enmiendas registradas a la Ley de Medidas Fiscales y Administrativas para 2025 refuerzan este compromiso, incorporando las últimas decisiones del Ejecutivo autonómico al marco legal. Estas medidas no solo afectan a los nuevos parques, sino también a las instalaciones existentes, garantizando que la transición energética se lleve a cabo de manera ordenada y eficiente.
Galicia como referente en transición energética
Con esta reforma, Alfonso Rueda no solo planta cara a las eléctricas, sino que también sitúa a Galicia como un referente en la transición energética a nivel nacional. Al apostar por un modelo que prioriza los intereses locales y la sostenibilidad, la comunidad gallega envía un mensaje claro: es posible desarrollar energías renovables sin sacrificar los derechos de las personas ni el entorno.
En un mundo cada vez más preocupado por los impactos de la crisis climática, Galicia está demostrando que el equilibrio entre desarrollo económico, justicia social y sostenibilidad es más que una aspiración: es una realidad alcanzable con liderazgo y visión.
Desde la oposición le piden que vaya más lejos, pero Rueda, al tomar decisiones valientes y a veces controvertidas, está escribiendo una página importante en la historia energética de España. Y aunque el camino por delante será difícil, su apuesta por un modelo eólico que beneficie a todos los gallegos tiene el potencial de marcar un antes y un después. BNG y PSOE dicen que serían mas ambiciosos, pero ellos no gobiernan en una comunidad donde el PP tiene mayoría absoluta. @mundiario



