25-N: nuevas formas de violencia machista amenazan los avances logrados
Llegamos a un nuevo 25-N con frentes que se multiplican. Si hace unos años las mujeres pensábamos que estábamos al fin dando pasos transcendentes en la lucha por la igualdad y, por tanto, contra la violencia de género, el 2025 nos ha traído nuevos frentes que, en realidad, esconden la misma violencia de género, el mismo control, el mismo deseo de sometimiento de las mujeres y las reacciones desmedidas ante nuestra lucha por salir de los roles patriarcales.
El nuevo Pacto de Estado de 2025 recoge medidas contra nuevas manifestaciones de la violencia, nuevas formas de ejercer el mismo machismo de siempre, pero adoptando formas viralizadas, para definirlo con lenguajes recientes. Así, se recogen medidas contra la violencia económica, la violencia vicaria o la violencia digital que han avanzado abonadas por el negacionismo de los túzaros nostálgicos de otros tiempos cuya sombra amenaza con el crecimiento de la ultraderecha.
El impago de pensiones, el control del dinero como arma de control son ya acciones tradicionales de machismo que va encontrando respuesta en los tribunales que ya la han calificado de violencia de género. La violencia vicaria nos arroja la crueldad más extrema imaginable al utilizar a las y los menores como instrumento para causar el máximo dolor imaginable a una madre, a una mujer, a una exmujer; el asesinato de los hijos como venganza inasumible por el no sometimiento, una violencia que aquieta a muchas víctimas potenciales inmovilizadas por un miedo insoportable, el peor miedo.
La sociedad de la información, que tantos beneficios aporta o es susceptible de aportar a la democracia, ha abierto camino a nuevas formas de relacionarse y, por tanto, a innovadas formas de ejercer el control y la violencia machista. Estamos ante una violencia nueva que, aunque ya nominada desde 2006 en organizaciones internacionales, su tratamiento en la ONU como violencia en línea asoma al reciente 2018 y en la actualidad existe un vacío de coordinación todavía ante la evidencia de nuevos males y nuevos delitos.
Inviable rendición
Según estudios internacionales más del 73% de las mujeres hemos sufrido algún episodio de violencia machista digital, y según otros estudios que también recoge el Ministerio de Igualdad más del 70% de los casos no han sido denunciados; es más, en muchos casos, ni comunicados a ninguna persona. Dichos datos, unidos al peligro del anonimato o cuasianonimato que dificulta la prueba, el sector de población en el que se incrementa que afecta a personas jóvenes, así como el inicial sentimiento de ausencia de peligro que la distancia o el no contacto físico parece simular, convierte a la violencia digital en un riesgo cierto del nuevo siglo.
Desde el control de las jóvenes por sus parejas al exigirles la geolocalización, las contraseñas de sus móviles o redes o el conocer todas sus conversaciones por chat, hasta los nuevos delitos como el sexting o el stalking, suponen una nueva estrategia digital contra la que responder también el 25-N y todos los días.
Eso sí, todo ello ocurre ante la venda intencionada de quienes niegan que el mismo hecho de la violencia de género existe… los mismos del terraplanismo, la xenofobia y las antivacunas. Mucho por lo que moverse, inviable rendición. @mundiario


