Sus emociones y las mías
Ya ve, cada persona es diferente y lo que precisamente nos hace diferentes son estas “pequeñas” cosas gobernadas por 9 moléculas prácticamente invisibles. Moléculas que rigen nuestras emociones.
Todos nos emocionamos. Lo que cambia en cada uno de nosotros es la intensidad, la frecuencia y la duración de dichas emociones.
Estas 3 características están siempre encadenadas, pero no por ello son uniformes en su manifestación.
Hay personas que ante un evento concreto que genera alegría pueden desarrollar mucha intensidad, escasas veces y de gran duración. Digamos que se alegran mucho, pocas veces y durante mucho rato. Otros, en cambio, se alegran menos, más veces y les dura mucho, mientras los hay que se alegran mucho, muchas veces y durante poco tiempo.
Ya ve, cada persona es diferente y lo que precisamente nos hace diferentes son estas “pequeñas” cosas gobernadas por 9 moléculas prácticamente invisibles. Moléculas que rigen nuestras emociones.
Estas moléculas se llevan bien entre ellas. De hecho, se van turnando para que no nos explote el cerebro. Algo así como que cuando algunas de ellas cogen demasiada fuerza, otras se ocupan de contrarrestar dicha potencia, encontrando el equilibrio. Ya sabe, “después de la tempestad viene la calma”, o “si quiere correr mucho, asegúrese de tener buenos frenos”.
No gestionamos las emociones, ellas nos gestionan a nosotros
Normalmente no nos entrenamos para gestionar las emociones, sino que ellas nos gestionan a nosotros. De ahí que a medida que nos enfrentamos a situaciones emocionantes, cuanta más sea su repetición, menor será su intensidad, frecuencia y duración de la misma.
Por ello, la educación es algo así como la domesticación de las emociones, que sin el recurso del aprendizaje, se mantendrían asilvestradas, rozando el instinto y alejándose de la cognición y por lo tanto, de los sentimientos.
Como le decía, todas personas funcionamos igual, pero con diferentes resultados. Las variables son la misma naturaleza pero sus valores, muy distintos.
Una sencilla ecuación
Piense en una sencilla ecuación. ¿Le parece bien X = 12 – 10?
Bien. Ya sabe que el resultado es X = 2. Ahora vamos a poner esta otra ecuación… X = 2 – 0.
El resultado es también 2 pero en el primer caso, el 10 ha intervenido en la reducción del 12, mientras que en el segundo, no ha habido intervención de la segunda variable para alcanzar la misma cifra.
¿Entiende ahora eso de que somos iguales pero diferentes?
Se lo digo porque la clave de las emociones está en los procesos intermedios y no en el resultado.
El resultado emocional siempre es muy parecido venga usted de la India y yo de Chile. Lo que cambia es el proceso y lo que ocurre alrededor de dichos procesos.
Siguiendo con el ejemplo anterior, si decimos que “12” es la intensidad del neurotransmisor glutamato y “10”, la intensidad del neurotransmisor GABA, queda claro que hay un esfuerzo equilibrante que ha hecho que diferentes moléculas se activen para desactivar otras.
En este caso, y simplificando al máximo la explicación, una intensidad 12 en glutamato posee el significado de una gran excitación y nerviosismo, mientras que la intensidad 10 en GABA ha requerido de una gran dosis de calma y de reposo.
Como puede apreciar, la segunda ecuación no ha dado lugar a este balanceo ni a esa tensión.
La primera fórmula deja un aprendizaje que facilitará tanto la excitación como la inhibición de la misma, mientras que en el segundo caso, el aprendizaje resultante será el de la escasa necesidad de aplicar inhibición sobre algo que no existe.
A partir de ahí, cada persona reaccionará de forma diferente ante el mismo evento, a pesar de que el resultado final sea el mismo.
Esto es muy sencillo de explicar y de entender, pero vamos a darle una vuelta más a estas tuercas…
Los elementos de las emociones
Piense por un momento que la emoción “Sorpresa” está formada por cierta intensidad de dopamina, norepinefrina, adrenalina, histamina y glutamato.
Como sospecha, he citado 5 moléculas de las 9 que rigen nuestras emociones.
El nivel (Intensidad, Frecuencia y Duración) de la “Sorpresa” será diferente si usted posee, por ejemplo, una dominancia en la liberación de norepinefrina y no de histamina. En cambio, si yo poseo una dominancia en la liberación de glutamato y no de dopamina, mis circunstancias y reacciones serán muy diferentes, siempre dentro del factor sorpresa.
Precisamente en estos procesos cambiantes de dominancia es cuando las fórmulas que anteriormente hemos comentado toman vital importancia.
En cada proceso, nosotros nos interrelacionamos y a causa de ello, alteramos la ecuación de quienes nos rodean, poniendo a prueba, como si de 9 muelles se tratase, nuestras capacidades y balanceos emocionales.
Tiene que saber que “de donde no hay no se saca” y por ello, le advierto que una persona con escasa intensidad en la liberación de un neurotransmisor concreto, no va a poder “fabricarlo”. Eso marcará su conducta, su personalidad, su temperamento y su carácter.
Así, circular entre emociones no es fácil a no ser que conozca la participación de estas 9 moléculas en cada una de ellas.
Cuando las conozca, podrá intentar gestionar sus liberaciones y con ello, agarrase con fuerza a la histamina de la Sorpresa para, a través de ella, trasladarse a la Alegría o al Miedo.
Pero esto, lamentablemente, le llevará toda una vida. @mundiario

