¿Cómo resistir la presión y manejar el estrés diario?

Saber ser resiliente es más que adecuado para afrontar momentos de crisis que toda persona, en algún momento de su vida, atraviesa.
Mujer con la sensación de que en cualquier momento podría explotar./ Gerd Altmann en Pixabay.
Mujer con la sensación de que en cualquier momento podría explotar./ Gerd Altmann en Pixabay.

El nombre resiliencia no es viejo, pero su concepto e importancia siempre ha sido un tema muy debatido desde la antigüedad, siendo hoy más relevante que nunca debido a los desafíos que enfrentamos en todas las esferas de la vida a nivel mundial.

En términos generales, la resiliencia humana es la capacidad de soportar presiones y manejar el estrés cotidiano, o incluso situaciones agudas, imprevistas y catastróficas como trauma o pérdida repentina, en las que la persona presenta un desempeño psicológico adaptativo y donde se promueve el crecimiento, el aprendizaje y la evolución, ante la adversidad.

Saber ser resiliente es más que adecuado para afrontar momentos de crisis que toda persona, en algún momento de su vida, atraviesa. Si nos detenemos a reflexionar, todo lo que nos rodea nos trae un mensaje de resiliencia. La propia dinámica de la naturaleza nos señala una fuerza intrínseca que lucha con determinación y que no se rinde ni ante las peores adversidades, y que a través de ellas trae grandes oportunidades.

La naturaleza nos envía constantemente mensajes de esperanza y superación: la lluvia despeja las nubes oscuras, lava la tierra, purifica el aire, dándonos el florecimiento de los frutos que nos alimentarán y las flores que adornarán nuestra vida.

La luna presenta sus fases mostrándonos que la única permanencia es el fluir constante y sus modificaciones. Entre peñascos sin la menor posibilidad de vida, vislumbramos una tímida florecita, que, llena de vitalidad y esperanza, se eleva hacia la luz. Tratos de la vida! En los lugares más inhóspitos de nuestro planeta, la vida florece, se adapta, resiste, lucha.

A modo de conclusión

La persona resiliente quita el foco de las “tinieblas” y busca su luz interior, considerando que una posición optimista es el camino necesario en la dinámica en medio de la realidad que se presenta, para que se dé sentido a lo vivido.

Sin embargo, este movimiento no es mecánico, en el que uno es “consciente” de que es necesario “reemplazar” los pensamientos “negativos” por “positivos”. No hay intercambio, hay resignificación, más que eso, transmutación. La persona resiliente siente los sentidos en su totalidad, percibiendo el mundo con los ojos del alma, enfocándose en aspectos positivos que no pudo vislumbrar, pero que, desde un momento de introspección, le atribuyó un sentido y un significado a esa experiencia. Recuerda que atribuir significado cambia toda la experiencia, pues ya no está atada al vacío existencial. @mundiario

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