Zelenski pierde la paciencia con Orbán: el bloqueo a la ayuda de la UE desata una amenaza velada
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha lanzado una advertencia directa —poco habitual en su lenguaje y entre socios europeos— contra el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, a quien responsabiliza de bloquear un préstamo de 90.000 millones de euros de la UE destinado a financiar la defensa ucraniana.
El origen del conflicto se encuentra en un cruce de intereses entre la guerra, la energía y la política interna europea. Hungría ha bloqueado tanto el nuevo paquete de sanciones contra Rusia como el préstamo europeo a Ucrania mientras se mantenga interrumpido el suministro de petróleo a través del oleoducto Druzhba.
Esta infraestructura, una de las principales rutas de crudo ruso hacia Europa central, dejó de funcionar tras un ataque ruso que dañó infraestructuras energéticas en territorio ucraniano a finales de enero.
Budapest sostiene que Kiev ha utilizado la situación como instrumento de presión política. El propio Orbán llegó a advertir en la red social X que Hungría rompería lo que calificó como un “bloqueo petrolero ucraniano” “por la fuerza”. Al mismo tiempo, el Gobierno húngaro ha condicionado su apoyo a la ayuda europea a que se restablezca el flujo de petróleo ruso hacia su país.
Zelenski, sin embargo, ha respondido con un discurso mucho más contundente que en anteriores disputas con Budapest. En una rueda de prensa en Kiev expresó su frustración por el veto húngaro y dejó claro que la prioridad ucraniana no es restablecer un canal energético que beneficia a Moscú y a su ejército.
“Seré franco, mi postura, que es compartida con los líderes europeos, es que yo no repararía el oleoducto”, afirmó el presidente ucraniano, quien subraya que la infraestructura solo beneficia a Rusia al transportar su crudo hacia Hungría y Eslovaquia.
El líder ucraniano también explicó que la reparación técnica del oleoducto sería relativamente rápida si existiera voluntad política. “Ucrania puede reparar el oleoducto Druzhba en un mes o mes y medio, aunque no veo ninguna razón técnica o de seguridad para hacerlo”, declaró.
El mandatario insistió en que la guerra con Rusia cambia completamente las prioridades estratégicas. Para Kiev, reactivar el tránsito de petróleo ruso mientras continúan los ataques contra su territorio resulta políticamente difícil de justificar.
La tensión alcanzó su punto más alto cuando Zelenski se refirió directamente al bloqueo del préstamo europeo destinado a financiar armamento para su ejército. “Esperamos que nadie en la UE impida el pago del préstamo de 90.000 millones de euros, que utilizaremos para armar a los soldados ucranianos; de lo contrario, daremos a nuestros soldados el número de teléfono de la persona que lo impida, y así podrán hablar entre ellos en su lengua materna”.
Aunque no mencionó explícitamente a Orbán, el mensaje fue interpretado como una advertencia velada dirigida al líder húngaro.
La reacción en Budapest fue inmediata. El ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, condenó las declaraciones y afirmó que “nadie puede amenazar a Hungría ni a su primer ministro”. Según el jefe de la diplomacia húngara, su país no aceptará presiones externas por negarse a asumir lo que considera “el precio de la guerra de Ucrania”.
El enfrentamiento también refleja una división más profunda dentro de la Unión Europea sobre la relación con Rusia y el apoyo militar a Kiev. Hungría se ha consolidado durante la guerra como uno de los gobiernos europeos más cercanos a Moscú en términos energéticos, diplomáticos y políticos.
Zelenskyy: I wouldn’t restore the Druzhba pipeline. It carries Russian oil. There are principles that have no price.
— Tymofiy Mylovanov (@Mylovanov) March 5, 2026
They are killing us, and we are expected to supply oil so Orbán can win elections. But the EU says €90B could be blocked if Ukraine doesn’t restore it. pic.twitter.com/VWdWTRU92T
Junto con Turquía, es además uno de los pocos miembros de la OTAN que nunca ha proporcionado ayuda militar directa a Ucrania.
A ello se suma un contexto político interno particularmente sensible para Orbán. Hungría se encamina hacia unas elecciones parlamentarias en abril en las que, por primera vez en más de una década y media, su partido Fidesz afronta una competencia electoral significativa. En este escenario, el Gobierno húngaro ha convertido la oposición a la implicación en la guerra en uno de los ejes centrales de su discurso político.
Mientras tanto, el conflicto sobre el oleoducto Druzhba sigue sin resolverse. Hungría y Eslovaquia dependen en gran medida de esta infraestructura para su suministro energético, ya que la rama sur del oleoducto representaba hasta ahora entre el 86 % y el 92 % de las importaciones de petróleo húngaras y prácticamente todo el suministro eslovaco.
Kiev ha señalado que consideraría una inspección conjunta con participación europea, aunque insiste en que los ataques rusos dificultan cualquier reparación inmediata. @mundiario


