Trump refuerza su política arancelaria con nuevos gravámenes al acero y el aluminio

El presidente estadounidense impondrá este lunes aranceles del 25% sobre las importaciones de acero y aluminio, en un movimiento que reaviva su estrategia proteccionista.
Donald Trump. / X
Donald Trump. / X

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que este lunes anunciará la imposición de aranceles del 25% sobre el acero y el aluminio importado, reforzando así su postura proteccionista en materia comercial. El mandatario adelantó la medida durante una conversación con la prensa en el marco de la Super Bowl, y su administración ha señalado que esta política se suma a los aranceles ya aplicados sobre estos materiales durante su primer mandato.

La Casa Blanca ha precisado que los nuevos gravámenes no sustituirán a los existentes, sino que se añadirán a las tarifas que Trump impuso entre 2017 y 2021 y que posteriormente fueron modificadas por la administración de Joe Biden. Durante el mandato del demócrata, se ampliaron las exenciones arancelarias a países aliados como la Unión Europea y el Reino Unido, un enfoque que ahora podría revertirse con la vuelta de Trump al proteccionismo.

Además de estos aranceles, el presidente estadounidense ha adelantado que entre el martes y el miércoles anunciará una serie de gravámenes recíprocos sobre otros productos. Aunque no ha especificado cuáles serán los sectores afectados, ha reiterado su política de imponer tarifas equivalentes a las que los países aplican sobre bienes estadounidenses. "Si nos cobran, nosotros les cobramos", declaró a los medios desde el avión presidencial Air Force One.

Un endurecimiento de las tensiones comerciales

El anuncio de Trump marca un nuevo capítulo en su estrategia de confrontación económica con los principales socios comerciales de Estados Unidos. El pasado viernes, el presidente ya había anticipado su intención de establecer tarifas sobre importaciones procedentes de países que apliquen impuestos a productos estadounidenses, argumentando la necesidad de equilibrar las condiciones de competencia.

Sin embargo, la definición de qué considera Trump como "gravamen" sigue siendo incierta. En el pasado, ha llegado a incluir en este concepto el impuesto sobre el valor añadido (IVA) aplicado por la Unión Europea, lo que podría derivar en una escalada de tensiones comerciales con el bloque europeo.

Durante su primer mandato, el republicano ya impuso aranceles del 15% al acero y del 10% al aluminio, aunque posteriormente concedió exenciones a países como Canadá, México y Brasil. La administración de Biden amplió estas exenciones a otros aliados, pero Trump ha dejado claro que está dispuesto a revertir esos acuerdos.

Repercusiones en Norteamérica y China

La nueva ofensiva comercial de Trump también ha afectado a sus vecinos más cercanos. La semana pasada, el presidente firmó una orden para imponer aranceles del 25% sobre productos de México y Canadá, argumentando que ambos países mantienen superávits comerciales con Estados Unidos y que no han hecho lo suficiente para frenar la inmigración irregular y el tráfico de fentanilo.

No obstante, tras conversaciones con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, Trump decidió aplazar la aplicación de estos aranceles durante un mes. El objetivo de este período de gracia sería negociar medidas que permitan equilibrar la balanza comercial y mejorar el control fronterizo, aspectos clave para la administración republicana.

China tampoco ha quedado fuera del foco de la política arancelaria de Trump. El mandatario ha anunciado un gravamen del 10% sobre productos chinos, argumentando que Pekín no ha tomado medidas suficientes para frenar el tráfico de precursores del fentanilo, un opiáceo que causa miles de muertes anuales en Estados Unidos.

No obstante, la implementación de esta medida ha tenido matices. A finales de la semana, el Gobierno estadounidense comunicó que se dejaría de aplicar este arancel a productos de menos de 800 dólares, debido a las limitaciones de los servicios aduaneros para gestionar un volumen tan elevado de transacciones.

Escalada de represalias comerciales

El endurecimiento de las políticas arancelarias estadounidenses ha generado respuestas inmediatas. Este sábado, China activó una serie de aranceles de represalia por valor de 14.000 millones de dólares, que afectan a sectores clave como el petróleo y la maquinaria agrícola estadounidense.

A pesar de las expectativas de una posible conversación entre Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, la Casa Blanca no ha confirmado que esta llamada se haya producido. Mientras tanto, las tensiones comerciales entre ambas potencias siguen aumentando, con el riesgo de afectar a las cadenas de suministro globales y a la estabilidad de los mercados internacionales.

El giro proteccionista de Trump, sumado a la incertidumbre sobre sus futuras medidas comerciales, está generando inquietud entre los principales socios económicos de Estados Unidos. En un contexto de creciente rivalidad comercial, la posibilidad de una guerra arancelaria global vuelve a estar sobre la mesa. @mundiario

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