Trump endurece su ofensiva con Venezuela: amenaza con detener el narcotráfico “también por tierra”

En paralelo a la escalada militar, Trump ha deslizado la posibilidad de abrir un canal de diálogo con Maduro “para salvar vidas”.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / @realDonaldTrump en X
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / @realDonaldTrump en X

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aprovechado este jueves una audiencia virtual con miembros de las Fuerzas Armadas por el Día de Acción de Gracias para elevar un punto más su retórica contra Venezuela en plena escalada militar en el Caribe. El mandatario ha insinuado que Washington podría comenzar “muy pronto” operaciones terrestres para detener a supuestos “narcotraficantes” venezolanos, ampliando así una campaña que ya ha incluido ejecuciones extrajudiciales en el mar.

“Por tierra es más fácil”, ha afirmado el mandatario desde Mar-a-Lago, su residencia en Palm Beach (Florida). Trump ha asegurado haber advertido al Gobierno de Nicolás Maduro: “Dejen de mandar veneno a nuestro país”.

Una operación militar sin pruebas públicas

Desde el 2 de septiembre, bajo la operación Lanza del Sur, Estados Unidos ha bombardeado al menos 21 embarcaciones y ha matado a 83 personas, la mayoría en aguas del Caribe. Pese a la difusión de vídeos de explosiones sobre supuestas narcolanchas, Washington no ha aportado evidencias de que las víctimas estuvieran vinculadas al narcotráfico, ni ha revelado la identidad de quienes han sido asesinados.

La ofensiva responde oficialmente al combate contra el tráfico de drogas, pese a que está demostrado que el fentanilo —epicentro de la crisis de adicciones en EE UU— llega principalmente desde México y China, no desde Venezuela. Analistas en Washington han interpretado estas acciones como parte de una estrategia de presión para acorralar al chavismo y forzar un cambio de régimen.

La presencia militar estadounidense en el Caribe se ha intensificado desde finales de agosto. La llegada del portaaviones Gerald Ford, el mayor de la Armada estadounidense, ha marcado un punto de inflexión en las operaciones. Además, desde el lunes, el Departamento de Estado ha catalogado como organización terrorista al llamado Cártel de los Soles, red criminal que Washington vincula directamente con Maduro. La recompensa por el mandatario venezolano ha sido elevada a 50 millones de dólares.

Apertura a una negociación, pero sin descartar la vía de la fuerza

En paralelo a la escalada militar, Trump ha deslizado la posibilidad de abrir un canal de diálogo con Maduro “para salvar vidas”, aunque ha dejado claro que, si la vía diplomática fracasa, no tendría reparos en emplear “las malas”.

No existe por ahora confirmación de que esa conversación vaya a producirse ni fecha prevista. Fuentes políticas en Washington apuntan a que Trump podría estar dudando de una intervención directa, ante una opinión pública abiertamente contraria. Las encuestas más recientes indican que un 70% de la ciudadanía estadounidense rechaza una acción bélica en Venezuela, y parte de su propio Gobierno —incluyendo al secretario de Estado Marco Rubio— mantiene presiones en direcciones opuestas.

Maduro: entre el desafío y la conciliación

En Caracas, Nicolás Maduro ha alternado mensajes de confrontación y gestos de distensión. En sus apariciones públicas ha pasado de arengar al país para defender la soberanía frente a una eventual ofensiva estadounidense a llamamientos a la paz, incluso acompañados de canciones y bailes. Su estrategia pública ha sido descrita por analistas como “ambivalente” y orientada a retener control interno mientras evalúa el margen de negociación.

Contexto geopolítico en un fin de semana tenso

Las declaraciones de Trump, emitidas desde su residencia vacacional durante el largo fin de semana de Acción de Gracias, han añadido presión a un tablero geopolítico ya crispado, en el que Washington combina operaciones militares, advertencias directas y movimientos diplomáticos calculados.

La escalada en el Caribe ha abierto un nuevo capítulo en la compleja relación bilateral, con un presidente estadounidense que presume de eficacia militar y un gobierno venezolano que responde con una mezcla de resistencia simbólica y cautelosa apertura al diálogo. El riesgo de un choque mayor sigue presente y mantiene en alerta a la región. @mundiario

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