Rumanía forma un nuevo Gobierno de coalición europeísta para cercar a los ultranacionalistas

Marcel Ciolacu continuará como primer ministro en este nuevo Ejecutivo, que está formado por socialdemócratas, liberales y las minorías, quienes han acordado presentar un candidato conjunto para las presidenciales.
Marcel Ciolacu, primer ministro de Rumanía. / @CiolacuMarcel
Marcel Ciolacu, primer ministro de Rumanía. / @CiolacuMarcel

Rumanía ha establecido un nuevo Gobierno de coalición europeísta liderado por Marcel Ciolacu, del Partido Socialdemócrata (PSD). El Ejecutivo fue aprobado este lunes en el Parlamento rumano con una mayoría ajustada de 240 votos a favor, apenas siete más de los necesarios. La alianza, integrada por el PSD, el Partido Nacional Liberal (PNL) y la minoría húngara (UDMR), busca reforzar la posición europeísta del país tras la anulación de las elecciones presidenciales por el Tribunal Constitucional.

Ciolacu, quien ya ocupaba el cargo de primer ministro, continuará al frente del Gobierno. Durante su discurso de investidura, subrayó que sus prioridades incluyen restaurar la confianza ciudadana, acelerar reformas económicas y organizar elecciones presidenciales transparentes. “El ciudadano ha servido demasiado al Estado; ahora le toca al Estado servir al ciudadano”, afirmó Ciolacu, quien también destacó la necesidad de garantizar un entorno estable para los negocios y atraer inversiones.

La coalición anunció que presentará un candidato conjunto para las elecciones presidenciales, previstas para marzo. Crin Antonescu, exlíder del PNL, ha sido elegido como el representante de la alianza en esta contienda.

Antonescu, quien tiene 65 años, ha sido diputado en cuatro legislaturas consecutivas y también ha ocupado un puesto en el Senado. Además, se desempeñó como ministro de Juventud y asumió brevemente la presidencia del Estado en medio de una crisis política en 2012.

El nuevo Gobierno se constituyó tras un acuerdo entre las fuerzas europeístas para mantener a la extrema derecha al margen del poder. En las elecciones legislativas del 1 de diciembre, partidos populistas y prorrusos, como la Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR), ganaron terreno, alimentados por descontento ciudadano y una campaña agresiva en redes sociales. La victoria en primera vuelta del candidato ultraderechista Calin Georgescu en las presidenciales generó conmoción política y social.

"En este momento tenemos un acuerdo político. Es el precursor de una coalición de Gobierno y de una mayoría parlamentaria. Cada uno de los firmantes de este acuerdo político entendió la señal de los rumanos en las elecciones generales", afirmó Ciolacu.

El Tribunal Constitucional anuló la primera vuelta de las elecciones presidenciales tras evidencias de injerencia extranjera, apuntando a un “actor estatal” que no fue identificado oficialmente. Sin embargo, Antony Blinken, secretario de Estado de EE UU, señaló a Rusia como responsable.

Los principales partidos tradicionales, PSD y PNL, experimentaron un retroceso significativo en las elecciones legislativas, perdiendo 5 y 10 puntos porcentuales respectivamente. La corrupción, la inflación elevada y el lento avance de reformas, 17 años después de la entrada de Rumanía en la Unión Europea, erosionaron su apoyo popular. Este decenso en la popularidad provocó, por primera vez, que estos partidos históricos no lograran avanzar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

A pesar de ello, ambas formaciones lograron sumar un 33% de los votos, suficiente para formar la actual coalición con el respaldo de las minorías étnicas.

Sin embargo, la Unión Salvar Rumania (USR), otro partido europeísta, decidió no unirse al nuevo Gobierno y criticó duramente su continuidad. Cristina Pruna, diputada de la USR, acusó al Ejecutivo de no abordar problemas estructurales, como el gasto estatal excesivo. “Nada cambia. Tenemos el mismo primer ministro y las mismas políticas. Es como el Titanic: la música continúa mientras el barco se hunde”, afirmó Pruna, anticipando posibles aumentos de impuestos y mayores dificultades económicas para la población.

El PSD liderará ocho de los 16 ministerios, incluyendo Justicia, Transportes y Defensa, mientras que el PNL asumirá seis, entre ellos Interior, Energía y Relaciones Exteriores. La UDMR gestionará las carteras de Finanzas y Desarrollo. Este reparto busca equilibrar las fuerzas dentro de la coalición y garantizar su funcionalidad en un contexto político complicado.

"No será un mandato fácil para el futuro Gobierno", declaró Ciolacu. "Somos conscientes de que estamos inmersos en una profunda crisis política. También es una crisis de confianza, y esta coalición pretende recuperar la confianza de los ciudadanos, la confianza de la gente".

El nuevo Ejecutivo enfrenta una oposición fortalecida de partidos ultranacionalistas y populistas, como la AUR y el partido SOS. Aunque estos no cuentan con los votos suficientes para formar una mayoría alternativa, su influencia puede dificultar las reformas necesarias.

El presidente Klaus Iohannis, quien apoyó la formación del nuevo Gobierno, expresó su confianza en que la coalición consolidará el progreso del país. “Permítanme desear buena suerte a la nueva coalición, una proeuropea y prorrumana, que tiene todas las posibilidades de continuar el muy buen camino de Rumania después de los indiscutibles éxitos económicos y de la entrada de Rumania en el espacio Schengen". @mundiario

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