El papa Francisco insta a "callar el ruido de las armas" en Ucrania y Gaza en su mensaje de Navidad

Aprovechando el marco del Año Santo, el sumo pontífice pidió "tener audacia para abrir la puerta a las negociaciones" e implorar por el perdón y la reconciliación.
El papa Francisco oficia el Urbi et orbi de 2024. / @Pontifex
El papa Francisco oficia el Urbi et orbi de 2024. / @Pontifex

En su tradicional mensaje de Navidad desde el balcón central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el papa Francisco ha instado a la comunidad internacional a trabajar por la paz y a abordar las crisis humanitarias en diversas partes del mundo. En un tono firme y esperanzador, el pontífice argentino pidió el cese de las hostilidades en Ucrania y Oriente Próximo, y abogó por soluciones negociadas a los conflictos que afectan a millones de personas.

"Invito a todas las personas, y a todos los pueblos de todas las naciones a convertirse en peregrinos de la esperanza, a acallar el ruido de las armas y a superar las divisiones", dijo Bergoglio.

Francisco centró su mensaje en la "martirizada Ucrania", donde la guerra continúa tras casi tres años de enfrentamientos. “Que se tenga la audacia de abrir la puerta a las negociaciones y a los gestos de diálogo y de encuentro, para llegar a una paz justa y duradera”, exhortó el papa. Su pedido resonó como un llamado al liderazgo político y diplomático para poner fin al sufrimiento en esta nación.

El sumo pontífice también se refirió al conflicto en Oriente Próximo, destacando la situación en Gaza. “Con los ojos fijos en la cuna de Belén, dirijo mi pensamiento a las comunidades cristianas de Israel y Palestina, en particular a Gaza, donde la situación humanitaria es gravísima. Que cese el fuego, que se liberen los rehenes y se ayude a la población extenuada por el hambre y la guerra”, declaró. Además, reclamó un alto el fuego en toda la región, que sufre las secuelas de múltiples crisis, incluidas las derivadas de la guerra en Siria.

Bergoglio dedicó una parte significativa de su mensaje a África, donde múltiples países enfrentan graves problemas de violencia a manos de grupos armados y sociales. Mencionó especialmente a la República Democrática del Congo, que sufre un brote de sarampión y combates en su región oriental. También aludió a Burkina Faso, Malí, Níger y Mozambique, donde la combinación de conflictos armados, terrorismo, divisiones étnicas, la represión gubernamental y los efectos del cambio climático están generando desplazamientos masivos y grandes pérdidas de vidas humanas.

En Sudán, escenario de una guerra civil desde 2023, el papa imploró la actuación de la comunidad internacional para garantizar que la población obtenga acceso a la ayuda humanitaria (instrumentalizada como una herramienta bélica en el conflicto) y fomentar negociaciones hacia un alto el fuego. "Que el Hijo del Altísimo sostenga el compromiso de la comunidad internacional para favorecer el acceso de la población civil de Sudán a las ayudas humanitarias y poner en marcha nuevas negociaciones con el propósito de un alto el fuego”, pidió.

Francisco no olvidó a Myanmar, que vive una profunda crisis desde el golpe militar de 2021. El papa expresó su solidaridad con sus habitantes, quienes sufren desplazamientos y pobreza extrema debido a los enfrentamientos armados.

En latinoamérica, el papa abogó por soluciones justas y efectivas para los problemas sociales y políticos que afectan a países como Haití, Venezuela, Colombia y Nicaragua. Instó a los líderes a que “se trabaje, especialmente durante este Año jubilar, para edificar el bien común y redescubrir la dignidad de cada persona, superando las divisiones políticas”.

Un Jubileo para la esperanza y el perdón

En el marco del Año Santo, Francisco pidió que se aproveche esta ocasión para fomentar la reconciliación, el perdón y la solidaridad, especialmente con los países más pobres. “Que el Jubileo sea la ocasión para perdonar las deudas, especialmente aquellas que gravan sobre los países más pobres”, subrayó.

En la Iglesia Católica, el Año Jubilar se celebra generalmente cada 25 años y es uno de sus eventos más importantes, ya que representa un tiempo de renovación espiritual, perdón y reconciliación, que invita a los fieles a profundizar su fe y a participar en la vida de la comunidad cristiana. @mundiario

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