El Líbano busca negociar un pacto de seguridad con Israel para evitar la guerra regional
La escalada militar entre Hezbolá y Israel ha colocado al Líbano en una situación crítica. En medio de bombardeos, desplazamientos masivos de civiles y un creciente deterioro institucional, el gobierno libanés ha planteado una propuesta diplomática inédita: abrir negociaciones directas con Israel para establecer un acuerdo de seguridad permanente en la frontera.
El planteamiento refleja un intento de Beirut por frenar la escalada y, al mismo tiempo, distanciarse de la estrategia militar de Hezbolá, un actor armado que opera con amplio margen dentro del país y mantiene estrechos vínculos con Irán.
El presidente libanés Joseph Aoun presentó la iniciativa durante una reunión con representantes de la Unión Europea, en la que propuso un proceso en varias etapas para detener la violencia.
El plan contempla un alto el fuego completo, seguido de negociaciones directas entre Líbano e Israel bajo patrocinio internacional. Como parte del acuerdo, las fuerzas israelíes deberían retirarse progresivamente de las zonas ocupadas en el sur del país, mientras el ejército libanés asumiría el control del territorio.
Otro elemento central de la propuesta es el desarme de Hezbolá y la transferencia de su arsenal al Estado libanés, una medida que el gobierno considera indispensable para recuperar el control de la seguridad nacional.
Un mensaje crítico hacia Hezbolá
La iniciativa diplomática vino acompañada de una inusual crítica del gobierno libanés hacia la milicia chií. Aoun acusó a Hezbolá de actuar al margen de los intereses del país y de haber arrastrado a Líbano a un conflicto regional.
Según el presidente, la decisión del grupo de intervenir en la confrontación vinculada a Irán ha colocado al Estado libanés en una situación extremadamente vulnerable. Desde Beirut se teme que Israel utilice esa implicación como argumento para intensificar sus operaciones militares.
El mensaje refleja un intento de las autoridades libanesas de diferenciar la política del Estado de las acciones de la milicia, aunque en la práctica el gobierno carece de capacidad militar suficiente para desarmarla por sí solo. Los combates han provocado un fuerte impacto humanitario. Según el Ministerio de Sanidad libanés, centenares de personas han muerto en los últimos días, entre ellas decenas de mujeres y niños.
Los ataques también han causado desplazamientos masivos de población desde el sur del país y desde barrios de Beirut asociados a la presencia de Hezbolá. Más de medio millón de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares.
El gobierno libanés acusa a Israel de llevar a cabo ataques indiscriminados y de ignorar el derecho internacional, mientras organizaciones como Human Rights Watch han denunciado el uso de armamento como fósforo blanco en zonas residenciales.
Hezbollah’s decision to attack Israel in support of Iran endangers the entire region. Israel has the right to self-defence in line with international law.
— Kaja Kallas (@kajakallas) March 9, 2026
At the same time, Israel’s heavy-handed response is causing mass displacement and is further destabilising a fragile… pic.twitter.com/ooMAwlptnF
Desde la perspectiva israelí, las operaciones militares buscan neutralizar la capacidad ofensiva de Hezbolá y crear una zona de seguridad en la frontera norte.
Las Fuerzas de Defensa de Israel han intensificado sus ataques aéreos y han realizado incursiones terrestres limitadas en el sur de Líbano. El objetivo declarado es destruir infraestructuras militares de la milicia y evitar nuevos ataques contra comunidades israelíes. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha dejado claro que el ejército continuará sus operaciones hasta que Hezbolá sea desarmado, lo que reduce por ahora las perspectivas de una solución diplomática inmediata.
Hezbolá amplía el escenario del conflicto
Mientras tanto, la milicia libanesa afirma haber enfrentado a tropas israelíes en diversas zonas del país, incluida la región oriental del valle de la Bekaa, uno de sus bastiones estratégicos.
Los enfrentamientos indican que el conflicto ya no se limita a la frontera sur, sino que podría extenderse a otras regiones del territorio libanés. La participación de Hezbolá también forma parte de una dinámica regional más amplia. El grupo ha justificado sus ataques como una respuesta a las operaciones contra Irán y como una forma de presión contra Israel.
El intento de Beirut de abrir negociaciones directas con Israel refleja la gravedad de la situación interna. El gobierno libanés busca evitar que el país quede completamente arrastrado a la guerra regional.
Sin embargo, la viabilidad de esta iniciativa depende de varios factores: la disposición de Israel a negociar, la capacidad del Estado libanés para controlar a Hezbolá y el apoyo de la comunidad internacional para respaldar un eventual acuerdo. @mundiario


