Lecornu gana tiempo en la Asamblea: una victoria ajustada que prolonga la vida del Gobierno francés

Sébastien Lecornu, primer ministro de Francia. / @SebLecornu
El primer ministro de Francia supera por la mínima la primera y más delicada votación de los presupuestos con la aprobación del proyecto de financiación de la Seguridad Social, gracias al apoyo de los socialistas.

La política francesa vive instalada en el filo de la navaja desde las elecciones anticipadas de 2024. Con un Parlamento fragmentado y dos primeros ministros cesados por sendas mociones de censura, la aprobación del presupuesto de la Seguridad Social por apenas 13 votos de diferencia (247 a favor y 234 en contra) se presentaba como una prueba de resistencia para el Gobierno de Sébastien Lecornu y para la propia V República, acostumbrada durante décadas a mayorías sólidas o al recurso del artículo 49.3 para sortear bloqueos parlamentarios por decreto.

Lecornu había prometido una ruptura con esa tradición. Renunciar al 49.3 y devolver protagonismo a la Asamblea implicaba asumir riesgos. El primer ministro los asumió y, al menos por ahora, ha salido indemne. La votación confirma que todavía es posible una mayoría coyuntural capaz de sostener al Ejecutivo, aunque sea a base de equilibrios precarios y concesiones costosas.

La clave del resultado estuvo en dos movimientos decisivos: el apoyo explícito del Partido Socialista y la abstención de Los Ecologistas. Los socialistas justificaron su voto en nombre de la “responsabilidad”, conscientes de que un rechazo habría dejado al país sin presupuesto y habría diluido las concesiones arrancadas durante la negociación, como la suspensión de la reforma de las pensiones hasta 2027. Los ecologistas, por su parte, optaron por una abstención estratégica tras lograr garantías sobre el incremento del gasto sanitario, un gesto que evidenció fisuras dentro del bloque de la izquierda.

El precio político y presupuestario de esta victoria es elevado. El aumento del gasto en sanidad y la congelación de la reforma de las pensiones alivian tensiones sociales, pero cargan mayor presión sobre un déficit que el propio Gobierno reconoce difícil de contener. Lecornu ha optado por diferir el problema al futuro, una decisión pragmática que permite gobernar hoy a costa de trasladar costes al próximo Ejecutivo.

Un balón de oxígeno para Lecornu y Macron

Desde el Elíseo, Emmanuel Macron obtiene también un balón de oxígeno. El presidente de Francia había apostado personalmente por Lecornu para desbloquear una legislatura encallada y demostrar que la gobernabilidad sin decretos de excepción era posible. Este primer éxito, el primero desde 2022 en materia presupuestaria, respalda parcialmente esa estrategia, aunque no despeja la incertidumbre estructural.

La oposición mantiene intacta su hostilidad. La izquierda radical de La Francia Insumisa (LFI) y la ultraderecha del Reagrupamiento Nacional (RN) votaron en contra y ya anuncian nuevas batallas, calificando el resultado de simple “agonía del macronismo”. La derecha tradicional de Los Republicanos (LR), por su parte, continúa dividida entre la abstención táctica y el rechazo frontal, reflejo de un espacio político aún sin liderazgo claro.

El recorrido parlamentario tampoco ha terminado. El texto deberá pasar por el Senado y regresar a la Asamblea para una validación definitiva, donde podrían reproducirse las tensiones actuales. Y, más allá de este episodio, se avecina el verdadero examen: los Presupuestos Generales de 2026, con debates aún más ásperos y un margen de maniobra cada vez más estrecho.

En ese sentido, la votación de este martes no consolida la estabilidad del Gobierno, pero sí certifica la habilidad política de Lecornu para moverse en un hemiciclo fragmentado. Ha demostrado que puede construir mayorías parciales sin el apoyo de los extremos, algo impensable hace apenas un año. La pregunta es si ese equilibrio puede sostenerse en el tiempo o si, como ha ocurrido ya en esta legislatura con otros primeros ministros, se trata solo de una prórroga antes de un nuevo bloqueo.

Por ahora, Lecornu ha ganado tiempo. En la Francia actual, eso ya es una victoria. @mundiario