Lecornu acaricia un acuerdo político que evite elecciones anticipadas y rescate a Francia
El primer ministro dimisionario asegura que su ronda de contactos con los partidos comienza a rendir frutos para alejar la posibilidad de que el presidente Macron disuelva la Asamblea Nacional ante la parálisis institucional.
El futuro político de Francia se encuentra en un momento de definiciones. Tras presentar su dimisión, el primer ministro Sébastien Lecornu ha intensificado los contactos con las principales fuerzas políticas con el objetivo de lograr un acuerdo que impida el adelanto de las elecciones legislativas. Según el que hasta esta semana era uno de los más estrechos colaboradores del presidente Emmanuel Macron, “existe la voluntad de que Francia tenga un Presupuesto antes del 31 de diciembre”, un elemento clave que, en sus palabras, “aleja las perspectivas de una disolución” de la Asamblea Nacional que termine en anticipar las elecciones legislativas.
La posibilidad de un entendimiento político se ha ido consolidando a lo largo de las reuniones que Lecornu ha mantenido con partidos de centro, derechas y, más recientemente, con las formaciones de izquierdas. Aunque no ha revelado qué concesiones está dispuesto a realizar, las conversaciones se centran en dos puntos esenciales: la aprobación del presupuesto nacional y la suspensión de la polémica reforma de las pensiones, considerada una de las medidas más impopulares del Gobierno de Macron.
Esa reforma, que elevó la edad legal de jubilación de 62 a 64 años, fue aprobada por decreto en 2023, sin mayoría parlamentaria, lo que desató intensas protestas sindicales y movilizaciones ciudadanas. Su posible derogación se ha convertido en la principal exigencia del bloque progresista que consiguió más escaños reunido en el Nuevo Frente Popular (NFP), que se impuso en las últimas elecciones legislativas frente a la ultraderecha. El líder socialista Olivier Faure, tras reunirse con Lecornu, señaló que quiere comprobar si la propuesta de suspender la reforma “no es una simple cortina de humo”. Aun así, admitió que un gesto de ese calibre “sería importante” para restaurar la confianza y “mostrar otra cara de la política francesa”.
Sin embargo, el desafío económico que implicaría una marcha atrás en la reforma preocupa dentro del Ejecutivo. Roland Lescure, ministro de Economía dimisionario, advirtió que modificar el sistema de pensiones costaría “cientos de millones en 2026 y miles de millones en 2027”, lo que obligaría a compensar ese gasto con nuevos ingresos o recortes. Pese a ello, Lescure se mostró dispuesto a considerar “concesiones razonables”, reflejando una creciente apertura dentro del propio macronismo para negociar con la izquierda.
El primer ministro dimisionario negocia el Gobierno
Más allá de las diferencias programáticas, Lecornu insiste en que la prioridad debe ser la estabilidad institucional y la credibilidad del país ante sus socios europeos. El primer ministro reconoció que “en diferentes capitales se hacen preguntas sobre la gobernabilidad de Francia” y subrayó que el país necesita mostrar cohesión “en un contexto geopolítico complejo”, marcado por los conflictos en Oriente Próximo y Ucrania.
El jefe del Gobierno también ha puesto sobre la mesa la necesidad de resolver el futuro de Nueva Caledonia, un territorio de ultramar cuyo estatuto político sigue siendo fuente de tensiones entre independentistas y unionistas. Para Lecornu, encontrar una solución consensuada a este asunto es “una muestra de responsabilidad que Francia debe dar tanto dentro como fuera de sus fronteras”.
A la espera de que el presidente Macron decida los próximos pasos, el mensaje del primer ministro dimisionario apunta hacia la prudencia y el diálogo. Su apuesta es clara: evitar un adelanto electoral que podría acentuar la fragmentación política y debilitar aún más al Ejecutivo. Consciente del desgaste del gobierno y de la desconfianza ciudadana, Lecornu intenta recomponer los puentes entre las distintas fuerzas parlamentarias y evitar que la crisis institucional se traduzca en un nuevo terremoto electoral.
En un país históricamente sensible a las convulsiones políticas, el desenlace de estas negociaciones será determinante para medir la capacidad de Francia de reencontrar la estabilidad y recuperar su peso político en Europa. Lecornu, aunque dimisionario, se ha convertido en el último garante de esa posibilidad. @mundiario


