Los bombardeos de Israel arrasan con el 80% de las infraestructuras militares de Siria

La Fuerza Aérea israelí ha desatado una intensa campaña de más de 350 ataques en territorio sirio con el objetivo de evitar que las armas y recursos sirios caigan en manos de grupos yihadistas.
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. / @netanyahu
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. / @netanyahu

La Fuerza Aérea israelí ha desatado una intensa campaña aérea en Siria, destruyendo entre el 70% y el 80% de las capacidades militares del ejército sirio en tan solo tres días. La operación, descrita como una de las más impactantes en la región desde la guerra de Yom Kipur en 1973, busca evitar que las armas y recursos sirios caigan en manos de grupos yihadistas o milicias aliadas a Irán y Hezbolá.

Tras la caída del régimen de Bachar el Asad y la retirada de las tropas sirias de sus bases militares, Israel aprovechó el vacío de poder para lanzar una serie de ataques aéreos sobre infraestructuras estratégicas. Estas acciones se producen en un momento de alta tensión regional tras los eventos del 7 de octubre de 2023 y la intensificación de los conflictos en Gaza y el Líbano.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, justificó los ataques como una medida preventiva para proteger la seguridad nacional. "Queremos tener relaciones con el nuevo régimen en Siria, pero sí permite a Irán volver a afianzarse en Siria o la transferencia de armas iraníes u otro armamento a Hezbolá, o nos ataca, responderemos con fuerza", afirmó.

En solo tres días, Israel ejecutó 350 ataques aéreos, destruyendo una amplia gama de objetivos estratégicos, incluidos sistemas antiaéreos, bases navales y aéreas, tanques, drones, buques de guerra, misiles tierra-aire y depósitos de armas químicas. Los ataques también afectaron instalaciones utilizadas por Irán y Hezbolá para la fabricación de misiles y otros proyectiles de largo alcance.

Estos ataques representan un golpe devastador para las capacidades militares sirias, que podrían necesitar años y grandes recursos para recuperarse. "El ejército actúa en Siria para golpear y destruir capacidades estratégicas que amenazan a Israel. La Fuerza Naval actuó anoche para destruir la flota naval militar siria con gran éxito", declaró el ministro de Defensa, Israel Katz.

La sombra del arsenal químico sirio

Uno de los principales objetivos de la ofensiva israelí fueron los depósitos de armas químicas. A pesar de que Siria firmó la Convención Internacional sobre Armas Químicas en 2013, comprometiéndose a destruir su arsenal, la inteligencia israelí identificó arsenales especializados en los que aún quedaban existencias significativas. Israel, en cooperación con Estados Unidos, ha intensificado esfuerzos para evitar que estas armas caigan en manos de grupos radicales como ISIS o Al Qaeda.

La ofensiva ha suscitado reacciones encontradas en la comunidad internacional. Mientras que Estados Unidos ha apoyado la operación, calificándola como una medida temporal y defensiva, países como Turquía, Jordania y Egipto han criticado las acciones israelíes.

"En un momento en que Siria busca estabilidad tras la caída de Asad, Israel exhibe una vez más su mentalidad de ocupante", denunció la cancillería turca, mientras el presidente Recep Tayyip Erdogan acusó a Israel de llevar a cabo una "política genocida". Otros países del Golfo, como Qatar y Emiratos Árabes Unidos, también han expresado su preocupación por la ampliación de la zona ocupada en los Altos del Golán.

Israel ha dejado claro que su prioridad es garantizar la seguridad en su frontera norte. La ofensiva no solo busca desmantelar las infraestructuras militares sirias, sino también enviar un mensaje al nuevo liderazgo en Siria. "Aviso al liderazgo de los rebeldes en Siria que quien siga el camino de Asad acabará como Asad. Israel no permitirá que una entidad terrorista radical islámico amenace sus fronteras y a sus ciudadanos", advirtió Katz.

El ataque masivo contra las infraestructuras sirias marca un nuevo capítulo en las tensas relaciones entre ambos países. Desde 2007, Israel ha realizado ataques selectivos en territorio sirio, como la destrucción del reactor nuclear en Deir ez-Zor durante la Operación Orchard. Sin embargo, la campaña actual es una de las más contundentes en décadas. @mundiario

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